El tamaño si importa

Me perdonan por ser reiterativo en el tema de la saciedad, pero como ya lo he dicho antes, es un concepto muy particular que depende de diferentes variables, y si no aprendemos a manejarlas, en el futuro tendremos problemas con la alimentación de nuestros hijos. Problemas como el sobrepeso, la obesidad y trastornos de la conducta alimentaria, así como dificultades en llevar una alimentación saludable. Para adquirir el concepto propio de saciedad en la infancia temprana es esencial la lactancia materna. Está demostrado por diferentes estudios, que aquellos bebes que reciben lactancia materna tienen más elaborado su sentido de saciedad. La alimentación por medio del seno materno exige más actividad de los niños, tienen que realizar mayor fuerza en la succión y luchar por su alimento, diferente a aquellos que reciben biberón algunas veces con bocas muy anchas que no permiten alcanzar el tiempo necesario del paso de la información de la distensión del estómago al cerebro y sentirse lleno. Entonces al llegar el momento cuando ya se siente lleno, el niño ha comido mas de lo requerido, esta sobrealimentado y esta situación produce un aumento del tamaño del estomago y con el tiempo hay una mayor capacidad gástrica. El tener un estomago cada vez mas grande va a requerir de mayor cantidad de alimento para saciarse, lo que va a terminar en sobrepeso y obesidad.

Una vez comienzan con la alimentación complementaria es de suma importancia comenzar a manejar las cantidades que debe recibir el bebé, y poner especial cuidado en no insistir demasiado en el ofrecimiento de la comida, pues como en el caso de los que reciben lactancia de formula exclusiva se pueden llenar más de la cuenta y producir como lo mencioné una mayor capacidad gástrica. A continuación veremos en la tabla los promedios de la capacidad gástrica de las diferentes edades que se deben tener en cuenta para las cantidades que debemos ofrecer en cada tiempo de comida y respetarlo para que nuestros hijos tengan la satisfacción de tener el logro de consumir lo que hay en el plato y que no tuvo que ser obligado a comerlo. Ellos mismos van construyendo sus límites.
Respetémoslos.

Capacidad gástrica = (Peso (g) -3)/ 10  
Edad Capacidad (mL)
Neonato 10 20
1 Semana 30-90
2-3 Semanas 75-100
1 Mes 90-150
3 Meses 150-200
1 Año 210-360
2 Años 500
10 Años 750-900
16 Años 1500
Adultos 2000-3000
Adaptado de Moulews&Ramsay, 1998  

Cuando la diarrea se vuelve crónica

Hace un mes Isabel presento un cuadro infeccioso viral que comenzó con una fiebre alta durante unos tres días seguido por un brote en la piel y acompañado de este inicio con diarrea. La diarrea se define como el aumento del número de deposiciones diarias y a cambios en su consistencia. En el caso de Isabel se cambio su hábito intestinal con más de tres deposiciones diarias y a una consistencia liquida. La tarea que reviste mayor importancia frente a el diagnostico de la diarrea es la hidratación adecuada de los niños. Siempre se debe ofrecer sales de rehidratación oral, idealmente las que vienen preparadas comercialmente, pues estas garantizan los volúmenes y concentraciones adecuadas de electrolitos. No es recomendable la utilización de bebidas gaseosas o bebidas deportivas, pues estas tienen altas concentraciones de azúcar y pueden agravar la diarrea al absorber el agua del intestino. La recomendación acerca de la hidratación es ofrecer las sales de rehidratación después de cada deposición diarreica en pequeñas cantidades no mayores a 10 ml cada minuto con el ánimo de reemplazar el líquido perdido y garantizar la tolerancia a este líquido. Es de suma importancia no suspender la alimentación de los pequeños, pues si dejamos progresar la diarrea y le aunamos a esto la desnutrición por la suspensión de los alimentos, va a ser difícil su recuperación pronta y puede dejar secuelas. Se espera una pérdida de peso leve y por lo tanto debemos estar alertas a las pérdidas de peso mayores de 1 kilogramo y consultar oportunamente al pediatra para prevenir problemas futuros.

Cuando las deposiciones diarreicas se prolongan por más de 15 días, se considera una diarrea crónica. En esta situación es importante suspender la lactosa, que puede ser una causa de empeoramiento de la enfermedad y es así como a Isabel le comenzamos a dar leche de fórmula sin lactosa, de igual manera se necesito la utilización de probióticos con el objetivo de restablecer la microbiota (flora) intestinal. En situaciones de diarrea crónica el aumento de las deposiciones barre con las bacterias que son habitantes normales del intestino y necesarias para la defensa y absorción de nutrientes. Existen en el mercado diferentes productos para restablecer esta microbiota (flora) intestinal, pero se debe consultar con el especialista la cantidad y el tiempo de administración de este medicamento. Como en el mercado también existen derivados lácteos con este tipo de bacterias no nos debemos confundir y administrarlos a los niños porque los contienen, pues como mencione anteriormente se tuvo que suspender la lactosa en el caso de Isabel. Hay quienes prefieren no suspender la lactosa para una reintegración pronta a la dieta previa a la enfermedad, pero esto como es una controversia médica, ya depende de la preferencia del médico la suspensión o no de la lactosa. Una de las deficiencias que hay en nuestro medio es el Zinc, el cual también se utilizo como reemplazo en la enfermedad de Isabel. Está demostrado científicamente que la utilización de este suplemento es beneficioso para la reducción del tiempo de la diarrea y la recuperación intestinal en niños mayores de 6 meses.

 Al parecer después de este evento Isabel quedo con una intolerancia a la lactosa, pues al ofrecerle de nuevo una leche con lactosa volvió a presentar diarrea. La intolerancia a la lactosa es una de las deficiencias enzimáticas que se presenta con mayor frecuencia y comienza desde la infancia como en el caso de Isabel. Esta se caracteriza por la ausencia de lactasa, la enzima encargada de digerir el azúcar de la leche (lactosa). Los pacientes con deficiencia deben consumir una dieta libre de lactosa para evitar los síntomas intestinales que esta produce.

Hábitos saludables desde la primera infancia

Cuando se revisa la reciente Encuesta de la Situación Nutricional (ENSIN 2010) encontramos que el 34.6% de la población nacional tiene sobrepeso y el 16.5% tiene obesidad, comparado con la encuesta anterior, el aumento fue de 5.3 puntos.  Cabe destacar que se presentan conductas de riesgo alimentario, es decir, dejan de comer o utilizan algún producto para perder peso un gran número de personas. Entonces hay consciencia de los problemas derivados por el sobrepeso, pero no existe una orientación adecuada para su manejo y tampoco existen unos hábitos saludables que ayuden a evitar estas situaciones. Sobresale también que las dietas complementarias (alimentación diferente a la leche materna) son deficientes en frutas y verduras, que deberían ser la base de este tipo de alimentación inicial. Esto lleva entonces a que las personas no ingieran frutas y verduras en la edad adulta y por lo tanto hace las dietas deficientes y convierte a las personas propensas al sobrepeso y la obesidad, así como a la desnutrición. Resalto también de la ENSIN 2010 que el 20% de la población consume gaseosas diariamente y el 20% de la población igualmente consumimos más de un producto de paquete diariamente. Esto nos demuestra nuevamente los malos hábitos alimentarios que existen en el País. Para terminar la población es cada vez más sedentaria y el 62% de los jóvenes dedican diariamente más de dos horas en videojuegos y/o ver televisión.
Los hábitos de vida saludable se construyen durante toda la vida. Nunca es tarde para cambiarlos, pero es en la primera infancia cuando la mente es más plástica y permite adaptar los nuevos hábitos de una manera más sencilla.
Como vimos en la ENSIN 2010 los colombianos complementainiciamos mal la dieta complementaria y no incluimos las frutas y verduras, es entonces ahí donde debemos cambiar para brindar la mejor nutrición a nuestros hijos. Incluir las verduras, las frutas y los cereales como parte de la dieta complementaria es crucial. Se debe empezar con rutinas desde pequeños para el baño, rutinas para la hora de dormir y para la ingesta de alimentos, esto es, respetar los horarios de comida y hacerlo en ambientes propicios para la misma, es decir, en el comedor sin otras distracciones que afecten el tiempo y la dedicación al consumo de alimentos.
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Vegano…. no Vegano? He ahí la pregunta.

En el articulo del El Colombiano El mundo verde de los veganos en el que se habla sobre el caso de la niña francesa de 11 meses que falleció por deficiencias vitamínicas abre el debate sobre la opción de escoger el vegetarianismo como opción de vida. Este caso me insitó a investigar sobre la dieta vegana en los niños recién nacidos y evaluar que tan provechoso o que tan peligroso puede ser esta elección.

Los textos de nutrición infantil no encuentran peligro en la dieta vegana para los bebes, siempre y cuando esten orientadas por profesionales que identifiquen a tiempo la presencia de deficiencias nutricionales para corregirlas a tiempo. De hecho los bebes cuando inician su dieta complementaria, esta es vegetariana. Iniciamos con verduras, frutas y cereales, hasta ese punto coincidimos en la dieta de los pequeños que tienen alimentación omnivora y vegetariana. No sobra decir que la leche materna marco esta etapa inicial, si la familia ha tomado la decisión de ser veganos puros y no es posible la lactancia materna se puede dar leche de soya. En este punto en particular se debe aclarar que la leche de fórmula a base de soya, es diferente a las bebidas de soya que tienen una mayor controversia en cuanto a su utilización en la infancia por su riesgo de producir alteraciones hormonales.

Los riesgos de deficiencia de micronutrientes esta particularmente presente en la dieta vegana por la falta de  vitamina B12, el calcio, el zinc y el hierro. Las madres lactantes deben tomar un suplemento de B12, ya que los depositos de la madre no alcanzan a suplir la leche materna con esta importante vitamina. La deficiencia de Zinc es rara y solo se debe suplementar en caso de tener esta deficiencia. El calcio lo recibe de otras fuentes como la leche de formula de soya, y el hierro por medio de la dieta complementaria.

Si lo analizamos detenidamente no hay problema en iniciar una dieta vegana en la infancia temprana, pero esta debe provenir de un convencimiento sincero, de un conocimiento adecuado de este tipo de alimentación y de una orientación profesional que nos indique como hacer la selección adecuada de los alimentos y de un control médico del crecimiento y desarrollo de los bebes para detectar la presencia de enfermedades, especialmente de las deficiencias nutricionales.

Los Buses son de Fresa

Hace poco estoy dedicado a la lectura de un libro interesante sobre el apetito y la ingesta alimentaria. En este libro destacan las  variables que existen para tener las preferencias por los diferentes tipos de alimentos e incluso por la cantidad de alimentos que consumimos.
Existen tres esferas que son la mental, la gastrointestinal y la social. Estas no actúan solitarias sino que en conjunto, se sobreexponen y cada una participa en la ingesta de alimentos y el control del apetito.

 Desde el punto de vista mental hay zonas en el cerebro encargadas de regular el apetito a diferentes estimulos dados por hormonas producidas en el mismo cerebro y otras provenientes de el sistema digestivo. El desarrollo mental y la avidez o la repulsión de un alimento también depende del ambiente que hay al momento de ingerir los alimentos.
Desde el momento que los alimentos llegan al tubo digestivo, es decir, a la boca, comienza una cascada de fenómenos que preparan la comida para su absorción y el mejor aprovechamiento, también se liberan hormonas que llevan señales al cerebro para suspender la ingesta cuando se esta lleno, igualmente se para el ingreso de comida cuando el estomago se distiende. La cantidad y calidad de alimento regula de igual forma su ingesta. Los azucares y la grasa estimulan el apetito y la proteína tiende a dar mas saciedad.
La interacción con la comida y el ambiente influyen de manera decisiva en el apetito. Si se come en familia tiende a haber un mejor consumo.
Los sentidos son esenciales en el desarrollo del apetito y la integración de los mismos. La vista, el olfato, el tacto de los alimentos, tanto con las manos como con la lengua y sobre todo el gusto representado en las papilas de la lengua. Tengo una pequeña paciente que por una situación desafortunada perdió la vista, pero esta le ha ayudado a agudizar el resto de sentidos y es así como me ha identificado en un video por la voz y dice que las busetas son de fresa, porque ha olido esta esencia alguna vez en un bus de servicio público.

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Leche de vaca… cuando iniciarla?

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS) la lactancia materna exclusiva debe ser hasta los 6 meses de edad, y la Asociación Americana de Pediatría (AAP) recomienda además mantener la lactancia hasta los 12 meses de edad para mantener una nutrición óptima, si no es posible garantizar esta alimentación, se recomienda la utilización de leche de fórmula.

Existe hoy en día una tendencia en la no utilización de la leche de vaca en los menores. Porque debemos atrasar la iniciación de este tipo de leche en los bebes? Se sabe que una iniciación temprana, es decir, antes de los 12 meses de edad puede producir o desencadenar alergias, especialmente a la proteína de la leche, puede llevar a sangrados intestinales, deficiencias de hierro y pobre estado nutricional del niño. A su vez la utilización temprana a la leche de vaca puede favorecer la aparición de otro tipo de alergias alimentarias e incluso hay estudios que demuestran su relación con el desarrollo de la Diabetes tipo 1. Es de suma importancia esperar la maduración del intestino, es decir, esperar a que nuestros hijos sean mayores a los 6 meses de edad para introducir alimentos que contengan trazas de proteína láctea en diferentes productos como panes, galletas, derivados lácteos como quesos y yogurts sin el riesgo aumentado de producir una reacción alérgica. Uno de los problemas mencionados es el sangrado intestinal y la falta de hierro que produce esta leche, asi que después de los 4 a 6 meses de edad al acabarse los depósitos de hierro del bebé se debe suplementar con leches fortificadas, asi como cereales igualmente fortificados e introducir en la alimentación de los pequeños la carne como otra buena fuente de hierro. Aquellos lactantes que no reciben formulas fortificadas, reciben leche de vaca o no consumen carne van a necesitar un suplemento de hierro. También es recomendable no dar leche inmediatamente después de comer, porque altera la absorción del hierro.

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Frutas, verduras y algo más

El pasado fin de semana me embarque con un gran amigo en una tarea titánica, enseñar a los niños a comer frutas y verduras. La idea nació en la consulta médica, pues es una queja frecuente de los padres de familia, la poca ingesta de frutas y verduras de sus hijos. Igualmente hay médicos que identifican las deficiencias como la Doctora Alicia Cortes al valorar el iris de sus pacientes y los remiten para mejorar sus hábitos alimentarios.

Yo recuerdo muy bien en mi infancia que acompañaba a mi madre en la preparación de las verduras, en esos tiempos había que desgranar, las arvejas, limpiar las habichuelas, picar la zanahoria porque no existían los productos congelados. Acompañar a mi madre en la realización de esta tarea me brindo la oportunidad de tener un contacto directo con los alimentos y la curiosidad de probarlos, permitió que se consolidará una costumbre de comerlos crudos y de incluirlos en nuestras dietas sin mayor problema. Personalmente considero que nuestros hijos actúan por imitación y son sus referentes los que deben promocionar la ingesta de estos alimentos. Si damos ejemplo en casa al consumir frutas y verduras, si hacemos comentarios buenos acerca de las bondades del sabor de los alimentos y de la exploración de los mismos, tal vez estaremos iniciando un viaje tranquilo sin peleas ni pataletas por “tener” que consumir un producto saludable. Los pequeños son receptivos, inquietos y curiosos, exigen mucho de nuestro tiempo y dedicación y no podemos desfallecer en el intento de brindarles la mejor nutrición posible.

De acuerdo a la ENSIN 2010 (Encuesta de Situación Nutricional) no hemos cambiado nada, antes hemos empeorado en cuanto a los malos hábitos de vida. Se rescata algunas acciones que tienen que ver con la desnutrición, pero estas por ser más dramáticas, más no menos importantes, ameritan la atención de las autoridades. También mejoramos en lactancia materna.Pero perdimos cinco valiosos años sin hacer nada por mejorar. Las entidades educativas, las empresas, nosotros mismos somos responsables junto con las autoridades quienes tenemos esta gran responsabilidad en estas lamentables cifras.

Los resultados del taller fueron inicialmente buenos, es decir, logramos que al menos la mitad de asistentes probaran frutas y verduras en diferentes preparaciones y aceptaran su sabor. Es labor de sus padres continuar con el proceso. El chef Hernán Montoya y yo estamos complacidos con los resultados y estamos retados para mejorar cada día más y ayudar a quienes necesitan de nuestro apoyo.

Un abrazo a todos.

Saciedad

Isabel ya casi cumple los 10 meses de edad y su alimentación ha mejorado mucho. Cuando me refiero a que ha mejorado quiero decir que su alimentación es cada vez más variada. Solo tenemos en cuenta aquellos alimentos alergenicos como el huevo, los cítricos, los pescados y mariscos asi como la leche para no incluirlos todavía en su dieta. Isabel gatea por toda la casa y es una gran exploradora, esta exploración y curiosidad que le esta brindando esta nueva etapa de su vida también incluye la comida. Yo ya había comentado como Isabel quiere comer lo mismo que uno come. En este sentido y de acuerdo a la evitación de los alimentos más riesgosos para el desarrollo de alergias le permito probar de mis alimentos. Esta situación me ha permitido mejorar aún más mis hábitos alimentarios en el sentido que he disminuido el consumo de sal entre otros o la ingesta de bebidas colas, pues son estos hábitos los que quiero enseñar a mi hija. De Isabel estamos aprendiendo todos los que la rodeamos. Ella me ha enseñado la perseverancia en la consecución de metas, me ha enseñado a prescindir de algunos alimentos que no son estrictamente necesarios, me ha enseñado a explorar los sentidos y degustar cosas nuevas cada día. Me ha demostrado también como va adquiriendo su sentido de saciedad. En este punto sobre la saciedad me quiero detener porque es un problema que enfrentamos los que estamos involucrados en la educación de los menores. No falta la abuela que quiere a su bebe gordo, pues este es el parámetro de salud, son aquellas que quieren que los niños se acaben su plato. No solo son las abuelas, son los tíos, las tías, incluso las empleadas o cualquier persona cercana la que opina acerca de la cantidad de alimento que debe comer un bebe. Da satisfacción al observador ver un plato terminado y vacio, y muy probablemente indigestión al pequeño que fue forzado a comer. Al presionar la ingesta de comida aumentamos cada vez más su capacidad gástrica y se va a necesitar cada vez más comida para saciarlo, así estamos es educando a un futuro obeso. Estoy consciente que esto genera conflicto, pero la salud de nuestros hijos debe primar por sobre los intereses o las creencias de la familia. Trato de ser muy respetuoso con Isabel y nunca me esfuerzo más de lo necesario cuando le ofrezco la comida. Anoche particularmente no quiso recibir su ultimo tetero de la noche, por más que se lo ofrecí no lo recibió y no le hizo falta, durmió la noche completa y eso si hoy en la mañana disfruto mucho su biberón. Mi invitación es observar bien a nuestros hijos, descifrar sus mensajes y no forzarlos nunca a comer. Tenemos que tener en mente que sus estómagos tienen el mismo tamaño que ellos, es decir, también son pequeños.