¿Comer solo es malo para la salud?

  • Ilustración: Andrea Ángel
    Ilustración: Andrea Ángel
Helena Cortés Gómez | Publicado el 19 de julio de 2018

Este es el ejercicio para un día que esté comiendo: pruebe un primer bocado y luego, sin apresurarse, póngase en sintonía con la textura de la pasta, el sabor del queso, el aroma y el color de la salsa napolitana. No renuncie a ello, no lo haga ni solo ni en compañía.

Ese podría ser el origen de muchos problemas físicos y psicológicos que se le atribuyen a comer en soledad: hacerlo de afán o mientras la actividad principal es otra.

Múltiples causas

La investigación sobre alimentarse sin que alguien lo acompañe es escasa, pero algunos estudios han sugerido que la práctica podría estar relacionada con problemas como depresión, bloqueo del suministro de sangre al corazón, obesidad y síndrome metabólico: una combinación de enfermedades como la diabetes y la presión arterial alta.

Estas investigaciones han sido publicadas en las revistas científicas Age Aging (2015), European Journal of Clinical Nutrition (2014) y Obesity Research & Clinical Practice (2018), respectivamente.

También el análisis publicado en mayo de este año de una encuesta de aproximadamente 8.000 adultos realizada por Oxford Economics y el Centro Nacional de Investigación Social para Sainsbury’s del Reino Unido sugiere que comer solo tiene un vínculo más fuerte con ser infeliz que cualquier otro factor, excepto la enfermedad mental.

Sin embargo, dice la doctora Jan Chozen Bays , pediatra y profesora de meditación en Estados Unidos y autora de Mindful Eating: Una guía para redescubrir una relación saludable y alegre con los alimentos, el punto es simplemente comer en lugar de comer y hablar, comer y mirar televisión, o comer y mirar televisión y chismosear por teléfono mientras tuitea y actualiza su estado de Facebook.

Esto, alimentarse conscientemente, es un concepto que tiene sus raíces en las enseñanzas budistas. Del mismo modo que existen formas de meditación que implican sentarse, respirar, pararse y caminar, algunos maestros budistas alientan a sus alumnos a meditar con alimentos, expandir la conciencia prestando atención a la sensación y al propósito de cada bocado.

Los habitantes de la isla de Okinawa en Japón, por ejemplo, son esbeltos y longevos y muchos de ellos suelen comer solos. La cadena de restaurantes Ishiran, muy popular en Japón y Hong Kong, “anima a los invitados a concentrarse en el plato de pasta que tienen enfrente”, según dicen en su portal web.

Concentrarse

Así aunque su larga vida y excelente salud se debe a su dieta tradicional rica en frutas, vegetales tofú y batata, salpicada con un poco de carne; más allá de eso, sus pobladores guardan otro secreto que llaman hara hachi bu en japonés, lo que significa comer hasta estar un ochenta por ciento llenos.

Esto narra el artículo científico liderado por Craig Willcox, un experto reconocido internacionalmente en el envejecimiento saludable y la gerontología transcultural, Restricción calórica y longevidad humana: ¿qué podemos aprender de los habitantes de Okinawa?, publicada en la revista Biogerontology en 2006.

Esto quiere decir que ellos están muy atentos a las señales de saciedad que les brinda su cuerpo y paran cuando están satisfechos.

Un principio muy importante, según Luz Marina Arboleda, nutricionista de la Escuela de Nutrición de la Universidad de Antioquia con doctorado en ciencias sociales, ya que señala a donde tiene que dirigir su atención para determinar cuándo parar de comer. Situación que se puede perder si se hace mientras su actividad principal es otra.

“En vez de guiarse por señales externas, como la cantidad de comida que hay en el plato, es mejor escuchar el cuerpo y respetar sus señales de saciedad”, agrega Beatriz Rada, nutricionista a de la Universidad de Antioquia radicada en Puerto Rico. “Y para esto se requiere prestar cuidado a la calidad del alimento y comer con atención plena”, agrega.

A diferencia de esta región, en los Estados Unidos, un país que representa el 5 por ciento de la población mundial, por ejemplo, cenar solo ha llevado a lo que Hartman Group, una consultora de las tendencias en la industria alimentaria, ha llamado la “meriendización de las comidas”. Es decir reemplazar una comida principal por lo que normalmente sería una merienda.

Ciertamente, todos tienen momentos de comer y correr, pero, ¿qué pasa el resto del tiempo? ¿Por qué una comida para uno no debería ser inspiradora? Esto puede deberse a que somos seres sociales y es una necesidad fundamental compartir con los demás.

En compañía

En las sociedades contemporáneas, los eventos sociales y rituales más importantes se realizan alrededor de la comida y las bebidas. A esto se le llama el “comensalismo de la alimentación”, cuenta Arboleda.

También las investigaciones sobre las relaciones románticas han observado cómo la intimidad de esta actividad está fundamentalmente relacionada con la profundización de las conexiones sociales entre los compañeros comensales. La palabra “acompañante” se deriva del latín “cum-panis”, que significa “con quien se parte el pan”.

La investigación que evidencia los beneficios de la covivienda de la que habla la arquitecta Grace H. Kim, especialista en el arte y la artesanía de crear comunidades, resalta la importancia central de las comidas comunitarias para generar un sentido de hermandad y construir relaciones entre los vecinos.

No obstante, dice Arboleda, “la alimentación se está desestructurando”. Hay una evidente tendencia a comer solos y “esto se debe, en parte, a aspectos sociales característicos de esta época y a la publicidad”, replica la nutricionista.

Esto no es necesariamente dañino, dice la experta, pero “si debido a sus ocupaciones, una persona debe comer sola, es probable que se decida de forma apresurada por lo primero que encuentre y esto, por lo general, es una decisión de productos como pastelería, bebidas azucaradas o sánduches, los cuales no siempre contienen todos los nutrientes que un individuo necesita”, concluye.

También “comer solo porque no hay otra opción: fuiste abandonado como adulto mayor o simplemente no tienes con quién comer, sí podría generar consecuencias difíciles para la salud”, agrega Arboleda.

Para la doctora Katherine Hanna, de la Universidad Tecnológica de Queensland en Australia, “es difícil separar el impacto de comer solo sobre las consecuencias físicas, y en particular psicológicas, debido a la asociación entre comer solo y otros factores que afectan la salud física y mental, como la soledad, vivir solo y los factores socioeconómicos”, según le dijo al periódico inglés The Guardian.

De esta manera, cuando los estudios encuentran un vínculo entre comer solo y problemas de salud después de controlar diversos factores, muchos solo miran una instantánea en el tiempo, lo que significa que cenar solo podría ser un resultado, más que una causa, de problemas sociales o de salud.

Naveed Sattar, profesor de medicina metabólica en la Universidad de Glasgow, dijo también a The Guardian que alimentarse sin la compañía de alguien podría ser el resultado de problemas de peso, en lugar de ser el resultado de ellos. “Si tiene más sobrepeso u obesidad y está un poco avergonzado de cuánto come, puede evitar comer con otras personas y comenzar a comer más solo”, dijo.

Arboleda, por su parte, está de acuerdo con esta apreciación y agrega que es importante tener presente que la cultura alimentaria difiere entre regiones y en Medellín aún se conserva una alimentación tradicional en la que se le da mucha importancia a comer en familia. No en vano es común escuchar la frase “el que come solo muere solo”.

Las formas de comer dicen mucho sobre las relaciones, estructuras, expectativas y aspiraciones de una sociedad. Las representaciones incluyen creencias, ideologías, identidades, prácticas culturales; el comer revela identidad, conflictos y pasado, argumenta Helen Brown, doctora en psicología de la Universidad de Bath en Inglaterra, quien estudia las emociones y la identidad social, en su blog The Human Factor.

La literatura latinoamericana ha mostrado esta pasión en las novelas Como agua para chocolate de Laura Esquivel y Afrodita de Isabel Allende, por ejemplo. En la primera, Tita, la protagonista, emplea la comida como medio de comunicación. En la segunda, Allende dibuja las relaciones entre comida y sensualidad.

Contexto de la Noticia

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“Comer sola para mí es algo normal, ni siquiera pienso en ello, solo lo hago y ya, pero siempre hay alguien que me ve y me dice qué horror. Además tengo compañeros que prefieren quedarse sin comer a hacerlo solos. Y obvio la pereza te gana más fácil si la comida es solo para ti”. Andrea Restrepo @andrea.restrepo.7106670.

“Vivo solo, 40 % del tiempo cocino para mí solo y 60 % como afuera solo, nunca he tenido problema por eso, al contrario, me gusta muchísimo, no me gusta es que no hayan mesas para uno y cuando un sitio se llena toca compartir esa gran mesa de cuatro”.

César Augusto Serna @cesarsernasz

“Ir solo a comer, ir solo a cine o a tomarme un café son planes que disfruto mucho. También me encanta cocinar y comer mi desayuno escuchando noticias o algún podcast”. Carlos Gutiérrez @glowmaker

Helena Cortés Gómez

Periodista, científica frustrada, errante y enamorada de los perros. Eterna aprendiz.

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