El embarazo en una madre vegetariana

Cuando algún paciente me consulta para una asesoría para ser vegetariano, siempre le pregunto acerca de la motivación para realizar esa práctica. Es muy importante la motivación y los argumentos para ser vegetariano, pues de eso depende el éxito y la plena realización.

Si ya es un reto para cualquier persona convertirse al vegetarianismo, como será para una madre gestante. Recientemente acompañé en el proceso previo al embarazo, durante y después del embarazo a una madre que tiempo atrás había decidido ser vegetariana.

En primer lugar considero que el vegetarianismo es un estilo de vida y como tal se debe respetar a cada individuo en su elección. Mi misión como médico es brindar acompañamiento y asesoría a las personas que me lo pidan. No entro a juzgar y más bien ayudo a que alcancen su meta con el mayor éxito posible. Igualmente aclaro que al iniciar un embarazo no es precisamente el momento para cambiar el estilo de vida y optar por una dieta vegetariana.

En el caso de mi paciente, ella ya venía desde hace unos cuatro años cambiando su hábito alimentario y se decidió por una alimentación ovolactovegetariana, es decir, incluía alimentos como la leche y sus derivados además de huevo. Esto la diferencia de los veganos, que no consumen ningún tipo de proteína animal.

Un punto importante es que Luisa antes de su embarazo acudió a la consulta nutricional para conocer como estaba y se había alguna necesidad en particular para tener un embarazo saludable. Como a cualquier mujer que busca un embarazo se orienta sobre el consumo de micronutrientes como son el ácido fólico y la vitamina D que son fundamentales para el desarrollo del tubo neural y la prevención de enfermedades crónicas futuras en los bebes próximos a nacer.

El estado nutricional de la madre nos alerta sobre donde se debe enfatizar la nutrición y en especial se observa en el contenido de proteína de la dieta. Si bien la alimentación vegetariana busca el aporte de proteína en las fuentes vegetales hay que garantizar el consumo de las mismas. A no ser que haya una dieta muy baja en proteína o que se encuentre algún déficit en la masa muscular o alguna alteración en el laboratorio que indique lo contrario, no hay que suplementar la proteína.
El embarazo llego a feliz término, solo hubo necesidad de reforzar el hierro y la paciente tuvo un parto sin complicaciones, su bebe nació con el peso y talla adecuado para su edad completamente saludable contra el pronóstico de algunas personas que no consideraban saludable su opción.

Entonces si la madre decide ser vegetariana, lo debe hacer mucho antes del embarazo y debe buscar acompañamiento profesional que le ayude a alcanzar las metas para tener hijos saludables.

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