Papaya

Uno de los deseos de los padres cuando acuden a consulta de nutrición para sus hijos es que ellos consuman mayor cantidad de frutas. La lista de preferencia de frutas es escasa en las diferentes edades. Según la encuesta de la situación nutricional en Colombia (ENSIN 2010) alrededor del 70% de la población colombiana consume la cantidad recomendada de fruta diaria, de tres raciones. Si discriminamos un poco más, tal vez no llegaríamos al 50%.

Siempre que llegamos a almorzar, es costumbre en nuestra casa consumir una ración de fruta. Esto permite calmar el hambre previo al almuerzo y es un buen estimulante del apetito. Además de brindar frescura en la dieta, aporta una cantidad importante de fibra, la cual ayudara para la saciedad y la digestión posterior.

La papaya es una fruta ideal para ese momento, es fuente de vitamina A, C y del complejo B, contiene minerales y es un buen antioxidante.

Si queremos que nuestros hijos consuman frutas, nosotros también debemos hacerlo. Servir siempre y ofrecer siempre es fundamental para crear buenos hábitos.

Alimentando a Isabel 2 años

Ya llevo dos años escribiendo acerca de los progresos en la nutrición de Isabel y en los últimos meses he estado un poco inactivo porque no hay mucho que decir. El progreso en los hábitos alimentarios llega a un punto de equilibrio que para la fecha no hay mayor novedad.

Hasta ahora he aprendido que la lactancia materna es fabulosa para el adecuado desarrollo de diferentes competencias como por ejemplo el manejo de la saciedad. No tengo un punto de comparación directo, pero en la lectura de diferentes artículos médicos que hablan al respecto y viendo a Isabel, si me convenzo de ello. Isabel maneja bien su apetito y es increíble ver como muchas veces abandona el consumo de algún dulce o alimento por encima de su preferencia cuando esta satisfecha.

El dar ejemplo si es valioso. La aceptación de Isabel a las frutas y verduras es admirable para mí, pues me enfrento en el día a día en la consulta médica con pacientes que no consumen frutas o verduras como se puede constatar en la encuesta nacional de la situación nutricional ENSIN 2010. Hasta la fecha he sido riguroso con evitar el consumo de bebidas gaseosas e Isabel sigue prefiriendo el agua sobre otro tipo de bebidas.

En los tiempos difíciles toda la familia hemos tenido la paciencia de aguantarnos las ganas de remplazar la comida de Isabel por dieta líquida como teteros o suplementos, y asi todos hemos logrado que la niña acepte los sólidos en su alimentación y disfrute su masticación, que hace en gran medida una parte fundamental en el desarrollo de su lenguaje, que cada vez es más rico. Hemos aprendido que cuando hay algún problema de salud el apetito disminuye, pero que cuando este desaparece y manteniendo las rutinas, se recupera su estado nutricional.

En lo personal he aprendido a ser permisivo y a relajarme un poco frente a algunos privilegios de la infancia como son las dulces, las golosinas y algunos productos de paquete, pues es ineludible el contacto con los mismos, pero la tolerancia al respecto evita conflictos y son oportunidades para enseñar a tener equilibrio en la alimentación. Siempre lo he repetido, todos los excesos son malos.

La socialización de Isabel también ha sido valiosa para que ella aprenda a compartir con sus amigos y familiares aquellas cosas que le gustan. Aprovecho hoy para agradecer a mi hija todo lo que me ha enseñado y como le ha ayudado a otros a alcanzar sus objetivos.

Por supuesto que continuaré escribiendo acerca de los avances de Isabel y seguiremos compartiendo todo lo que aprendamos.

En los últimos días he tenido la inquietud de escribir acerca de las preferencias culinarias de Isabel y así lo haré, destacando los valores nutricionales de los alimentos y tal vez dar algunas sugerencias acerca de la preparación de los mismos.

Huesos sanos en cuerpos sanos

La salud ósea es uno de los aspectos más importantes de la vida pues depende de la nutrición que se reciba en los primeros años de vida y de los hábitos nutricionales que se lleven después de esta etapa.  Para comenzar enfatizo la importancia de un consumo adecuado de calcio durante la gestación, pues las demandas del bebe en crecimiento deben ser cubiertas, para que la madre no presente una deficiencia posterior, ya que si un  feto en crecimiento no recibe calcio de la dieta materna lo va a obtener de los depósitos que tenga la madre. Vemos entonces como el binomio madre hijo tienen unos requerimientos aumentados y por lo tanto es importante dar un suplemento a la madre en gestación. El estado nutricional de la madre refleja el del bebé y es por eso que también la madre en embarazo debe recibir suplemento de vitamina D que es fundamental para el metabolismo del calcio y fijarlo a los huesos.
En los primeros años de vida la deficiencia de vitamina D se manifiesta como raquitismo que se caracteriza por una debilidad en los huesos que lleva a producir malformaciones en los mismos. La vitamina D es escasa en la naturaleza y por lo tanto se debe recibir en suplementos que están en las fórmulas de leche maternizadas y la fuente primordial que es la exposición al sol para que nuestro organismo la sintetice. Aquellos que solo reciben leche materna garantizan su aporte por la luz solar y la dieta (alimentación) de la mama.

La época clave en el metabolismo del calcio y la realización de los depósitos del mismo en los huesos es entre los 10 y los 18 años de edad. Es decir, en la época de crecimiento rápido de los huesos y la terminación de su crecimiento alrededor de los 16 años en las mujeres y los 18 años en los hombres. Es en este momento donde los requerimientos de calcio son mayores y donde la dieta debe ser rica en este mineral. Se recomienda entonces tener una alimentación que contenga lácteos y sus derivados, vegetales verdes, soya y si es del caso también consumir un suplemento de calcio, pues de acuerdo a las encuestas nutricionales realizadas en nuestro país, las dietas son deficientes en este nutriente. Cobra importancia la realización de actividad física, ya que esta estimula la producción de hueso y por lo tanto garantiza la fortaleza de los huesos. Igualmente se recomienda la disminución de la ingesta de bebidas gaseosas tipo cola específicamente, ya que estas alteran la absorción del calcio y son responsables de unos huesos frágiles en el futuro.

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Blanqueando las harinas

Pensando en el tema del blog y buscando en la literatura que puede haber novedoso, me encontré con una entrevista realizada al Doctor Alan Greene, pediatra, quién es uno de los abanderados de la nutrición infantil en los Estados Unidos de Norteamérica. El Doctor Greene está promoviendo una lucha que él ha denominado “WhiteOut” que se puede traducir como blanqueado, en un juego de palabras que se refiere para eliminar las harinas blancas de la dieta, entendiendo por dieta lo que compone la alimentación de una persona.

“Que la primera comida de tu bebé sea una comida verdadera”, ese es el lema del Doctor Greene y concuerdo con él. Si queremos construir una alimentación saludable para nuestros hijos, debemos tratar al máximo de ofrecerle una comida sana y natural. Ha existido controversia acerca de que se debe iniciar como alimento sólido a los niños, en el caso de Isabel como lo describí anteriormente fue con vegetales, luego frutas y por último cereales. Otros dicen que debe ser con cereales, pero sucede que los cereales para bebé que existen son refinados (harinas blancas) y es contra estas las que no está de acuerdo el Doctor Greene. La causa del rechazo de parte del médico pediatra obedece a el desarrollo del gusto de los recién nacidos(inteligencia gustativa). Para comenzar la leche materna tiene diferentes sabores de acuerdo a la dieta de la madre, entonces desde la lactancia la madre comienza a educar el gusto de su hijo. Si hay algún tipo de eliminación de alimento de la dieta materna, se hace más difícil la aceptación de parte del bebé. En segundo término como también lo he comentado en este espacio el gusto se desarrolla por la exposición, es decir, debemos ofrecer un alimento de 10 a 20 veces para que este sea aceptado. Si a la primera oportunidad desfallecemos, nunca lograremos que el niño o la niña acepten el alimento. Vuelvo entonces a insistir en el término insistir, debemos ser repetitivos en ofrecer los alimentos. Se puede igualmente por ejemplo dar el alimento que queremos introducir en el primer bocado para lograr la exposición al mismo. Por último para concluir con la teoría del pediatra en mención, quién considera que la dieta de iniciación a los alimentos sólidos debe ser entonces con cereal integral.

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Hábitos saludables desde la primera infancia

Cuando se revisa la reciente Encuesta de la Situación Nutricional (ENSIN 2010) encontramos que el 34.6% de la población nacional tiene sobrepeso y el 16.5% tiene obesidad, comparado con la encuesta anterior, el aumento fue de 5.3 puntos.  Cabe destacar que se presentan conductas de riesgo alimentario, es decir, dejan de comer o utilizan algún producto para perder peso un gran número de personas. Entonces hay consciencia de los problemas derivados por el sobrepeso, pero no existe una orientación adecuada para su manejo y tampoco existen unos hábitos saludables que ayuden a evitar estas situaciones. Sobresale también que las dietas complementarias (alimentación diferente a la leche materna) son deficientes en frutas y verduras, que deberían ser la base de este tipo de alimentación inicial. Esto lleva entonces a que las personas no ingieran frutas y verduras en la edad adulta y por lo tanto hace las dietas deficientes y convierte a las personas propensas al sobrepeso y la obesidad, así como a la desnutrición. Resalto también de la ENSIN 2010 que el 20% de la población consume gaseosas diariamente y el 20% de la población igualmente consumimos más de un producto de paquete diariamente. Esto nos demuestra nuevamente los malos hábitos alimentarios que existen en el País. Para terminar la población es cada vez más sedentaria y el 62% de los jóvenes dedican diariamente más de dos horas en videojuegos y/o ver televisión.
Los hábitos de vida saludable se construyen durante toda la vida. Nunca es tarde para cambiarlos, pero es en la primera infancia cuando la mente es más plástica y permite adaptar los nuevos hábitos de una manera más sencilla.
Como vimos en la ENSIN 2010 los colombianos complementainiciamos mal la dieta complementaria y no incluimos las frutas y verduras, es entonces ahí donde debemos cambiar para brindar la mejor nutrición a nuestros hijos. Incluir las verduras, las frutas y los cereales como parte de la dieta complementaria es crucial. Se debe empezar con rutinas desde pequeños para el baño, rutinas para la hora de dormir y para la ingesta de alimentos, esto es, respetar los horarios de comida y hacerlo en ambientes propicios para la misma, es decir, en el comedor sin otras distracciones que afecten el tiempo y la dedicación al consumo de alimentos.
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Frutas, verduras y algo más

El pasado fin de semana me embarque con un gran amigo en una tarea titánica, enseñar a los niños a comer frutas y verduras. La idea nació en la consulta médica, pues es una queja frecuente de los padres de familia, la poca ingesta de frutas y verduras de sus hijos. Igualmente hay médicos que identifican las deficiencias como la Doctora Alicia Cortes al valorar el iris de sus pacientes y los remiten para mejorar sus hábitos alimentarios.

Yo recuerdo muy bien en mi infancia que acompañaba a mi madre en la preparación de las verduras, en esos tiempos había que desgranar, las arvejas, limpiar las habichuelas, picar la zanahoria porque no existían los productos congelados. Acompañar a mi madre en la realización de esta tarea me brindo la oportunidad de tener un contacto directo con los alimentos y la curiosidad de probarlos, permitió que se consolidará una costumbre de comerlos crudos y de incluirlos en nuestras dietas sin mayor problema. Personalmente considero que nuestros hijos actúan por imitación y son sus referentes los que deben promocionar la ingesta de estos alimentos. Si damos ejemplo en casa al consumir frutas y verduras, si hacemos comentarios buenos acerca de las bondades del sabor de los alimentos y de la exploración de los mismos, tal vez estaremos iniciando un viaje tranquilo sin peleas ni pataletas por “tener” que consumir un producto saludable. Los pequeños son receptivos, inquietos y curiosos, exigen mucho de nuestro tiempo y dedicación y no podemos desfallecer en el intento de brindarles la mejor nutrición posible.

De acuerdo a la ENSIN 2010 (Encuesta de Situación Nutricional) no hemos cambiado nada, antes hemos empeorado en cuanto a los malos hábitos de vida. Se rescata algunas acciones que tienen que ver con la desnutrición, pero estas por ser más dramáticas, más no menos importantes, ameritan la atención de las autoridades. También mejoramos en lactancia materna.Pero perdimos cinco valiosos años sin hacer nada por mejorar. Las entidades educativas, las empresas, nosotros mismos somos responsables junto con las autoridades quienes tenemos esta gran responsabilidad en estas lamentables cifras.

Los resultados del taller fueron inicialmente buenos, es decir, logramos que al menos la mitad de asistentes probaran frutas y verduras en diferentes preparaciones y aceptaran su sabor. Es labor de sus padres continuar con el proceso. El chef Hernán Montoya y yo estamos complacidos con los resultados y estamos retados para mejorar cada día más y ayudar a quienes necesitan de nuestro apoyo.

Un abrazo a todos.