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El deporte, "profesión" con muy poco amparo

El Estado deja en el grupo familiar la responsabilidad de la seguridad social del deportista.

No hay regímenes de pensiones ni de invalidez por accidentes o muerte que los favorezca.

Hay programas especiales que benefician en salud pero es excluyente. Conclusiones.

Por
Área Deportiva
Medellín


El salto que esperan los deportistas tiene que ver con los vacíos jurídicos que se presentan en cuestiones de seguridad social en una carrera riesgosa que para muchos sólo brinda medallas y trofeos. Foto Archivo

"Somos deportistas porque amamos el deporte", es una vieja frase que aún hace carrera en un medio en el que cada día es más apremiante la necesidad de una seguridad social, hoy tan esquiva y parcial para unos, como excluyente e inexistente para otros.

Para ser un atleta no es simplemente dedicarse en cuerpo y alma a la práctica disciplinada. Es también saber de riesgos y de exigencias, de responsabilidades y prevenciones.

A lo largo de estas cinco entregas sobre "Seguridad social en el Deporte" se pudo constatar la falta de políticas estatales en torno a este tema y el desconocimiento que tiene la clase deportiva sobre el particular. Pero, además, la discriminación existente entre atletas de alto rendimiento y profesionales y los rasos que, al fin y al cabo, hacen mayoría.

Se puede concluir, entonces que el deporte de Colombia, como no es una profesión reglamentada, sino una actividad competitiva, recreativa y lúdica, cuya seguridad social cojea. En un término y pese a algunas bondades para unos cuantos, está desamparada.

Conclusiones
1. En el deporte aficionado no hay mayores estímulos en cuanto a seguridad social. No existe un régimen de pensiones ni un seguro de enfermedad que lo cobije. Existe la idea de que sólo cuando el deportista logra un alto nivel competitivo el Estado entra a sufragar una serie de gastos para el presente y el futuro (como educación, remuneración, asistencia médica, concentraciones, alimentación, alojamiento, viajes a competencias).

2. Las ligas no tienen recursos para asegurar a todos sus deportistas, pero sí hay unos recursos que asume el Estado a través de programas de apoyo a deportistas de alto rendimiento que cubren accidentes e invalidez, pero sin llegar a convertirse en pensión. Pero si un deportista no es medallista, parece no tener derecho a casi nada.

3. En primera instancia, la seguridad social que se le brinda al practicante muscular está representada por los seguros estudiantiles que exige cada institución y que cobija lesiones y enfermedades. Esos mismos beneficios son aprovechados por clubes, ligas y federaciones a la hora de llegar estos deportistas a la competencia organizada, porque no hay una ley que obligue a estas entidades a brindar ese servicio.

4. Cuando existe alguna vinculación diferente a la de simple competencia entre los deportistas y las ligas, ésta funciona con gran flexibilidad pues dichas labores no son reconocidas como contratos (no incluyen seguridad y desconocen las prestaciones sociales).

5. La obligación en salud no corresponde a ligas ni federaciones porque éstas no son empresas promotoras de trabajo. No tienen en sus deportistas rasos, personal asalariado, porque el deporte amateur no es remunerado como tal. Y, por ello, no se reconoce como profesión.

Por experiencia, deportista de un grupo familiar que trabaja, está afiliado a alguna entidad promotora de salud. Pero si la cabeza de familia no labora, no hay seguridad social. En este caso, los estratos uno y dos, acuden al Sisbén. En cuanto a pensiones, tampoco existen programas aunque se debería tener uno semejante al de la jubilación.

Se llega a la conclusión que para que un joven se dedique a la práctica competitiva del deporte, su grupo familiar debe afiliarlo, como beneficiario. O si trabaja, como cotizante.

6. Altius y programas de apoyo al deportista, encabezados por el Comité Olímpico Colombiano y Coldeportes Nacional, dignifican el espíritu y enaltecen los más nobles principios de nuestros deportistas, con miras a competencias mundiales u olímpicas, pero sólo dedican su atención a una minoría. Hoy, los apoyados no superan los 500 deportistas a quienes sí se les brinda todo un respaldo multidisciplinario (técnico-científico, económico y administrativo, incluyendo seguridad social y de riesgos de accidentes).

7. El papel de la empresa privada es vital. En el país apenas se dan pasos, aunque muy importantes, especialmente con la firma Colsanitas que da toda clase de seguridad social a sus deportistas (tenistas), a quienes vincula también a programas de pensiones.

8. Algo hay que reconocerle al Estado en cuestión de pensiones para viejas glorias y pioneros del deporte, aunque aún falta mucho por hacerse. El Decreto reglamentario 1231 de la Ley 185 de 1995, además, otorga estímulos académicos, económicos y de seguridad social para deportistas nacionales destacados en el ámbito nacional o internacional. Insta a Coldeportes a celebrar convenios con entidades públicas y privadas para subsidios de estudios y a establecer la tarjeta del "deportista emérito" en la categoría oro, exclusivamente a las viejas glorias, así como una pensión vitalicia para éstos.

9. Como extensión de la anterior, en Colombia hay cerca de 40 pensionados del deporte (reciben $1.200.000 mensuales). También, a algunos de los llamados pioneros se les dio, por una vez, un apoyo económico ($15 millones).

En el profesionalismo
10. La única agremiación que congrega a los técnicos y entrenadores de fútbol presenta un vacío relacionado con la seguridad social de sus afiliados. La Asociación Colombiana de Entrenadores de Fútbol carece de normas que garanticen la seguridad y protección pensional y laboral.

11. Los futbolistas tienen que comenzar por asociarse para garantizar su futuro, pero no lo hacen por ignorancia, porque no conocen los beneficios y derechos que tienen, les falta voluntad y decisión.

12. La mayoría de deportistas profesionales en Colombia son víctimas del incumplimiento de la Ley 100 de 1993 que consagra del derecho de la seguridad social integral del trabajador. Especialistas en el tema aseguran que la Ley 100 es muy clara en términos de salud, pensiones y riesgos profesionales, y que más que añadir nuevas normas, el camino a seguir es vigilar a los clubes para certificar si cumplen sus deberes. Anotan, sin embargo, que es necesario aclarar ciertas patologías propias del deporte rentado, que de manera definitiva llegarían a constituir las enfermedades profesionales del deporte, como las artrosis articulares de tobillo, cadera, rodilla, cadera y columna.

13. Algunos equipos de fútbol en Colombia, de la primera y segunda división, no cumplen siquiera con afiliación de sus deportistas a una EPS, a pesar de que constantemente viajan y están sometidos a muchos riesgos.

14. Entre los directivos hay desconocimiento de las sentencias de las Cortes y la jurisprudencia que se ha creado después de demandas relacionadas con los derechos deportivos de los jugadores, como sucedió con Luis Barbat. Con la carta de despido de un jugador de fútbol, se debe entregar el pase respectivo. Abogados que han llevado casos de futbolistas, aseguran que las liquidaciones se hacen mal y que la mayoría de clubes realiza contratos amañados para evadir responsabilidades, situaciones que al final los afecta.

15. Aunque los deportistas han tomado conciencia y conocen más del tema, todavía existen temores por demandar porque en Colombia los dirigentes los vetan y les cierran las puertas, terminando así con carreras brillantes.

Implicaciones

Se requiere una reforma

El senador Rubén Darío Quintero Villada presentó, en diciembre de 2001, el proyecto de Ley 205 que está para estudio en la Comisión Séptima de la Cámara, en el que busca reformar la Ley del Deporte con el fin de hacerla más amplia en los campos profesional y aficionado. Los ponentes son Juan Manuel Gómez, Juan de Dios Alfonso, Héctor Arango Ángel y Samuel Ortegón.

"Dentro de los principios buscamos que sobresalgan la transparencia y la democratización de los equipos profesionales, como sucede en España, en cuyas juntas directivas hay representación de todos los estamentos vinculados al deporte como árbitros, barras, jugadores, etc. Y, a diferencia de la iniciativa de la Comisión de Notables que busca atribuciones para el presidente de la República para reformar exclusivamente el fútbol, lo nuestro es más amplio y ambicioso", dijo Quintero Villada.

En caso de ser aprobada la reforma, los clubes, que son entidades sin ánimo de lucro, lo cual permite que haya corrupción con el manejo de pases de jugadores, serían Sociedades Anónimas de carácter especial. El senador Quintero Villada pidió a la Dian y al Ministerio de Salud un reporte de los clubes de fútbol, para comprobar si está cumpliendo con los requisitos de seguridad social y de impuestos.

En su proyecto, conocedor de los vacíos que en esta materia existen para los deportistas profesionales, pretende establecer mecanismos que acaben con el establecimiento de contratos disfrazados. "Ahora se está haciendo una evasión, dejando a los deportistas sin seguridad social. Tenemos que concientizar a la gente de que la vida útil de futbolistas, boxeadores, ciclistas, etc, es corta y es necesario que hagan aportes dobles para que puedan asegurar una buena pensión", argumentó el senador.

 


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