| Sometimiento
aún saca ampollas a la justicia
Controversia por política de
sometimiento y rebaja de penas.
Por
Rodrigo Alberto
Martínez Arango
Medellín

Fotos Henry Agudelo |
Diez años después de la fuga de Pablo Escobar
y de nueve de sus subalternos de la cárcel de La Catedral,
las leyes que lo llevaron al sometimiento aún siguen
sacando ampolla y causándole, según algunos
expertos, serios tropiezos a la justicia colombiana, por las
condenas "ridículas" impuestas a delitos
atroces y la legislación posterior, que aún
consagra gran cantidad de rebajas que rayan con la impunidad.
Las opiniones están divididas:
Para el ex director del DAS, general Miguel Alfredo Maza Márquez,
no sólo hubo impunidad en lo que concierne al castigo
para unas personas a las que se comprobó una sumatoria
de delitos, sino que se le hizo una fisura a la ley, que no
se ha podido subsanar, reflejada en los Códigos Penal
y de Procedimiento Penal. Una opinión similar expresa
el ex fiscal general de la Nación Alfonso Gómez
Méndez, para quien el narcotráfico obligó
a convertir la no extradición en norma constitucional,
algo insólito en la historia del Derecho colombiano.
La entonces política de sometimiento, explicó
el general Maza Márquez, en las que las pruebas reinas
se encaminaban a la confesión, delación y, en
su defecto, al testimonio, constituyeron un adefesio que condujeron
a la impunidad y la aplicación de un procedimiento
penal que no se ajusta a la realidad actual del país.
Alertó Maza que "debido a la flexibilidad de
nuestros códigos, el país se ha venido deformando,
debido a la laxitud de la justicia y sus procedimientos, Colombia
se encuentra dentro de un estado de putrefacción, donde
los valores no existen y donde las fronteras no se respetan.
El ex fiscal Alfonso Gómez
Méndez no se aleja de estas apreciaciones:
"Como procurador me opuse a la Constitución
del 91 porque utilizó el estado de sitio para cambiarla.
Lo que ha quedado en evidencia es que, por primera vez, se
trató en la Constituyente y de esa manera se evitó
el castigo para quienes asesinaron a jueces, magistrados y
periodistas.
Pero lo más grave, advierte Gómez Méndez,
fue el zarpazo que se dio con la Ley 81 de 1993, de lo cual
hay imágenes de abogados de los carteles casi dictando
las normas en el Congreso, cuando les dieron toda clase de
ventajas como las rebajas por confesión, por sentencia
anticipada, se aumentó el tiempo para el reconocimiento
del descuento por trabajo o estudio e, incluso, lograron un
mecanismo que sirvió para que les dictaran autos inhibitorios
con investigaciones muy rápidas". Aunque el nuevo
código penal actualizó la legislación
que estaba tan dispersa y laxa, desafortunadamente no se expidió
el código penitenciario que pretendía reformar
muchas de esas instituciones creadas con esa ley de 1993".
Concluyó.
Gustavo De Greiff, fiscal de la
República para la época de la entrega y posterior
fuga de Escobar, la política de sometimiento
fue importante para acabar con esa organización y estuvo
a punto de ser utilizada con el cartel de Cali, la cual no
fue aplicada en este caso porque el gobierno estadounidense
no creyó en ella y fue así como desapareció.
"En su tiempo, en su momento, con el caso de Pablo Escobar
y meses subsiguientes a su muerte, cuando por estas medidas
se entregaron varios jefes de pequeños carteles de
la Costa y los santanderes, fueron normas eficaces.
"No es cierto lo que dice el ex fiscal Gómez
Méndez de que la Ley 81 del 93 la hubieran redactado
los abogados de los narcos que presionaron al Congreso. Esa
ley fue promovida por el presidente Gaviria y, especialmente,
por Andrés González, en aquel entonces ministro
de Justicia. Sí es cierto que trataron de influir,
pero ella no consagró rebaja absoluta de penas. Se
hizo, pero en el caso de colaboración con la justicia,
para los delincuentes que no se habían podido capturar,
para brindarles confianza. La Fiscalía fue vital para
acabar con Escobar".
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