No somos basurita

Una vez que los niños y niñas han crecido y han ampliado su repertorio en cuanto a los gustos alimentarios es frecuente encontrar que ya se consumen alimentos en la calle o por fuera de casa. No siempre estamos preparados, especialmente cuando salimos de casa, a la hora que corresponden a las comidas. No tenemos el acceso para la preparación de los alimentos de nuestros hijos, y debemos acudir a lo que se asemeje al gusto de ellos. También sucede que cuando estamos de paseo o visitando un centro comercial sentimos deseo de comer por ejemplo un helado o algún otro tipo de comida como dulces o pasteles. En estos momentos es de suma importancia evaluar diferentes situaciones para darles un manejo adecuado.

Inicialmente ver la hora y tratar de respetar el horario de comida de nuestros hijos. Si estamos cerca de la comida principal, preferir consumir una comida similar a la del niño o cercano a lo que el come regularmente. No pedir un plato exclusivo para él, y mejor adaptarnos nosotros a su gusto y tener una alternativa para compartir. Idealmente no comer dulces, postres, helados o altas cantidades de líquidos en este momento pues pueden alterar el apetito para la comida principal que prima sobre este tipo de comidas. Como alternativas existen “comidas rápidas” que pueden suplir una comida principal como las empanadas, hamburguesas, perros calientes, pasteles, tacos, pizza. Tal vez no son los ideales de una comida, pero en caso de necesidad son como lo he mencionado alternativas para suplir una necesidad. Personalmente  no considero esta “comida chatarra”, pues ningún alimento debe caer en esta clasificación, ya que ellos nos brindan de otra manera los nutrientes necesarios.
Si no estamos alrededor de la hora de su comida principal y la elección está alrededor de un gusto como un helado, siempre pedirlo para compartir. Abstenernos de pedir un alimento solo para nosotros y otro aparte para el niño, pues probablemente de acuerdo a la edad el niño no se lo comerá completamente y seremos nosotros quienes actuaremos como basurita. Esto quiere decir que por no desperdiciar comida nosotros como padres terminamos consumiendo las sobras de lo que no se alcanzaron a comer nuestros hijos o que por simple capricho no quisieron consumir.
Mi llamado es a respetar los gustos, a conocer las cantidades que consumen nuestros hijos, para evitar este tipo de situaciones, que lo único que logran es que los que se sometan a ser el recipiente de basura de sus hijos ganen peso y no logren mantener una vida saludable como quisiera.

En esta tabla esta definida la capacidad gástrica de acuerdo a la edad, comentado en El tamaño si importa

Capacidad gástrica = (Peso (g) -3)/ 10  
Edad Capacidad (mL)
Neonato 10 20
1 Semana 30-90
2-3 Semanas 75-100
1 Mes 90-150
3 Meses 150-200
1 Año 210-360
2 Años 500
10 Años 750-900
16 Años 1500
Adultos 2000-3000
Adaptado de Moulews&Ramsay, 1998  

Los Buses son de Fresa

Hace poco estoy dedicado a la lectura de un libro interesante sobre el apetito y la ingesta alimentaria. En este libro destacan las  variables que existen para tener las preferencias por los diferentes tipos de alimentos e incluso por la cantidad de alimentos que consumimos.
Existen tres esferas que son la mental, la gastrointestinal y la social. Estas no actúan solitarias sino que en conjunto, se sobreexponen y cada una participa en la ingesta de alimentos y el control del apetito.

 Desde el punto de vista mental hay zonas en el cerebro encargadas de regular el apetito a diferentes estimulos dados por hormonas producidas en el mismo cerebro y otras provenientes de el sistema digestivo. El desarrollo mental y la avidez o la repulsión de un alimento también depende del ambiente que hay al momento de ingerir los alimentos.
Desde el momento que los alimentos llegan al tubo digestivo, es decir, a la boca, comienza una cascada de fenómenos que preparan la comida para su absorción y el mejor aprovechamiento, también se liberan hormonas que llevan señales al cerebro para suspender la ingesta cuando se esta lleno, igualmente se para el ingreso de comida cuando el estomago se distiende. La cantidad y calidad de alimento regula de igual forma su ingesta. Los azucares y la grasa estimulan el apetito y la proteína tiende a dar mas saciedad.
La interacción con la comida y el ambiente influyen de manera decisiva en el apetito. Si se come en familia tiende a haber un mejor consumo.
Los sentidos son esenciales en el desarrollo del apetito y la integración de los mismos. La vista, el olfato, el tacto de los alimentos, tanto con las manos como con la lengua y sobre todo el gusto representado en las papilas de la lengua. Tengo una pequeña paciente que por una situación desafortunada perdió la vista, pero esta le ha ayudado a agudizar el resto de sentidos y es así como me ha identificado en un video por la voz y dice que las busetas son de fresa, porque ha olido esta esencia alguna vez en un bus de servicio público.

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