Se desperto el sol

Todas las mañanas espero ansioso en mi cama la noticia de Isabel para anunciar a viva voz que “Se despertó el Sol”. Este es el preludio de nuestra carrera diaria para empezar las diferentes rutinas que marcan el comienzo de cada día y lógicamente el afán propio del mismo. Entonces voy a prepararme una taza de café, alistar la  lonchera, hacer el desayuno de Isabel que puede variar de acuerdo a su preferencia. Después viene el aseo y la puesta a punto para ir a la guardería donde su madre se encarga de los finos detalles como el peinado y la presentación impecable.

Todo suena muy rutinario y tal parece que marcha con la precisión del más exacto reloj suizo. Pero no todo es tan calmado como aparenta. Con el ánimo de ganar tiempo y por las destrezas de Isabel, dejamos que se alimente sola. Pero este es el primero de los errores que he cometido en tal sentido, pues ejerzo mi vigilancia entre sorbos de café, espuma de afeitar y preparación logística de los vehículos familiares de acuerdo al pico y placa correspondiente y dependiendo de la agenda de cada uno. Al no estar al pendiente de los detalles no se puede identificar si hay alguna alteración en el consumo de los alimentos, porque por la necesidad de salir pronto de la casa se puede perdonar que no haya acabado su plato o se dejen alimentos para consumir en el camino al prescolar. El segundo error está en que los alimentos no se están consumiendo en el sitio que debe ser, el comedor. Por las multitareas prefiero tener a Isabel cerca y esto implica que no consuma su alimento en el salón comedor. Y el tercero y más grave es que tiene distracciones mientras toma el desayuno y esto es hacerlo frente al televisor. Continuar leyendo

Alimentación durante la actividad I

Como ya es del conocimiento de mis seguidores Isabel y yo venimos muy juiciosos realizando paseos dominicales en la bicicleta. El más reciente fue a conocer el Parque Natural Urbano Cerro del Volador. Al salir a realizar estos periplos es importante prepararse bien para evitar inconvenientes durante la salida. Además de los elementos de seguridad y la identificación, hay que cumplir con otros requisitos previamente.
Primero debemos tomar un buen desayuno para iniciar la actividad, no vaya ser que a mitad de camino tengamos hambre o no nos alcancen las fuerzas para llegar a nuestro destino. El desayuno debe contener una buena cantidad de energía que nos permita tener el vigor necesario para no desfallecer en el camino, se debe incluir proteína y carbohidratos, además de una buena hidratación previa. Es mejor el consumo de agua y jugos naturales. Para Isabel que es la copiloto con su desayuno de costumbre es suficiente. Este incluye huevo, galletas o tostadas y jugo natural.
Una vez consumidos los alimentos nos tenemos que preparar para evitar el exceso de rayos solares, es decir, la aplicación de un buen protector solar. La exposición a los rayos ultravioletas nos ayudan a la síntesis de vitamina D, pero el exceso de los mismos nos pueden ocasionar cáncer de piel, así que es mejor usar el anti solar y aquellas zonas que no cubrimos con el bloqueador solar serán las encargadas de esta función.  Dependiendo del clima también debemos prepararnos adecuadamente. Yo que soy el que realiza la actividad, no tengo que estar muy abrigado, pero Isabel que está expuesta al viento y permanece más bien quieta durante el recorrido debe cubrirse con gorro, bufanda, abrigo y guantes. Lo mejor es tener ropa que se pueda ir quitando en la medida que aumente la temperatura y el tiempo este seco.
Al estar al aire libre con exposición solar se hace imperiosa la hidratación, no por permanecer con poco movimiento Isabel no va a necesitar agua, por lo tanto es primordial llevar uno o dos termos con agua para hidratarnos regularmente.
Por último debemos llevar en nuestros bolsillos algo de dinero necesario para comprar frutas, más agua, o algo de comer para la niña y si es del caso como poder regresar a casa en caso de emergencia.
Para resumir buen desayuno, buena protección, buena hidratación y buen viaje.