¿Vivimos una nueva edad de oro de la animación?

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Por juan david umaña gallego | Publicado el 09 de noviembre de 2017

El 18 de noviembre de 1928 nació para el mundo Mickey Mouse. El ratón de orejas redondas se convirtió así en el padre de la edad de oro de la animación estadounidense con el cortometraje Steamboat Willie.

Una época que se extendió hasta finales de los 60 y que vio nacer a Bugs Bunny, Los Picapiedra, El Pájaro Loco y otros personajes que aún son recordados y queridos.

Hoy siguen en las pantallas, pero nuevas series como Rick & Morty, Hora de Aventura y BoJack Horseman les están robando el show. Incluso, algunos críticos dicen que estamos viviendo una segunda edad de oro: otros sostienen que lo vivido con Mickey y compañía no tiene comparación y lo que existe ahora es una sobreproducción de series más de nicho, enfocadas para adultos.

¿Época dorada?

Las locas andanzas de Finn y Jake en Hora de Aventura empezaron el 5 abril de 2010 cuando el canal Cartoon Network lo estrenó. Creados por Pendleton Ward y con nueve temporadas al aire, el niño y su perro mágico se han convertido en referentes de esa nueva edad dorada que, para Tito Contreras, docente universitario de historia de la animación y caricatura, es real.

“Estamos viviendo un momento crucial en la animación estadounidense. Los servicios de televisión como Netflix y los canales especializados le regresaron la vida. Ahora el artista se dedica hacer sus trabajos y ofrecerlos a las cadenas, es decir, su visión. Por ello, salen tan buenos productos”, explica Tito.

Esos buenos trabajos a los que se refiere son programas como Rick & Morty, serie transmitida para Colombia por Netflix que inició en 2015 y relata las hazañas de un científico anciano con problemas con el alcohol y su nieto, a quien su abuelo lo arrastra a diferentes dimensiones en disparatadas aventuras.

“Una serie con un tono ligero de ilustración, que no es malo y que está bien soportada en la trama y los argumentos de la historia”, explica Contreras.

Otro buen ejemplo es Escandalosos, serie estrenada el 27 de julio de 2015 y que narra la vida de tres osos hermanos: Polar, Pardo y Panda. Sus historias apelan al adulto joven, a esas vivencias de esa etapa. Y no hay que olvidar a Hora de Aventura como un programa que le da un giro de tuerca al clásico relato de héroes y princesas.

Ahora bien, esta edad de oro también la confirma el crítico de entretenimiento Julián Ramírez. Él desde su perspectiva argumenta que la mezcla de colorido, protagonistas con personalidad y coherencia narrativa convierte a estas series en un nuevo referente.

“A las generaciones que consumen estos programas animados les gusta comentarlas con sus amigos y también ir a internet para criticar, alabar y crear teorías sobre sus series favoritas. Por ello, la profundidad narrativa es importante”, manifiesta Julián.

Recuerda que luego de la primera edad dorada, es decir, desde los 70 hasta principios del siglo XXI, hubo un vacío que la animación estadounidense no pudo copar, lo que sí hizo el anime japonés con historias fuertes, con su mitología y universo.

Esos niños y jóvenes que crecieron viendo Dragon Ball, Supercampeones o Sailor Moon son los que en este momento le dan vida a Steven Universe, serie creada por la animadora Rebbeca Sugar y estrenada en 2013; u otras series como Un Show Más y Gravity Falls. Aprendieron de los japoneses y le imprimieron un carácter juvenil y adulto a su animación.

Steven Universe, por ejemplo, expone temas que otras no se atreven. Muestran personajes de la comunidad Lgbti sin exhibirlos como diferentes o les dice a los niños que está bien llorar o que es mejor arreglar las cosas hablando y no peleando”, dice el crítico.

Hay sobreproducción

Y aunque existen argumentos para decir que hay una nueva edad de oro, otros ven el vaso medio vacío. En el concepto del crítico de cine y televisión, Juan Bermúdez, hay una sobreproducción de dibujos animados con clara tendencia a acaparar un público más maduro y con humor menos blanco. Series más de nicho.

“El trazo de los dibujos es más crudo, menos camp (tendencia estética a la exageración) y con más excesos en su narrativa”.

Mientras que por el lado de la animación para niños no ve un relevo ya que no hay un personaje que se incorpore a la cultura popular como lo hicieron en su momento Félix el Gato o Droopy.

Dice Juan que lo que se hace es actualizar los clásicos de los 80 y 90 como Scooby Doo o ThunderCats. Y añade que los que crecieron con los Looney Toons “reconocemos su aporte. ¿Pero el fenómeno animado de esta época cuál es?”, pregunta Bermúdez.

Y aunque no hay acuerdo sobre si hay otra edad de oro o no, las series animadas de ahora, a pesar de ser diferentes a lo que se vivió con el Pato Donald, Goofy o Los Supersónicos, sí han revivido la animación estadounidense. Un momento de creatividad con series que acuden a la nostalgia, los excesos y la irreverencia.

Si usted es fanático de la frase ¡Eso es todo amigos! Dele oportunidad a otras que también se convertirán en parte de la cultura popular.

Contexto de la Noticia

Juan David Umaña Gallego

Periodista de educación y fanático de los videojuegos, los cómics, el rock y el cine.

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