Chiqui… ¿vamos a tomar lechita?

La importancia del consumo de lácteos en la infancia.

Mi relación con los lácteos no ha sido muy cordial, particularmente con la leche. Tal vez de una manera contestataria rechacé el consumo de leche por una larga ausencia mi madre que estuvo fuera del país visitando a su familia en el extranjero. Luego, la abuela de un gran amigo, Doña Susa, una gran matrona, me insistía hasta el cansancio (en su afán por brindarme una buena nutrición) para que tomara leche recién ordeñada que no era de mi gusto. Y por eso me alejé mucho más de ella. Por último fui graduado como catador de leche para mi padre, cuando el sospechaba que podría estar pasada, la mayoría de veces acertaba y yo sufría las consecuencias de consumir leche agría. Por eso no he sido muy afecto en particular a la leche.Desde el punto de vista nutricional se debe tomar una posición, pues existen los defensores y los detractores de la leche. Por un lado existen argumentos desde el punto de vista científico que le indilgan a la leche su responsabilidad en la aparición de algunas condiciones autoinmunes como la diabetes mellitus, el asma y por su puesto las alergias, que son innegables pero no son solo privilegio de la leche. Los defensores hablan acerca de sus propiedades nutricionales y el cubrimiento de los requerimientos en la dieta de las personas, además de su asequibilidad y economía.

Ni tanto que queme al santo, ni tan poco que no lo alumbre reza el dicho popular. Mi posición es cada vez más diplomática. Sigo con mis traumas, además de la intolerancia que presentó. Pero si soy partidario de su consumo en la niñez y adolescencia. En mi caso en particular además de las dosis de Doña Susa, si la consumía en otras preparaciones que si eran de mi gusto, como los helados, los batidos o en recetas que contenían la leche como ingrediente. Esta es una buena estrategia para garantizar el consumo y alcanzar las necesidades diarias de nutrientes. Soy partidario de su consumo pues algunas investigaciones demuestran que el consumo de leche en la dieta de los niños los aleja de las bebidas azucaradas y ayuda a prevenir la obesidad por la saciedad que produce. Las necesidades de calcio son fundamentales entre los diez y los veinte años, por lo que es importante tener una fuente de calcio como la leche dentro de la alimentación, existen otras fuentes, pero los lácteos y sus derivados son una buena fuente.

Los argumentos de un crecimiento saludable y la calidad de los nuevos dientes son más que suficientes para que Isabel acepte la propuesta de tomar un poco más de leche, de todas formas ha tenido aceptación de los derivados como los quesos y el yogurt.

 

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