Papá, cuanto pesas?

Hasta ahora nos hemos preocupado de cómo el peso de la madre influye en el peso de los hijos, es decir, el peso previo de la mamá antes del embarazo constituye una predicción del peso del bebé al nacimiento. Tanto nos hemos ocupado, que definimos unas metas de ganancia de peso para la madre con el objetivo principal de que su hijo nazca saludable, y ella pueda recuperar el peso previo al embarazo, incluso reducir hasta el peso saludable.
En una publicación reciente de unos estudios del Coombe Women and Infants University Hospital en Irlanda, definieron que también el peso del padre afecta al bebé.  Describieron que aquellos padres obesos tienen entre 2 y 4 veces más hijos obesos que aquellos padres con un peso saludable. Este problema se suma si la madre también es obesa y es de esta manera que se encuentra mayor peso al nacer. Hasta ahora solo habíamos tenido en cuenta el peso de la madre, pero desde este punto tenemos que empezar a estar atentos al peso del padre antes de que la pareja decida quedar en embarazo. El estudio reporto que solo el 22% de las parejas estaba en su peso saludable y que apenas una tercera parte de los padres tenían un índice de masa corporal (IMC) normal.
La importancia de este estudio nos alerta para lograr conseguir un peso saludable antes de iniciar una gestación. Llevar una alimentación saludable solamente no es suficiente, me refiero, a que los futuros padres se deben proponer alcanzar un peso saludable con IMC entre 18.5 y 24.9 para tener hijos con un peso adecuado y evitarle futuras enfermedades.(Ver Programación Fetal)
Los problemas de peso tienen mucho que ver con los hábitos alimentarios, la actividad física y la educación que recibamos respecto a la alimentación. Estos factores ambientales se pueden cambiar. Lo mismo que los factores mentales, es decir, aquellas personas que comen al tener un stress emocional, lo hacen porque así fueron educados. Para este tipo de problemas se puede intervenir para disminuir la ingesta emocional. La susceptibilidad genética no se puede cambiar todavía, pero prepararnos adecuadamente para decidir el momento de tener un hijo, nos puede estar acercando a prevenir desde el punto de vista genético.