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>> Inicio serie Turbo, un municipio con el Estado de espaldas

10-02-2003
Piedras y pilotes frenan la ira del mar de Turbo

Emergencia por marea alta mostró indolencia del Estado.
Casas y negocios son la única barrera que detiene al mar.
Primera entrega de la serie Turbo sumido en el abandono.



Por
Catalina Montoya Piedrahíta
Turbo

Durante el año que acabó de pasar el mar de Turbo se comió en promedio 1.80 metros de costa. La última emergencia a causa de la marea alta dejó la carretera que conduce al aeropuerto, casi intransitable. Fotos Robinson Sáenz, Turbo

Los pescadores lo vieron en el cielo. Sabían lo que venía. Es que cuando la luna nueva, que para ellos es ese cachito que se asoma en la distancia, "tira para el norte", es porque llegan "marea brava y brisa brava".

Y así ocurrió. Al amanecer del jueves 30 de enero, la marea alta, propia de los tiempos de verano, cubrió La Punta de las Vacas y los barrios de invasión que se ubican de la playa para adentro. No hubo muertos, no hubo heridos, sólo pérdidas para los negocios que viven del turismo.

Hoy, cuando la emergencia está superada, y cuando del susto no queda sino una carretera convertida en playa y, por lo mismo, casi intransitable, se oye lejano el rugido del mar, que con su fuerza, lanzó una vez más el grito: Turbo está en el abandono.

El panorama es, entonces, el de una costa con nuevos mordiscos, y el de tres kilómetros de establecimientos comerciales que pasan la mayor parte del día, y aún de la noche, con las sillas encaramadas sobre las mesas, ante la ausencia de visitantes.

"Si no fuera por los mismos negocios, que cada año le metemos dos o tres millones de pesos en piedra y pilotes a los locales, esta bahía ya se habría acabado", dice Samuel Gutiérrez, del Estadero La Picuda. Está desesperanzado. "Es que no vale hablar, porque no hay ayuda ni mano del gobierno. Si el verano sigue como va, este año va a ser el peor de todos".

Y el que pasó, registró una disminución promedio de por lo menos 1.80 metros de la porción terrestre del municipio en su zona costera, según datos de la Capitanía del Puerto.

A Turbo se lo está tragando el mar, en eso coinciden sus habitantes. Y algunos lo prueban con fotos. Fabio Peláez es eldueño de Las Chozas de Morgan y llegó al municipio hace 35 años atraído por el potencial turístico. Saca fotos de hace años y señala: "Cuando yo vine había 200 metros de playa, mire mi negocio". Todo un balneario. "Desde el 99 se me acabó la playa, ya mis clientes son gente que viene es a tomar trago no más".

La gravedad del asunto
Elina Villegas no sale del asombro. De todos los veranos que ha vivido, éste, que promete prolongarse hasta entrado abril, es el primero en el que el agua le moja patio, casa y solar. Lo de Turbo es un fenómeno natural que hace explosiva combinación con uno artificial: el del Estado de espaldas.

Se trata de un progresivo avance del mar sobre la plataforma continental debido a que la arena que nutría las playas provenía del Río Turbo, cuyo cauce lo desviaron hace 40 años. Entonces, los sedimentos que debían depositarse en La Punta de las Vacas, lo están haciendo abajo, cosa que también perjudica la entrada de los buques al golfo.

Entre tanto, el mar sigue llevándose la arena y comiéndose la tierra. "El peligro ahora es que las casas llegaron al mar y son éstas las que lo están trancando", explica el Teniente de Navío, Juan Camilo Forero.

Lo otro es que cada vez más aumenta el riesgo de aislamiento entre el municipio y la estructura estatal. La carretera de la playa, una trocha que, en papeles, aparece pavimentada tres veces, conduce al aeropuerto, la Armada Nacional y a la sede de la Dian. Y la marea alta la dejó casi intransitable.

El problema no es la falta de estudios, alternativas hay. Una es la construcción de una barrera de tres kilómetros a lo largo de la zona de peligro; y otra, la regeneración de las playas con la técnica del dragado.

El asunto es que "el gobierno no muestra el mismo interés en esta zona que en otras, sabiendo que por cuenta de este puerto le entraron a la nación, el año pasado, $23.000 millones por la exportación de banano", se queja Aníbal Palacio, alcalde de la localidad.

El mar acalló su furia. El estruendo de las olas que pegan incesantes contra los pilotes de las construcciones, ya no es motivo de angustia para oídos resignados y espíritus acostumbrados a esperar. Además, ya los pescadores lo vieron. "Sabíamos que el mar se iba a calmar". Lo dijo la luna, que "esta semana vino parejita".

Implicaciones
Este municipio está en bancarrota

No hay recursos. Es la respuesta destemplada que encuentran en la Administración Municipal quienes se acercan a presentar proyectos. Y es que el municipio de Turbo enfrenta un panorama de más de 4.000 viviendas asentadas en zonas de alto riesgo; de un 70% de población sin servicio de alcantarillado; de un 20% sin agua potable; de un 70% de desempleo en el casco urbano; de desnutrición infantil, en el que 20 de cada 30 niños presentan algún grado.

De acuerdo con el alcalde, Aníbal Palacio, de los $19.000 millones que se le transfieren al municipio, el 60% se destina a inversión. Sin embargo, hay tanto que hacer en términos de saneamiento básico, vías y educación que estos rubros se consumen todos los recursos.

 


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