El huevo en Abril

Una de las fuentes de proteína clásica ha sido el huevo. Es un alimento económico, fácil de preparar que permite ser utilizado en diferentes formas para los diferentes gustos y popularmente cuando alguien llega tarde a una comida ya servidas o no quiere comer nada se le ofrece un huevo como alternativa. Es un nutriente completo que también ha sido satanizado por su alto contenido en colesterol que puede ser responsable de las dislipidemias.

El huevo contiene proteínas, vitaminas y  minerales como Hierro, Vitamina A, Biotina, Tiamina y Riboflavina y por su puesto lípidos (grasas) además del colesterol. Es un alimento completo que proporciona 6 gramos de proteína por unidad. La cantidad mínima de proteína de un niño varia de 0.8 a 1.2 gramos de proteína por kilogramo de peso al día, es decir, que con el consumo de un huevo diario se está alcanzando casi la mitad de los requerimientos diarios en niños menores de tres años y la quinta parte en niños de hasta 10 años. Es importante recalcar la necesidad de la combinación de las diferentes fuentes de proteína de la dieta, pues son necesarias para un adecuado desarrollo. Debemos incluir entonces en la alimentación de nuestros hijos los lácteos, cárnicos y la proteína de origen vegetal como las leguminosas.

Isabel come huevo casi a diario, este hace parte de su desayuno. Particularmente le gusta más cuando se presenta como tortilla a la cual ella nombra “huevo como pizza”. Si se le sirve huevo frito o cocido, nunca se come la yema, hemos intentado infinidad de veces darle la yema y no la acepta, pero si está preparado como huevo revuelto o en tortilla no lo rechaza.

Hace poco me consultaron que Abril no come huevo y esta situación genera ansiedad en su familia, particularmente en su madre quién ha intentado de diferentes formas darle el huevo en su dieta. Hemos revisado que es una buena fuente de proteína para los pequeños, que aporta además otros nutrientes y que complementariamente es fácil de preparar y adicionalmente es económico. Es una falla que Abril no coma huevo, pues se pierde sus beneficios, aunque la buena noticia es que se debe seguir intentando en ofrecerle este valioso alimento. El huevo dentro de su versatilidad se usa en múltiples recetas como preparación de tortas, dulces, postres, apanados, salsas y flanes. No creo entonces que le haga falta, pues si recibe dentro de su alimentación los productos mencionados está recibiendo sus beneficios.

Colesterol, el bueno, el malo y el feo

El colesterol es una forma de presentación de las grasas en la alimentación de cada persona y proviene de los alimentos así como de la producción endógena (interna) de cada individuo. Es frecuente en los últimos tiempos oír a las personas discutir acerca de sus niveles de colesterol, y los médicos con el ánimo de prevenir enfermedades cardiovasculares cada vez solicitan con mayor frecuencia su evaluación en el laboratorio, conocido como perfil lipídico. El perfil lipídico no es más que una medida del riesgo de presentar un evento coronario (infarto agudo del miocardio). Si lo vemos desde esta perspectiva, está bien que lo soliciten a las personas adultas, pero cuando se recomienda evaluar a los niños?

Según la Asociación Nacional de Lípidos (NLA) quien se pronuncio recientemente acerca de cuándo es el momento que se deben valorar los niños para la detección de la hipercolesterolemia familiar, recomendó que es prudente hacerlo entre los 9 y 11 años de edad. El rango de edad no es definido arbitrariamente, sino que la hipercolesterolemia familiar es una enfermedad mucho más frecuente que la Diabetes tipo1, el síndrome de Down o la Fibrosis Quística, que son patologías frecuentes de la infancia. Al no realizar tamizajes se dejaran de diagnosticar un gran grupo de pacientes. Las recomendaciones también sugieren evaluar los pacientes menores de 2 años que tengan historia familiar de enfermedad coronaria o factores de riesgo asociado como exposición al tabaco y sobrepeso.


El colesterol se clasifica en Colesterol de baja densidad (LDL), Colesterol de alta densidad (HDL) y Colesterol total. Los dos primeros son conocidos coloquialmente como colesterol malo y colesterol bueno respectivamente, también existe el Colesterol no HDL que se obtiene simplemente de restar el Colesterol total del HDL. Esta es una manera de hacerlo más amable de entender, el caso es que el LDL no debe superar 160 mg/dl en los menores y el no HDL  no puede ser mayor a 190 mg/dl.
Una vez encontrados estos valores se debe comenzar tratamiento médico nutricional que incluye los conocidos cambios terapéuticos del estilo de vida como las disminución de la grasa saturada de la dieta, aumentar la actividad física, disminuir las horas de sedentarismo y mantener un peso saludable. Si estos cambios no son suficientes para bajar los niveles de colesterol, se debe considerar el inicio de medicación. La medicación se puede utilizar de manera segura desde los 8 años de edad. De todas formas a pesar de tomar la medicación, el paciente debe mantener los cambios en el hábito de vida.
La hipercolesterolemia familiar es una enfermedad congénita y no podemos prevenirla, pero el llevar hábitos saludables, permitirán que el impacto de la enfermedad sea menor. Existe el otro extremo, que son aquellos pacientes que por su alimentación inadecuada llega a presentar un colesterol elevado y a quién con un simple plan alimentario se puede impactar positivamente y curar un problema que proviene exclusivamente de su dieta.