Pop-up restaurants: cenas que solo se viven una vez

  • Las cenas clandestinas o pop-up restaurants son un fenómeno de la gastronomía mundial. Foto: SStock
    Las cenas clandestinas o pop-up restaurants son un fenómeno de la gastronomía mundial. Foto: SStock
Isabel Vallejo Jiménez | Publicado el 31 de agosto de 2018

Una reunión a ciegas, en una casa particular, galería de arte o espacio campestre. No importa el lugar cuando se decide pagar por una experiencia gastronómica única. Al otro lado de la escena está un chef dando la bienvenida a quien decidió reservar un asiento en la mesa.

En estas citas son pocos los invitados, aunque el misterio despierta el interés de otras personas que se apuntan para la próxima. Las cenas clandestinas o pop-up restaurants, como se le conoce a esta tendencia, no es algo nuevo, aunque sí un fenómeno mundial. Los improvisados restaurantes se instalan de manera itinerante en las entrañas de ciudades de toda la geografía con el único objetivo de emerger como alternativa para que cientos de cocineros den a conocer su identidad a chefs profesionales, principiantes, foodies y público en general, quienes crean relaciones de cofradía y juntos disfrutan de un momento en torno a la comida.

“En el país Vasco se crearon hace muchos años las sociedades gastronómicas privadas, donde los cocineros se reúnen para retroalimentarse, debatir, hacer platos nuevos. Este puede ser un origen de esta tendencia, que puede verse como una propuesta urbana, de arte, contemporánea. Son chefs que deciden ser marcas y no formarse como negocios, haciendo cenas versátiles, divertidas y diferentes”, explica el profesor de la Escuela de Gastronomía de la Colegiatura Colombiana, David Cardona Gallo.

Otro lado de está iniciativa apunta a Cuba a través de “paladares”: restaurantes típicos en casas privadas que proliferaron como medios de supervivencia en medio de un contexto económico difícil, marcado por las medidas restrictivas del gobierno de la isla.

Por su parte, en Alemania, Francia, España y Estados Unidos, se les conoce como supper clubs. “Esto supone una nueva oferta que pretende aportar sensaciones a la experiencia de salir a cenar fuera. Es diferente”, cuenta el español Ángel Morua Achiaga, experto en temas de cocina como transformación social.

En Medellín este boom no es ajeno. Un representante de la corriente es el cocinero Óscar Pérez Muñoz, independiente desde hace 17 años, quien dicta clases de cocina en su apartamento a 7 personas cada 15 días y, si se lo piden, organiza cenas clandestinas con todas sus características.

“Desarrollo una propuesta gastronómica, elaboro los menú y cocino para quienes me visitan. Es claro que la práctica de invitar a alguien a comer a la casa existe hace mucho tiempo, pero hoy en día somos más conscientes de la cocina como especialidad, que existen profesionales en este tema. Hay un panorama que abre las posibilidades a otras propuestas gastronómicas”, explica.

Para ir a una cena clandestina se debe estar al tanto, pues generalmente no se anuncian en medios masivos, aunque muchas convocatorias sí se concretan por redes sociales. El voz a voz funciona bien para este tipo de turismo gastronómico que ofrece alternativas más económicas frente a un restaurante tradicional y en el que los protocolos, generalmente, se dejan de lado.

En el mundo se vive la tendencia con fuerza

En el restaurante clandestino Hidden Kitchen la lista de espera alcanza los 5 meses, comparable a la del mejor restaurante del mundo. Un menú preparado por dos virtuosos chefs americanos esperan a los amigos en un céntrico apartamento parisino.

Tony Hornecker regenta uno de los restaurantes secretos más conocidos de la escena londinense: The Pale Blue door.

Existen restaurantes clandestinos que están “abiertos” varias noches a la semana; otros, como el caso de Hush-Hush Garden de Lisboa, organiza eventos dos veces al mes.

En Londres, el grupo WhizzBangPop organiza regularmente este tipo de eventos.

En una librería de Teusaquillo, en Bogotá, el último sábado de cada mes se reúnen hasta 16 extraños para compartir un almuerzo. El chef colombiano Leandro Carvajal diseña un menú y a partir de la una de la tarde deleita a los invitados con sus platos preparados a base de ingredientes orgánicos y saludables, provenientes de granjas responsables frente a la producción de carnes y alimentos.

En Bogotá son conocidas las cenas clandestinas del periodista y chef Jorge Castro, y hace dos años la chef italo-noruega, Sara Lisa Ørstavik, y el matemático caleño, Andrés Lizcano, crearon Bogotá Popups, para difundir este tipo de cenas.

Contexto de la Noticia

Revista Paladares

La magia de los ingredientes, recetas e historias que llenan de sabor nuestras cocinas inspiran las páginas de Paladares, una revista que circula cada mes para suscriptores de El Colombiano.

Isabel Vallejo Jiménez

Periodista de la unidad de Revistas de El Colombiano. Manizaleña de corazón; prefiero el clima frío, las bebidas bien calientes y pasar tiempo en familia.

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