Francisco y su obsesión por moldear la iglesia en plastilina

  • Francisco Gómez y su escultura del Papa Francisco - Foto Manuel Saldarriaga
    Francisco Gómez y su escultura del Papa Francisco - Foto Manuel Saldarriaga
Por: Verónica Toro Restrepo | Publicado el 04 de septiembre de 2017

#SeBuscaAFrancisco

Nombre: Francisco Gómez

Edad: 20

Pasión: la plastilina y la historia de la iglesia

Frase: “Perdí un examen de física porque era el día de la elección del Papa. Pasé todo el día esperando el humito”.

Francisco Gómez creció en una de las casas más tradicionales de Yolombó, de esas que quedan en todo el parque y en donde los sacerdotes se reúnen en las tardes a tomar café.

Su abuela es una de las personalidades más activas del pueblo y, mientras Francisco aprendía a jugar con plastilina a los cuatro años y de paso a ensuciar todo el piso, ella estaba siempre en función de la Iglesia.

Así fue como comenzó a copiar lo que veía, a imitar con plastilina los cuadros de la iglesia, las vestimentas de los sacerdotes, las imágenes del Papa en el televisor y las esculturas de los santos del pueblo.

“A los cuatro años hacía unas cosas horrendas, pero mi mamá, como toda mamá, decía que eran hermosas así que las seguí trabajando,” explica, mientras saca un pedazo de plastilina blanca y comienza a moldear una mitra para el Papa.

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Francisco tiene 20 años y estudia ciencias políticas en la UPB. Su sueño es especializarse en derecho canónico y trabajar en la Santa Sede. “No sé bien de dónde sale esta obsesión, una parte es de mi infancia pero la otra debe venir de una vida pasada en la que pude haber sido un Papa, quién sabe”, dice, un poco en broma, un poco en serio.

En la puerta de su habitación hay numerosas figuras de plastilina del Papa Francisco, de Benedicto XVI, de algunos cardenales y en la puerta el escudo del Estado Vaticano.

Escudo del Estado Vaticano sobre una puerta. #Plastilina #arte

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Todos los detalles de los sus figuras en plastilina están fríamente calculados, por ejemplo el número de los botones de las sotanas. “La sotana del Papa debe tener 33 botones, por los 33 años que vivió Jesús,” explica, señalando sus figuras.

También hay otros detalles tan pequeños como el color de los zapatos de Benedicto y de Francisco que son importantes para él. “El color de las zapatillas de los papas debía ser roja, en honor a los mártires. Pero el Papa Francisco decidió que no las usaría porque eran muy lujosas.”

Sus figuras están basadas en fotografías emblemáticas del Vaticano. Por ejemplo, el famoso primer encuentro de Francisco como nuevo papa con Benedicto XVI como Papa emérito.

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O la fotografía de la audiencia papal, en la que una paloma se posó en la mano de Francisco mientras él predicaba.

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Francisco cree en Dios, pero no se considera un católico totalmente. Sí va a misa de vez en cuando, pero si falta un domingo no le ve gran problema. Su obsesión va más en lo político, en cómo la palabra del Papa puede mover el mundo más que cualquier otra. “Momentos históricos tan importantes como la caída del muro de Berlín quizás no hubiesen sucedido sin la intervención del Papa”, explica.

Conozca aquí a otro Francisco: Francisco Álvarez, el hombre que pudo haber salvado su vida

Sus esculturas han estado expuestas en la Casa de la Cultura y en el Museo de Yolombó. Y aunque el centro de las esculturas en plastilina de Francisco es el tema religioso, también ha trabajado en cosas diferentes. En su cuenta de Instagram se puede ver una parte de su trabajo

La historia de la Marquesa de Yolombó

Crecer tan cerca al patrimonio religioso e histórico de Yolombó lo llevó a conocer muy de cerca las historias que se esconden en viejos documentos. Hace cinco años una investigadora llamada Teresita Rivera quiso comenzar a buscar qué había de cierto detrás de la mítica Marquesa de Yolombó, pero le dijeron que solo le darían permiso si la acompañaba Francisco Gómez, una persona muy cercana a la iglesia. Ella aceptó, pensando que sería un señor, cuando de repente se le apareció un niñito de 14 años. “Al principio estaba sorprendida, pero luego se dio cuenta que yo le era muy útil en el proceso de investigar, así que ahí me quedé,” cuenta Francisco riendo.

Mucha gente creía que Bárbara Caballero, más conocida como la Marquesa de Yolombó de Tomás Carrasquilla, no existía, pero los documentos que encontraron Francisco y Teresita demuestran lo contrario. Hicieron un paralelo de la historia con los documentos que existían y encontraron muchas similitudes, incluso llegaron al acta de defunción de su padre y de su esposo. Y es que de Yolombó, y su patrimonio histórico y religioso, Francisco tendrá material para varios años.

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#SeBuscaAFrancisco

Esta historia la encontramos a través de redes sociales. Los lunes y los jueves publicaremos una historia de un Francisco que nos hayan recomendado conocer.

Contexto de la Noticia

Verónica Toro Restrepo

A mí lo que me gusta es escribir. Tengo una leve obsesión con las bibliotecas grandes y los libros que no me quieran dejar ir.

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