La mala leche

lactancia

Recientemente, por medio de una paciente, me enteré de un problema en lactancia materna que es bueno conocerlo para poder solucionarlo. Se trata del exceso de lipasa en la leche materna. La lipasa es una enzima que tiene como función  metabolizar las grasas presentes en la leche. El exceso de esta enzima provoca alteraciones en la leche que terminan alterando su sabor. La lipasa produce un efecto de saponificación de las grasas que hace que está presente un sabor rancio que potencialmente produciría rechazo en la alimentación del bebe lactante.

Lastimosamente si la alteración del sabor es muy marcada y el rechazo también, esta leche se podría malograr. Sería muy triste además de un gran desperdicio tener que desechar tan valioso líquido. Por eso es importante realizar una prueba de la leche de manera temprana durante el proceso de construcción de un banco de leche.

No es necesario realizar una prueba de laboratorio para poder determinar la presencia de un exceso de lipasa, solo es descongelar la leche, olerla y probarla. Un sabor rancio es la prueba de un exceso de lipasa. En caso de comprobarse dicha situación no nos debe embargar la tristeza y eliminar la lactancia materna. El aumento de lipasa hace que la leche se torne rancia más rápido, pero esto no sucede durante la lactancia directa, solo se expresa después de la conservación. Tampoco es causal para no desarrollar un banco de leche pues esta situación se puede conjurar escaldando la leche.

El proceso de escaldar consiste en calentar la leche recién extraída a temperatura en el fogón hasta un punto antes del hervor. Para esta tarea lo mejor es contar con un termómetro que nos indique que estamos entre los 60 y 80 grados centígrados. Escaldar significa observar la presencia de burbujas en el instante previo al hervor. Si bien esta práctica altera sin duda la calidad de la leche materna, siempre será mejor ofrecer esta tipo de leche a aquella de formula.

Entonces esta condición no significa que la leche sea de mala calidad, solo que afecta su sabor y por lo tanto su aceptación. Pero se puede prevenir realizando pruebas a la leche y se puede solucionar transformándola un poco con temperatura. Mi consejo es probar antes y actuar después para garantizar una lactancia mínimo de seis meses.

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