Presentación
Bitácora del editor
Niño terrible de la literatura, prodigio precoz que,
en menos de cuatro años, se convierte en uno de los más
relevantes poetas de todos los tiempos. Un genio, un maldito, un alucinado.
De todo se ha dicho de este elegido, nacido el 20 de octubre de 1854,
en Charleville, en el seno de una familia de la burguesía francesa.
Jean Nicolas Arthur Rimbaud estuvo en la Comuna de París (1871),
redactó manifiestos e himnos pero, a la postre, abandonó
el movimiento y se tornó un nihilista. “El poeta tiene
que convertirse en el gran enfermo, el gran criminal, el gran maldito
y el sabio supremo”, le dijo a un amigo por esos días
de conmociones.
Al entrar en contacto con el poeta Verlaine, a quien le envía
su poema El barco ebrio, se armará una dupla de miedo y sus
relaciones serán motivo de escándalo. Ya el joven poeta
está inmerso en un vórtice autodestructivo, de bacanales,
consumo de hachís y letras de locura.
Escribe su Temporada en el infierno, en el “ocaso” de
su adolescencia. Después vendrán las Iluminaciones.
Y luego, el silencio. El arte es inútil, dice. Apenas tiene
20 años y no es solo un provocador: es un poeta enorme.
Durante el resto de su vida querrá hacerse rico: se convierte
en mercenario en las colonias holandesas y traficante de esclavos
y armas en Abisinia, intérprete de un circo francés...
Desprecia su poesía, que, sin embargo, ya era parte de la historia
del parnaso universal. Alos 37 años retorna a su país,
con un tumor en la rodilla. Murió con una pierna amputada el
10 de noviembre de 1891.El mundo sigue estremecido. |