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Falta control al vandalismo y más cariño para El Volador

  • Este espacio funcionaba como museo para los hallazgos arqueológicos del cerro. Tenía una carpa que la fuerza del viento obligó a remover. La lluvia alcanzó algunas piezas. FOTO jaime pérez
    Este espacio funcionaba como museo para los hallazgos arqueológicos del cerro. Tenía una carpa que la fuerza del viento obligó a remover. La lluvia alcanzó algunas piezas. FOTO jaime pérez
  • Este bebedero de agua potable se encuentra ubicado en la cima del cerro pero está descompuesto. FOTO jaime pérez
    Este bebedero de agua potable se encuentra ubicado en la cima del cerro pero está descompuesto. FOTO jaime pérez

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Por vanesa de la cruz pavas | Publicado el 16 de octubre de 2020

Aunque el parque natural regional metropolitano cerro El Volador fue declarado en 2010 como una de las tres áreas urbanas protegidas de Medellín, no la están protegiendo, según dijeron algunos ciudadanos que frecuentan esta zona del centroccidente de la ciudad.

Además de los 142.000 metros cuadrados de zonas verdes y de ser el hábitat de 82 especies de aves, 59 de mariposas y polillas, cuatro de mamíferos y cinco de reptiles, El Volador tiene también valor social y cultural. Allí se conservan hallazgos arqueológicos que lo hicieron merecedor de la declaratoria de monumento nacional en 1993, y bien de interés cultural de carácter nacional en 1998, expedida por el Ministerio de Cultura.

Aún así, las condiciones actuales distan de lo que fue el parque hace unos años. Después de una visita, constatamos algunas de las denuncias de los visitantes sobre el estado del parque.

Hay basura enterrada, la madera de las sillas está en mal estado, las canecas de basura y paredes fueron vandalizadas, letreros y señales están manchados o borrados por el clima, hay árboles caídos y bebederos descompuestos o quebrados.

Área biodiversa y protegida
Federico Martínez, presidente de la Corporación de Cometeros de Envigado, “Cefiros”, y miembro fundador del comité Ecoparque Cerro El Volador desde hace 30 años, dijo que las limpiezas al parque “son superficiales, lo están maquillando”.

Al respecto, la secretaria encargada de Medio Ambiente de Medellín, Sandra Muñoz, respondió que el cerro es intervenido día tras día en su mantenimiento ambiental, lo que incluye las zonas verdes y la recolección de los residuos sólidos.

Explicó que el manejo de residuos se hace de cuatro formas: con el aprovechamiento de los orgánicos por medio compostaje (luego es utilizado como abono dentro del cerro), con puntos ecológicos, recorridos de identificación y atención a puntos críticos, y recorridos de apoyo a control y vigilancia.

Martínez comentó que no es frecuente ver vigilantes en la cima, que no hay guías que hablen de la importancia y hallazgos históricos que hay enterrados, que los jardines están descuidados y que los enseres están vandalizados o en mal estado.

Jhon Sosa, quien visita hace más de 20 años el cerro, comentó que las transformaciones lo han afectado. Los adoquines, por ejemplo, han sido tapados por el pasto, que “se sabía que requería mantenimiento y que costaría dinero”.

Además, contó que el plástico ya hace parte del paisaje y que no hay conciencia sobre la importancia del lugar. “Hemos insistido en que se hagan campañas pero no ha habido respuesta”, indicó.

Diego Aguirre, quien vive en el barrio San Germán, indicó que en los últimos meses ha habido “muchas restricciones para que la gente suba y eso ha alejado a los visitantes”, y añadió que “a muchas personas les da miedo subir por la inseguridad”.

Martínez contó que tuvieron que enviar un derecho de petición a la alcaldía porque no les estaban permitiendo volar sus cometas, pero que hace 15 días lograron volver a hacerlo.

Ante esto, la secretaria (e) Muñoz comentó que el parque tiene guías ambientales que aumentan según la demanda de visitantes y que el equipo a cargo del ecoparque está conformado por un auxiliar, un promotor, un experto forestal, un biólogo, un tecnólogo ambiental, un técnico en residuos sólidos y 20 jardineros que cuidan el área.

Agregó que se prioriza la movilidad peatonal y se restringe únicamente el acceso paralelo a la vía principal.

Contexto de la Noticia

¿qué sigue? urge preservar el cementerio indígena

En las investigaciones arqueológicas de 1990 y 1991 en el cerro se registró la presencia de tumbas de ocupación temprana y tardía, de las que los arqueólogos descifraron el patrón de enterramiento. Se trata de un cementerio indígena de la época de la conquista española, entre los siglos XV y XVII, y de otros hallazgos, como piezas cerámicas o herramientas de piedra para molienda de alimentos.

Actualmente, el cementerio no tiene señalización ni información histórica y cultural, con guías que cuenten su importancia ni protección y se evidencia que algunas personas han cavado agujeros para buscar dentro de las tumbas. Según Luis Felipe Saldarriaga, arquitecto del Instituto de Cultura y Patrimonio de la Gobernación de Antioquia, “este patrimonio está lleno de memoria e historia y el Estado avanza muy lento en su protección”. Agregó que falta conciencia, porque poco se respeta el patrimonio cultural y, sobre todo, el natural.

Este diario intentó comunicarse con la Secretaría de Cultura Ciudadana para hablar al respecto pero no consiguió respuesta.

Vanesa de la Cruz Pavas

Periodista de la UPB. Amante de las historias y de las culturas. Estoy aprendiendo a escuchar y a escribir.

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