¿Cómo sobrevivir si no sigo las nuevas tecnologías?

  • ilustración elena ospina
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Por Jonathan Montoya garcía | Publicado el 28 de mayo de 2016
Infografía
¿Cómo sobrevivir si no sigo las nuevas tecnologías?
20

millones de usuarios tiene Deezer en el mundo, de los cuales 6 millones son pagos.

2.600

millones de usuarios de teléfonos inteligentes tendrá el mundo en 2017.

Aunque el mundo actual parezca exigirle a la gente hacer parte de las últimas redes sociales o a usar las plataformas más innovadoras hay muchos que aún se niegan a hacer parte de cada avance.

Sentirse atemporales es la sensación de quienes se niegan a adaptarse a las tecnologías más recientes que, aunque tienen como intención facilitarles la vida a sus usuarios, a algunos les da la percepción de que se las complica. No se sienten mal sin usar los últimos desarrollos y les da alivio no entrar en esas tendencias. Para ellos aún quedan opciones.

Sin ver televisión en streaming

Tal vez sentirá que no puede participar de las conversaciones sobre las más recientes series que se están viendo millones de personas en el mundo. El estreno de temporada de Game of Thrones, GOT, lo vieron 2.76 millones de veces en HBO GO y HBO Now, plataformas para ver video en Internet.

Usted no sabe quiénes son Frank Underwood, Jon Snow, Piper Chapman, Lito o Rick, seguro no le interesa conocerlos. Todos son personajes de series que podría ver a través de servicios de televisión en línea como Netflix, que según datos de Statista tiene 81.6 millones de suscriptores en el mundo. Claro Video, por su parte, tiene 34.000 títulos y 1.400.000 visualizaciones en promedio al mes.

Pero también están quienes aún se niegan (así puedan pagarlos) a adquirir estos servicios de TV en streaming, se rehusan a ver las series que son Trending Topic en Twitter.

Para ellos siempre habrá otras opciones como esperar los estrenos de estas series en los canales de suscripción por cable o digitales, o comprar las temporadas en formatos como DVD o Blue Ray. Estos, igual que la TV en streaming, dan la posibilidad de ver los episodios en cualquier momento y repetir el capítulo las veces que quiera .

No tiene por qué sentirse obligado a contratar un servicio de televisión en streaming, Además, Netflix no es el único, también están Movistar, Claro video, Amazon, Hulu, entre otros. Todavía quedan tiendas donde venden temporadas completas de series, ¡y también lugares para rentar películas o programas! Puede regresar a clásicos como Friends, Desperate Housewives, Lost, E.R que todavía pasan por Cable. Además, no tendrá que esquivar en redes sociales (si las tiene) los fastidiosos spoilers (adelantos), hashtags, imágenes, memes y noticias sobre las series que le arruinarán cualquier episodio.

Sin escuchar música en streaming

¿No sabe qué es un stream o lista de reproducción? ¿Prefiere los conteos que hacen las emisoras? ¿No tiene idea de qué es Napster, Deezer o Spotify? Usted ha sobrevivido a la época de la música en streaming.

Estas plataformas surgieron después de que Apple, por medio de iTunes, rescatara el negocio de la música, y continuaron con la tarea que empezó el gigante de la manzana, hacer que la música fuera algo rentable que, además, llegue a millones de usuarios por medio de dispositivos como un móvil o un televisor.

Nielsen informó que en 2015 las compañías reportaron un total de 317.000 mil millones de streams (reproducciones de canciones).

Si no desea escuchar música por medio de estas plataformas, aún tiene la radio (así se haya especulado sobre su desaparición cuando surgió la televisión). Esta sigue vigente y los teléfonos inteligentes dan la posibilidad de acceder a diversas emisoras por medio de aplicaciones como TuneIn Radio o Radio FM.

Quienes prefieren las formas más tradicionales para escuchar sus canciones favoritas son llamados nostálgicos. Algunos de ellos están comprando o desempolvando reproductores de LPs y en sus viajes visitan una tienda de Urban y compran algún Long Play. Statista informa que la venta de vinilos en Estados Unidos pasó de 3.9 millones de copias en 2011 a 11.9 millones en 2015. En Colombia, aunque no hay cifras oficiales, también está tomando fuerza.

Si cree que no necesita de las nuevas plataformas para escuchar sencillos o álbumes completos rescate sus CD, busque el discman y siéntase irreverente llevándolo a todas partes. Si el CD no es suficiente, vuelva a los casetes; National Audio Co todavía los hace y en una entrevista con The Washington Post declaró que en 2014 vendió cerca de 10 millones de unidades.

Sin tener redes sociales

Según los datos que proporcionó el mismo creador de Facebook, Mark Zuckerberg, su red social tiene 1.650 millones de usuarios hasta el mes pasado; WhatsApp llegó a los mil millones, Messenger está por alcanzar esa cifra, e Instagram va por casi la mitad con 400 millones de usuarios.

¿Usted no está entre esos miles de millones? Su mensaje entonces es contundente: hay vida más allá de las redes sociales, no son indispensables y aunque hayan cambiado el mundo se puede prescindir de ellas. Encontrarse en espacios no virtuales es posible. Hablar cara a cara es una costumbre que no desaparece. Sin embargo, no debe obviarse el poder de ellas para conectarnos, su alcance y visibilidad que generan, además de su transformación a herramientas necesarias en publicidad, equipos de trabajo, marketing, entre otros.

Carlos Granés, escritor, lo expresó en su más reciente columna de opinión Borges y Facebook: “a estas alturas es evidente que Facebook no es una moda pasajera”. Sobre el éxito de la red social opina: “Mucho se ha dicho al respecto: que da voz a todo el mundo y ahora todo es más democrático. Que permite alimentar una identidad ficticia, idealizada...”. Granés no miente.

Sin el último teléfono inteligente

El iPhone es reconocido como un invento que cambió el mundo. Fue el precedente para que otros equipos similares surgieran hasta hoy, otras marcas se abrieran camino y contribuyeran, como ellos, a innovaciones que ni se contemplaban hace casi 10 años.

Según una publicación de Statista, aunque los teléfonos inteligentes empezaron a surgir a finales de los 90, no fue hasta 2007 que se volvieron un elemento de la cultura popular. “El iPhone revolucionó la industria al ofrecer características de uso en los clientes, tales como una interfaz de pantalla táctil y un teclado virtual”, indica la publicación.

La misma página estima que para el próximo año una tercera parte de la población mundial tendrá un teléfono inteligente.

Algunas celebridades como Scarlett Johansson o la editora de la revista Vogue, Ana Wintour, han optado por rescatar sus teléfonos flecha o análogos para minimizar la dependencia a las pantallas.

Como ellas, aún existen personas del común que dan a sus teléfonos los usos básicos que hasta hace 10 años eran suficientes: contestar y hacer llamadas, y enviar mensajes de texto.

¿Volveremos a una era de teléfonos análogos? Parece imposible, sin embargo, para quienes se sienten abrumados con tanta inteligencia en los móviles más actuales, todavía quedan los que ahora serían un vintage, y lo mejor: a precios mínimos.

Contexto de la Noticia

“no tengo spotify, netflix, y llegué tarde a facebook”

No tengo Spotify. Así ha tenido que responder el docente Alejandro Usma en numerosas ocasiones cuando en algún grupo social, en su trabajo o entre los amigos, se habla de las famosas plataformas para escuchar música en línea. “Ni tengo suscripción a Netflix, ni sé cómo ‘bajar’ o adquirir el famoso Spotify, porque soy de los nostálgicos que se niega a abandonar el dial de un minicomponente donde suenen lmi emisora favorita y así me siento bien”.

A sus 30 años, Alejandro dice que llegó tarde a Facebook, pero no fue una molestia. Tiene cuenta en la red solo desde el 2014, cuando ya le decían que “no se usaba”, pero asegura que le ha sido útil. “Lo mismo me pasó con Instagram. Y siento que está bien”.

El docente asegura que cuando hace estas declaraciones sorprende al grupo en el que esté y lo vuelve charla, simplemente, “y la vida sigue igual”. Siente que en lo personal no lo necesita, no le hace falta. La música que escucha en su teléfono móvil es por medio de Youtube, y siente que así está bien.

“Tal vez sea porque me interesa más leer, conocer lugares nuevos, conversar de frente con las personas, o simplemente porque de ese modo hago uso de mi libertad”, concluye, convencido de su afirmación.

“instagram, una apología a la vida perfecta”

Carolina Osorio es politóloga y solo usa dos plataformas tecnológicas además de su correo electrónico: Facebook y WhatsApp, a esta última llegó hace poco. No tiene Instagram, porque, según ella, no va con su perfil, con el tipo de persona que es.

“No me gusta estar exponiendo mi vida privada, ni siquiera lo hago en Facebook, allí soy muy cuidadosa con mis publicaciones y subo pocas fotos”. Carolina cree que Instagram es una red hecha para conseguir muchos seguidores que necesariamente no deben ser amigos o conocer al propietario de la cuenta.

En Facebook, al contrario, tiene personas con las que sí ha intercambiado algo en su vida, explica.

“Siento que Instagram es una apología a la vida perfecta, mostrar lo más chic, disfrazar lo cotidiano y exhibir lo más bonito”, por eso no la usa, no la siente auténtica.

La politóloga narra que, aunque suene extraño, cree en el tema de las energías y siente que esa exposición de cosas positivas no es siempre buena.

“Antes se subían fotos a otras plataformas, eran normales, no importaba cómo te veías, se trataba del momento. Hoy en día creen que si no es retocada, si no muestra poder o estatus social, no vale la pena”.

“depender del smartphone es terrible”

Carlos Montoya, artista plástico, no tiene teléfono inteligente; es más, no tiene teléfono análogo o flecha. Cuando le preguntan por su número, depende de quién sea da el de su casa. Dice que, simplemente, no lo necesita.

Le parece “terrible” depender de un teléfono inteligente. “Siento que se me iría el tiempo que, finalmente, es lo único importante que hay en la vida”.

Cree que ya pierde suficiente tiempo en Facebook, red a la que accede desde su computador portátil.

“Por estos días, para lo último que se usa el teléfono inteligente es para hablar, la gente se escribe textos, chatea y ¿no se hace lo mismo en el PC?”, se pregunta.

Carlos cuenta que para su oficio como artista necesita estar concentrado y siente que un móvil lo dispersaría por completo.

Tiene redes sociales; Facebook, Flickr, Tumblr y Behance; sin embargo, más que darles un uso como plataformas de conexión con otros usuarios, las usa como medios para exhibir su trabajo que está compuesto, sobre todo de dibujos, y para conectarse con otros artistas. Al no tener smartphone no tiene redes como Instagram o servicios de mensajería instantánea como WhatsApp. Carlos no es uno de los 1.000 millones de usuarios que la aplicación tiene en el mundo.

“Todas las personas dan por sentado que estás en él. Me dicen: dame tu WhatsApp, pero no tengo, aunque no descarto la posibilidad de tenerlo en algún momento”.

Carlos reflexiona y se

cuestiona “¿por qué tenemos que estar conectados todo el tiempo? ¿Así de aburridos vivimos?”. Cree que aunque el teléfono inteligente es una herramienta muy útil, lo es más el tiempo que no pasa usándolo. Tal vez con un teléfono flecha sería suficiente para él.

“La sobreoferta es abrumadora”

“No tengo Netflix ni HBO GO, jamás he visto Game of Thrones”, declara Adriana Trujillo, periodista. Dice que no sataniza las plataformas de video en línea, cree que seguro son muy buenas opciones de entretenimiento y no se obliga a no verlas. Sencillamente, cuenta, no son una prioridad en su vida en este momento, “pero el hecho de que no lo sean no significa que sea una vergüenza no usarlas y no estar a la orden del día con su uso y el tema de las series que en ellas se presentan”.

Le molesta la competencia por el conocimiento que de las series se genera y cree que el mundo tan acelerado en el que estamos “nos inhibe, automatiza y nos evita sentir emociones con fuerza que antes de que existieran tantas plataformas tecnológicas”. Entre todo el ruido que generan en el mundo estos elementos, Adriana tiene una posición clara: “voy desprevenida por el mundo para que no se me vuelva una obligación saber de todo y quedar bien con las personas porque estoy al tanto de la última innovación tecnológica, no me obligo a que sea de esa manera”.

Sobre los productos que se exhiben en estas plataformas, la periodista siente que hay una sobreoferta abrumadora “que me causa terror”. Que son tantas las opciones que se queda perdida y esa es la principal razón por la que prefiere hacerlo como antes, como es denominado por muchos: a la antigua.

Disfruta que un amigo le recomiende una película y no tenerla que buscar en un catálogo, goza leyendo un texto, encontrar una referencia a un filme y buscarlo, ver aquello en que está interesada con calma, “sin aturdirme tanto, porque al atender a tanta información que nos brida el mundo terminamos sabiendo nada”.

Jonathan Montoya García

Periodista de la Universidad de Antioquia. Interesado en temas de tecnología y cultura. Disfruto del cine y la música.

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ANÁLISIS

Revisemos nuestras prioridades
Mónica María Agudelo Muñoz
Psicóloga clínica. Terapeuta individual y de pareja.agudelomonica1@gmail.com

La presión social a este punto de inmersión tecnológica en la actualidad es alta, y entendería a cualquier persona que sienta la necesidad de sentirse incluida en redes sociales o crea que deba estar al tanto de una serie o de los últimos servicios tecnológicos para sentir que pertenece a algo.

Sin embargo,...

Notas de la sección