Mil millones de razones para comer fibra

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La flora intestinal tiene tanta cantidad de células, incluso es mucho más grande que nuestro código genético, que está siendo considerada como un órgano adicional. De su estabilidad depende la salud de nuestro organismo, no solo intestinal, pues al parecer tiene relación con la prevención de enfermedades crónicas no transmisibles como la obesidad, la diabetes, la hipertensión, algunos tipos de cáncer e incluso la salud mental.

Los puntos determinantes están relacionados con los primeros años de vida. Un parto vía vaginal aporta una impronta importante de microorganismos, luego la lactancia materna y el contacto del hijo con la madre refuerzan ese proceso. Posteriormente la inclusión de fibra en la dieta cuando se inicia la alimentación complementaria acaba reforzando la producción y el equilibrio de esta flora. Y por supuesto los hábitos de ingesta de la familia para garantizar el consumo de fibra.

“Una mala flora intestinal se hereda así como un mal hábito se adquiere y juntos se conforman como algo nocivo para la salud humana.”

Tenemos que la flora se establece en los primeros días de la vida y se mantiene con la alimentación de dos formas. Una ya mencionada es la fibra que actúa como nutriente para la flora intestinal, es decir, no aporta microorganismos (probióticos). Y la otra es aportarlos o recibirlos directamente en productos alimenticios que contienen estos probióticos adicionados, especialmente en yogures. También se consiguen en presentaciones farmacéuticas como capsulas, polvos o bebidas que se utilizan bajo prescripción médica particularmente para el manejo de diarreas y problemas digestivos que alteran su orden y requieren de este para su normal funcionamiento.

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La comida saludable es costosa?

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Si el concepto de comida saludable está representado en los cereales de moda como la quinua e ingredientes que solo se consigue en las tiendas especializadas, probablemente si es costosa.

Muchos padres privan a sus hijos del consumo de frutas, aduciendo el alto costo de las mismas. Colombia es un país localizado en el trópico y con todos los pisos térmicos, que permiten disponer de una amplia variedad de frutas y verduras, con cosechas que se dan en corto tiempo y que por lo tanto no tienen por qué encarecer su costo. Si bien el mercado de la oferta y la demanda regula el precio, el consumir productos de temporada es una estrategia para acceder a productos económicos y saludables.

En todos los barrios hay proveedores de frutas y verduras, y si se compara el costo de un banano frente a un paquete de una colación dulce, la fruta va a tener un valor inferior. Por eso debemos acercarnos a estas tiendas o a los distribuidores como son las plazas de mercado y con seguridad encontraremos las frutas a un menor precio y al alcance de todos.

No todos los colegios, tanto públicos como privados tienen una oferta saludable o no dan opciones que sean adecuadas para los jóvenes. Al entrevistarlos en consulta siempre dicen que en las cafeterías solo encuentran productos con altas calorías provenientes de la grasa y el azúcar, no hay oferta de agua y por lo tanto terminan haciendo elecciones dentro del menú que no favorecen el control de peso. Como vimos en agua para la vida se debe incentivar el consumo de agua por encima de cualquier otra bebida. Es así como debemos orientar a nuestros hijos para que tengan el consumo de agua como un hábito. La potabilidad del agua en nuestra región hace que su consumo sea seguro, y por lo tanto se puede obtener de la llave en la escuela o se puede llevar desde casa en un recipiente para su transporte como un termo. No tiene calorías y es barato.

Es necesario moldear los hábitos e ir cambiando las preferencias nutricionales, si optamos por la vía fácil de darle dinero a nuestros hijos para que hagan la elección de su alimentación fuera de casa, probablemente no escogerán las más saludables, pero si les brindamos información, hablamos con ellos acerca de sus preferencias y juntos elegimos, se podría mejorar ostensiblemente su nutrición.

No podemos pensar que lo saludable es costoso. Tenemos que informarnos bien y hacer compras inteligentes. Hoy día hay tiendas cercanas con productos saludables en promoción que nos sirven de alternativa, tenemos que mirar las cosas sencillas que nos brindan una alta calidad de vida.

La comida saludable no es costosa.