Ella come sola

Isabel ya esta próxima a cumplir dos años de edad y cada vez es una persona más independiente. El descubrimiento de su autonomía llega cada vez más lejos. Se quiere asear sola, enjabonarse, lavarse las manos, de igual forma intenta cada vez vestirse sola sin la ayuda nuestra y ya se pone los zapatos, se quita parte de la ropa, ella sola. También quiere estar sola para realizar sus diferentes actividades sin contar con nuestra ayuda como subirse a su cama o a su silla. La alimentación tampoco es ajena a esta nueva realidad y quiero comentar dos casos que ilustran muy bien esta situación y que puede ser la vivencia de muchos padres.

La independencia llego a la cuchara, en la adquisición de destrezas y especialmente en la motricidad fina, Isabel esta perfeccionando la manipulación de la cuchara. En este proceso es normal que en repetidas ocasiones no atine y termine la mitad de la comida en el plato y la otra mitad en la cara. Es importante que alentemos este aprendizaje pues le da confianza y lógicamente independencia. Esta independencia se traduce en que los niños se pueden alimentar solos y solo requieren nuestra vigilancia para evitar accidentes (ahogamientos) y para garantizar la ingesta de los alimentos. La confianza en si misma se traduce en signos de madurez que van afianzando su personalidad, autoestima e independencia. En esta etapa como en todas debemos llenarnos de paciencia para tolerar los derrames de comida en todas partes desde la mesa pasando por la cara hasta la ropa. Para ayudarles a alcanzar estas habilidades debemos facilitar los utensilios necesarios como cucharas y tenedores pequeños, platos y vasos irrompibles, brindarles el espacio adecuado para los tiempos de comida, alentarlos a que se alimenten por su propia cuenta, servirle la comida en bocados pequeños que puedan manipular y llevar a la boca fácilmente.

El segundo punto es un poco más delicado pues entra ya en los gustos y preferencias culinarias. Como le cuento yo a mis pacientes y amigos hasta ahora mando yo. Es decir, al llegar la independencia, esta además de la manipulación de las herramientas necesarias para alimentarse, empieza a formar parte en la decisión del menú. Considero que es una parte difícil, pues de todas formas debemos garantizar el consumo de todos los grupos de alimentos necesarios. Pero de nosotros depende que le brindemos la variedad necesaria. Entonces para ejemplificar lo que ha sucedido. En el caso de Isabel queríamos incluir en la cena una comida completa con carne, verduras y arroz o una sopa. Pero resulta que la niña dijo que quería arepa con mantequilla. Me parecía inútil caer en la discusión y obligarla a comer algo que no quería comer más que arepa, entonces le di la arepa con mantequilla y le incluí queso para garantizar el aporte proteico. No hubo llanto de ninguno de los dos, ni de Isabel ni de su padre. Esta es otra oportunidad para fortalecer su carácter y permitir que siga afianzando la autoconfianza y su independencia.

Debemos alentar a nuestros hijos para que adquieran esta independencia y el acompañamiento nuestro es de suma importancia para no pasar por alto los elementos fundamentales de la nutrición que garanticen su adecuado crecimiento y desarrollo al adquirir las destrezas necesarias tanto físicas como sicológicas.

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