Y si hay alergia a la leche de vaca, ¿qué tal la de cabra?

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Anteriormente al diagnosticarse la alergia a la leche de vaca, se optaba por sustituir esta leche por la leche de cabra. Vamos a analizar si esto es una práctica adecuada.

Ya hemos visto el tema de la prevención de las alergias alimentarias y dentro de estas la alergia a la proteína de la leche de vaca como uno de los ejemplos principales. En este aspecto se puede resumir que es un poco difícil prevenir su aparición sin acudir a situaciones extremas como evitar la exposición total a la leche. Se ha popularizado la eliminación de la leche y derivados lácteos como una acción preventiva, pero repito que no comparto en la totalidad esta práctica sin que exista una alergia establecida y documentada.

En la alergia a la leche debemos entender entonces el concepto de intolerancia a la lactosa y la alergia como tal. La intolerancia es un proceso enzimático, donde no hay una acción de las enzimas encargadas de metabolizar los azucares de la leche y por lo tanto se expresa esta situación como diarrea, dolor abdominal, distensión que son síntomas comunes a la alergia. Se diferencia de la alergia, que es un proceso inmunológico (de las defensas del organismo), por el acompañamiento de vómito y sangrados digestivos.

Al existir la alergia a la proteína de la leche, esta se va a presentar independiente del origen de la leche, es decir, la leche de cabra tiene la misma potencialidad de generar esta condición.

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