Cuerpo
Sano >> Medellín, meca de trasplantes
Busco un órgano compatible...
Un paciente que espera un trasplante de órganos o tejidos
no pierde la ilusión.
El tiempo de espera en Medellín es, en promedio, 5.5
meses.
Falta tomar conciencia con la donación para superar
el déficit.
Por
Juanita Malagón
Medellín
La reacción de un paciente que espera un órgano
es casi siempre la misma. Oye sonar el teléfono y tiembla.
Es como si las esperanzas se alimentaran con cada timbre.
Y no es para menos, una de esas llamadas puede ser la puerta
para la vida: la noticia de que hay un donante.
"Esa voz al otro lado de la línea me dijo: Resultó
un donante. Creemos que le puede servir. ¿Le interesaría?",
recuerda Pedro Arias*, un paciente que fue trasplantado hace
unos meses y que asegura que el tiempo de la espera de un
órgano apto, que cumpla con los requerimientos, está
lleno de expectativa, esperanza y desesperanza.
"Tenía esperanzas de un trasplante pero también
la desesperanza de saber que iba a morir", cuenta este
hombre de 59 años que estuvo casi seis meses aguardando
ese momento y que asegura que fue un milagro esperar tan poco.
Según fuentes del Hospital San Vicente de Paúl,
el promedio de espera de un órgano es de 5.5 meses,
tiempo muy inferior a Estados Unidos donde es de 22 meses.
Sara Rodríguez* tiene 21 años y lleva tres
esperando un trasplante de córnea. Primero, porque
debía sanarse la infección en su ojo, y ahora
porque está pendiente de que se solucionen algunos
problemas con su seguridad social. Hace seis años le
apareció una infección en el ojo derecho que
después de muchas citas, médicos, opiniones
y exámenes, fue diagnosticada como un extraño
virus.
"El ojo se ponía cada vez más rojo, empecé
a perder la visión poco a poco y ahora casi no veo.
Nadie descubría lo que tenía hasta que me revisó
un médico que detectó el virus y me habló
de la posibilidad de un trasplante", dice Sara.
Para Martha Lid García, técnica del Banco de
Ojos de la Cruz Roja, seccional Antioquia, los retrasos de
un trasplante dependen de inconvenientes para encontrar una
córnea apta, problemas con la seguridad social y el
dinero de los pacientes.
Es que recibir una donación no es tan sencillo ni
tan común. Se deben tener en cuenta que concuerde el
tipo sanguíneo, el peso y la compatibilidad genética
entre el receptor y el donante. Así, estos tres años
le han servido a Sara* para alimentar sus esperanzas. "Sé
que mi vida mejorará con el trasplante y voy a quedar
muy bien".
Una difícil decisión
Para la familia Pérez* tomar la decisión de
donar los órganos de su hijo Sergio*, de 16 años,
no fue fácil. Y no lo fue porque estaban en medio del
dolor de la pérdida de su hijo y porque tenían
la incertidumbre de tomar la decisión correcta en un
tiempo demasiado corto.
"Para poder asimilar la donación, el argumento
para decidir fue pensar que se perpetuaría la vida
de mi hijo, pero, viéndolo ahora, creo que es una posición
un poco egoísta. La donación se debe ver como
ayuda a los demás. Esto es como lo empieza uno a entender
con el tiempo y esa es la verdadera posición que a
uno lo fortalece", dice la mamá del joven.
La idea de la donación llegó a través
de la abuela de Sergio* que tiene contactos con la Asociación
Nacional de Trasplantados. Le dijo a la familia que él
era una persona que estaba perfectamente, que sus órganos
eran nuevos y que le parecería triste que se perdiera
esa vitalidad. Y no faltó el llamado para reflexionar
en la prolongación de vida que podría generarse.
La voluntad de donar
Existen dos tipos de donantes, los vivos que pueden donar
algunos de sus órganos, especialmente los pares (riñón,
pulmón). Y las personas con diagnóstico de muerte
cerebral.
Para la donación, en este caso, el paciente tiene
que ser evaluado por un neurocirujano u otro médico,
que determine la muerte cerebral, que significa el cese irreversible
de las funciones del tallo nervioso central, por ende, la
persona no respira y está conectada a un aparato. El
cerebro está muerto y no hay nada qué hacer,
aunque los demás órganos estén bien.
La muerte cerebral es diferente al estado vegetativo y al
coma. En la cerebral, no hay posibilidad de recuperación.
Para los doctores Jaime Duque y Edison Duque, coordinadores
de Trasplantes de la Universidad de Antioquia, Hospital San
Vicente de Paúl, para hacer un dictamen de muerte cerebral
hay que seguir tres criterios: La presión arterial
del paciente debe ser normal, no debe estar sedado o intoxicado
y no puede tener hipotermia.
Una vez está listo el dictamen médico, se procede
a hacer una entrevista con los familiares, quienes autorizan
o no el trasplante. El tiempo apremia a la hora de tomar una
decisión así y empezar el procedimiento. Al
órgano que se va a trasplantar se le hacen varios procesos
y lo disponen en un ambiente favorable mientras se localiza
al receptor más adecuado.
Así como llegó la determinación de la
familia Pérez* de donar los riñones, pulmón,
córneas y corazón de Sergio*, llegó otra,
también importante. "A partir de lo de mi hijo,
mi esposo, yo, gran parte de mi familia y personas del trabajo,
tomamos conciencia y también nos hicimos donantes",
dice la mamá de Sergio.
*Los nombres de las personas fueron cambiados por petición
de los entrevistados.
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