La leche de soya

Es común que encontremos algunos pacientes que presentan intolerancia a la proteína de la leche o a la lactosa (azúcar de la leche), la alternativa nutricional para estos pequeños son la formulas desarrolladas en los años 60 a base de soya. Estas fórmulas son también alternativas para pacientes con galactosemia, enfermedad metabólica donde se altera el procesamiento de la galactosa o en aquellas personas que practican el vegetarianismo, aunque personalmente creo que este tipo de prácticas (vegetarianismo) no se debe adoptar en los niños hasta que se encuentren totalmente desarrollados, es decir, en la adolescencia.

 Recientemente se ha creado controversia acerca de la leche de soya, pues si es adecuada para los pacientes con intolerancia o alergia a la proteína de la leche, alrededor de la mitad de estos pacientes también desarrollan intolerancia a la proteína de la soya
Son de amplio conocimiento los alimentos alergénicos como la leche, la soya, la fresa, el maní, pescado, crustáceos y huevo, también llamados los grandes siete y por esta razón ninguno de ellos se incluye en la dieta de un bebé hasta después del año de vida.
Además de la posibilidad del desarrollo de las alergias existe la controversia por el uso de la leche de soya por su contenido de fitatos que pueden alterar la absorción de minerales como calcio, fosforo, hierro y zinc. Las fórmulas comerciales vienen entonces enriquecidas con estos minerales para compensar su posible deficiencia. Existen estudios que evidencian un crecimiento y desarrollo adecuado en los bebes alimentados con este tipo de leche y solamente está contraindicada en los bebes prematuros.
La soya contiene isoflavonas (fitoestrogenos) que son hormonas de origen natural que pueden afectar el normal funcionamiento del organismo y por esta razón hay cierta prevención en su uso, especialmente en los bebes. Uno de los efectos es la posibilidad de desarrollar una pubertad precoz, pero hay estudios de personas que recibieron estas fórmulas con soya en la infancia y no tuvieron alteraciones en la fertilidad o aparición de enfermedades. En este punto es de suma importancia aclarar la diferencia entre las formulas infantiles de soya y las bebidas comerciales que contienen soya pues estas tienen niveles más altos que las formulas y pueden alterar el metabolismo de los bebes y los niños.
Mi invitación siempre va orientada a encontrar el equilibrio, si hay intolerancia a la lactosa o a la proteína de la leche se debe buscar la alternativa en las fórmulas de soya, si no es estrictamente necesario no se debe utilizar la soya, no basar la alimentación de nuestros hijos en un solo producto. Siempre tener en cuenta esta información y buscar el consejo de un especialista al momento de iniciar o cambiar un alimento.

2 comments

  1. Andrea   •  

    Hola!.. Mi bebé, de un año y dos meses, es alérgico a la proteína de la leche de vaca, a los 4 meses reaccionó porque por motivos de regreso a laborar tuve que iniciarle leche de fórmula, al descubrirse la alergia se le cambió a nutramigen y le ha ido muy bien hasta ahora que ya no le encuentra gusto a la leche porque realmente su olor es espantoso.. como a comida para perritos!!… entonces se le da la leche con nestum…. lo que quisiera saber es si existen más productos “lácteos” pero no lácteos.. como yogures que se le puedan dar porque siento que le hace mucha falta el calcio precisamente para su adecuado desarrollo. O qué otra estrategia usar???!!!!

  2. Hugo   •  

    Muy buen Dato Sandro …. Muchas gracias !!!

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