¿Duerme mal? No solo culpe a su colchón

  • ilustración Elena ospina
    ilustración Elena ospina
Por Helena Cortés Gómez | Publicado el 07 de diciembre de 2018
33%

de la población presenta alteraciones en su sueño de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud.

10%

de la población consulta sobre sus problemas para dormir: Jorge Echeverry, médico especialista en fisiología del sueño.

en definitiva

No hay evidencia científica de que sea el colchón el que daña su sueño. Lo que sí se ha encontrado es que uno muy blando o muy duro puede afectar espaldas que ya estaban enfermas.

La frase suena muy interesante para irse de compras: si duerme mal, cambie de colchón. Sin embargo, le quita al sueño a los que saben.

De acuerdo con el profesor Luis Guillermo Duque, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Antioquia, y quien trabaja en investigaciones que exploran cómo la higiene del sueño se ha visto afectada por las actividades modernas, primero hay que tener en cuenta que las personas que tienen problemas para dormir en realidad deben dividirse en dos categorías: las que tienen trastornos del sueño y las que no duermen lo suficiente.

A las primeras se les sugiere visitar una clínica del sueño y buscar tratamiento, y a las segundas, implementar una buena higiene del sueño. Para los especialistas no incluye un colchón nuevo.

Votos por el sí

Un informe de Kantar Worldpanel, firma que explora el comportamiento del consumidor, realizó una encuesta en la que participaron más de 1.000 hogares en las principales ciudades del país, y encontró que el 31 % de los encuestados considera que no duermen bien y 14 % de ellos lo atribuye al colchón que usa, teniendo en cuenta que dentro de este porcentaje se encuentran las colchonetas.

Una de sus conclusiones es que para garantizar el descanso es ideal el uso de estos con resortes, ya que mejoran la postura de la espalda, evitando dolores lumbares y permitiendo que la persona pueda descansar cómodamente, lo que proporciona una mejor calidad de vida.

Algunos usuarios creen que es así. Y no están solos. Muchos anuncios hacen que la gente quiera comprar una buena noche de sueño.

Daniela Granada viaja con frecuencia para hacer investigaciones periodísticas. “En los hoteles siempre duermo superbien”, dice. Al volver a casa no pasaba igual, cuenta. Así que pensó que se trataba de ese lugar de su casa donde pasaba la noche, ya que lo tenía hace cerca de 11 años.

Revisó el colchón del hotel, lo sintió placentero, y finalmente reemplazó el suyo. Hoy está convencida de que ese cambio es lo que ahora le permite recuperar el sueño.

En el caso de Alicia Restrepo, el sueño no era lo suyo, dice. “No se me daba bien”. En este noviembre su mamá se pensionó y decidió renovar algunas cosas de la casa. Empezó por ese objeto que va en la cama, tanto el de Alicia como el de su hermana, quienes dormían en ellos desde que eran niñas, hace unos 10 años.

“Inmediatamente comencé a dormir bien y no solo eso, mi mejor amiga que sufre de insomnio crónico diagnosticado con psiquiatra durmió en él cerca de 4 horas seguidas y ella normalmente se despierta cada media hora”, dice Restrepo convencida de que se debe a su nuevo colchón. Su anterior traqueaba y a ella se le salían los pies de la cama.

Qué dice la ciencia

Investigaciones como la que se reseña en la Radiografía de este artículo no han encontrado esa relación que sugieren algunos.

Y Duque insiste: “Para dormir lo que se requiere es oscuridad, silencio y comodidad”, y al consultársele por el caso de Daniela y Alicia dijo con desconfianza: “No es el colchón”. Agregó que seguramente están disfrutando de la nueva comodidad, pero eso no excluye otras condiciones necesarias para mejorar el sueño.

El médico que además hace parte de los grupos de investigación Physis y Neurociencias de Antioquia precisa que “hay necesidades variadas dependiendo de cada persona. Algunas necesitan un colchón duro, semi-duro, blando, pero no tiene que tener resortes. La comodidad es relativa. Una colchoneta es cómoda para mí, por ejemplo, y esta situación de no tener resortes no empeora ninguna condición previa en la columna. No todos tienen plata para resortes e igual duermen bien”.

Así que lo importante es que revise sus condiciones y su comodidad, qué es lo que necesita usted para sentirse mejor. Puede ser el colchón, pero también ese reloj que suena pasito o esa línea de luz que entra por la ventana. Es un tema personal e individual, a las que se les suma las de higiene del sueño.

Recomendaciones

Hay más de 50 tipos de trastornos del sueño, desde la apnea del sueño, el insomnio, los terrores del sueño y las pesadillas, hasta el sonambulismo.

No dormir lo que cada cuerpo necesita puede ser peligroso de acuerdo con Duque. Por eso le ofrece una clave para conocer la cantidad de sueño que requiere para descansar, porque no todos los cuerpos requieren ocho o nueve horas.

Este médico antioqueño sugiere que en sus vacaciones, el cuarto o quinto día, cuando la alarma ya no le suene anunciándole que debe ir al trabajo, acuéstese a la hora en que suele hacerlo e intente evitar lo que sea externo que le interrumpa el sueño. ¿A qué horas se levantó? Esas son las horas que requiere para descansar.

Así, antes de hacer una renovación revise otros factores de su habitación y de sus hábitos. Médicos investigadores como Duque sugieren que esa mejora aparente al cambiar puede deberse a un efecto placebo.

Contexto de la Noticia

CLAvES Para dormir mejor...

1
Evite las pantallas azules en la noche. Estas afectan calidad, cantidad y ritmo del sueño.
2
En su habitación mantenga una temperatura ni muy caliente ni muy fría y entre más oscuro mejor.
3
En su habitación disponga de un lugar tranquilo y cómodo para recostarse y estirarse.

informe puede ser, pero no siempre

· En una investigación publicada por la revista Sleep Science en noviembre de 2015, los investigadores evaluaron los efectos de un colchón adaptado en el dolor musculoesquelético y la calidad del sueño en ancianos institucionalizados. El tamaño de la muestra incluyó cuarenta adultos mayores con este dolor. Hicieron una evaluación clínica al inicio y semanalmente durante el periodo de estudio de cuatro semanas. Encontraron una reducción significativa del dolor cervical, dorsal y lumbar, pero los índices de calidad del sueño de Pittsburgh no variaron.

Helena Cortés Gómez

Periodista, científica frustrada, errante y enamorada de los perros. Eterna aprendiz.

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