¿Y el jugo vale como fruta?

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Es increíble cómo se van instaurando los malos hábitos alimentarios desde la infancia. En la consulta de nutrición es frecuente encontrar personas que no consumen ni frutas ni verduras desde la primera infancia, y cada vez es más difícil para ellos iniciarse en el consumo de este grupo  de alimentos. Cuando se instruye a los pacientes acerca de la nutrición saludable, en donde deben alcanzar una ingesta diaria de 5 raciones de fruta y verdura siempre surge la pregunta: ¿Y el jugo vale como ración de fruta? La respuesta nos la da la Academia Americana de Pediatría (AAP), que se pronunció esta semana al respecto.

El Doctor Melvin Heyman con un grupo de colegas publicaron las recomendaciones de la AAP acerca del consumo de jugos. En resumen estas son:

1. Evitar por completo dar jugo a niños menores de un año de edad. Estos se deben alimentar con leche materna o de fórmula exclusivamente los primeros 6 meses de vida.

2. Si se va a dar jugo a un niño mayor de 6 meses de edad este se debe ofrecer en vaso, no en biberón.

3. Alentar el consumo de fruta macerada o en puré cuando se inicie la alimentación.

4. Después del primer año de vida el jugo es parte de una comida y debe ser 100% de fruta fresca.

5. Las cantidades recomendadas de acuerdo a la edad son:

  • 1 a 3 años máximo 4 onzas (120 ml)
  • 4 a 6 años de 4 a 6 onzas (120 ml a 180 ml)
  • Niños y adolescentes máximo 8 onzas (240 ml)

6. Nunca ofrecer jugo a la hora de dormir.

Estas recomendaciones están basadas en los riesgos que trae el consumo de jugo que son:

  • Trastornos digestivos (diarrea, distensión abdominal, gases)
  • Malnutrición (exceso o deficiencia de calorías)
  • Caries dental

Al alentar el consumo de frutas se está aumentando la cantidad de fibra en la dieta, lo cual es muy importante para la salud digestiva y para el control de peso por brindar saciedad. Además se están construyendo buenos hábitos. Por ultimo la AAP le recuerda a los padres que los niños al tomar leche y agua como fuentes de liquido alcanzan suficientemente para cubrir sus requerimientos diarios.

Desde hace mucho tiempo he coincidido con estas recomendaciones e Isabel no ha sido ajena a estas, de todas formas ella siempre ha tenido gran avidez por el agua como acompañante de sus alimentos y como bebida para disminuir la sed.

 

Galletas con mantequilla

Ya finalizaron las vacaciones y desde el fin de semana pasado estamos de regreso en casa con el propósito de descansar un poco antes de reiniciar labores. Pasamos esta vez vacaciones con Isabel en el eje cafetero en la Finca Hotel Combia donde Isabel tuvo de nuevo su protagonismo con los cocineros, pues siempre estuvieron dispuestos a cumplir sus escasos caprichos y con quienes quedamos inmensamente agradecidos. Reitero que cuando salgamos de vacaciones tengamos un contacto directo con la cocina del Hotel, pues esto nos facilita la preparación de las comidas y atender las necesidades particulares de nuestros hijos.
En estas vacaciones el viaje fue vía terrestre y para tal motivo debemos prepararnos muy bien pues no sabemos qué puede pasar en el camino como demoras por paso restringido en la vía, fallas mecánicas o cualquier otro imprevisto. Es importante llevar buena cantidad de agua potable, frutas como pasa bocas así como productos empacados como galletas. También tener las bebidas preferidas de los niños debido a la posibilidad de no encontrarlas en el camino. De igual manera debemos llevar la leche en polvo que este consumiendo el bebe para poder ofrecerle está en cualquier momento.
Por fortuna no tuvimos inconvenientes graves durante el viaje y la salud de Isabel estuvo de maravilla durante los cinco días de recreo. Pero al regresar a casa comenzó a presentar un cuadro viral que se inicio con diarrea y continuo con un cuadro de fiebre con síntomas respiratorios. Es normal que ante la presencia de enfermedades, los niños y cualquier persona tengan cambios en el apetito, es decir, que este disminuye. Ante la falta de apetito no podemos dejar de ofrecerle los alimentos. Con Isabel no dejamos de darle los tres tiempos de comida. A pesar que ella comía menos no por eso dejamos de sentarla a la mesa por el tiempo que corresponde a la comida para intentar que ella consumiera los alimentos. Si insistimos, pero no exageramos en ese sentido, aceptamos la falta de apetito, pero tampoco rompimos la rutina de la alimentación. Me llamo mucho la atención que uno de los pocos alimentos que consumió Isabel eran sus preferidas galletas con mantequilla.
Para resumir ante la presencia de enfermedades debemos tener en cuenta que:

  • Hay disminución del apetito y por eso los niños van a comer menos.
  • No abandonar la rutina por la enfermedad, es decir, no alterar los horarios de comidas y la calidad de la dieta a no ser que la enfermedad como tal así lo obligue.
  • Ser consistentes con las rutinas, sin dejar de consentir a nuestros hijos.
  • Ofrecer los alimentos aceptados con mayor frecuencia para garantizar una ingesta alimentaria.
  • Hidratar a los pequeños ante la presencia de fiebre, ofreciendo constantemente líquidos orales como agua, bebidas naturales o sales de rehidratación.

 

Cuando la diarrea se vuelve crónica

Hace un mes Isabel presento un cuadro infeccioso viral que comenzó con una fiebre alta durante unos tres días seguido por un brote en la piel y acompañado de este inicio con diarrea. La diarrea se define como el aumento del número de deposiciones diarias y a cambios en su consistencia. En el caso de Isabel se cambio su hábito intestinal con más de tres deposiciones diarias y a una consistencia liquida. La tarea que reviste mayor importancia frente a el diagnostico de la diarrea es la hidratación adecuada de los niños. Siempre se debe ofrecer sales de rehidratación oral, idealmente las que vienen preparadas comercialmente, pues estas garantizan los volúmenes y concentraciones adecuadas de electrolitos. No es recomendable la utilización de bebidas gaseosas o bebidas deportivas, pues estas tienen altas concentraciones de azúcar y pueden agravar la diarrea al absorber el agua del intestino. La recomendación acerca de la hidratación es ofrecer las sales de rehidratación después de cada deposición diarreica en pequeñas cantidades no mayores a 10 ml cada minuto con el ánimo de reemplazar el líquido perdido y garantizar la tolerancia a este líquido. Es de suma importancia no suspender la alimentación de los pequeños, pues si dejamos progresar la diarrea y le aunamos a esto la desnutrición por la suspensión de los alimentos, va a ser difícil su recuperación pronta y puede dejar secuelas. Se espera una pérdida de peso leve y por lo tanto debemos estar alertas a las pérdidas de peso mayores de 1 kilogramo y consultar oportunamente al pediatra para prevenir problemas futuros.

Cuando las deposiciones diarreicas se prolongan por más de 15 días, se considera una diarrea crónica. En esta situación es importante suspender la lactosa, que puede ser una causa de empeoramiento de la enfermedad y es así como a Isabel le comenzamos a dar leche de fórmula sin lactosa, de igual manera se necesito la utilización de probióticos con el objetivo de restablecer la microbiota (flora) intestinal. En situaciones de diarrea crónica el aumento de las deposiciones barre con las bacterias que son habitantes normales del intestino y necesarias para la defensa y absorción de nutrientes. Existen en el mercado diferentes productos para restablecer esta microbiota (flora) intestinal, pero se debe consultar con el especialista la cantidad y el tiempo de administración de este medicamento. Como en el mercado también existen derivados lácteos con este tipo de bacterias no nos debemos confundir y administrarlos a los niños porque los contienen, pues como mencione anteriormente se tuvo que suspender la lactosa en el caso de Isabel. Hay quienes prefieren no suspender la lactosa para una reintegración pronta a la dieta previa a la enfermedad, pero esto como es una controversia médica, ya depende de la preferencia del médico la suspensión o no de la lactosa. Una de las deficiencias que hay en nuestro medio es el Zinc, el cual también se utilizo como reemplazo en la enfermedad de Isabel. Está demostrado científicamente que la utilización de este suplemento es beneficioso para la reducción del tiempo de la diarrea y la recuperación intestinal en niños mayores de 6 meses.

 Al parecer después de este evento Isabel quedo con una intolerancia a la lactosa, pues al ofrecerle de nuevo una leche con lactosa volvió a presentar diarrea. La intolerancia a la lactosa es una de las deficiencias enzimáticas que se presenta con mayor frecuencia y comienza desde la infancia como en el caso de Isabel. Esta se caracteriza por la ausencia de lactasa, la enzima encargada de digerir el azúcar de la leche (lactosa). Los pacientes con deficiencia deben consumir una dieta libre de lactosa para evitar los síntomas intestinales que esta produce.