Papá, me cabe una tortilla más. Cuanto se debe dejar comer demás.

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tortilla-988986_1920Una noche de esta semana la cena fue de acuerdo al gusto de Isabel. A pesar de que no ha sido una fanática del huevo, si le gusta la tortilla de huevo. Es uno de sus desayunos favoritos, también se sirve en otros tiempos de comida de acuerdo a la disponibilidad y sobre todo al deseo de Isabel. Nosotros como padres debemos moldear el hábito con rutinas y disciplina, pero en este proceso también debemos sacar provecho de las preferencias y gustos de los niños para poder brindar un aporte nutricional adecuado acorde a las necesidades individuales relacionadas con la edad y la etapa de crecimiento.
¿Cuál es el límite para permitir que se repita un plato o que se agregue más comida? Continuar leyendo

Con esto hasta Pereira

Esta próxima a llegar la temporada de vacaciones y me embarga la nostalgia al recordar las palabras de mi Padre que sentenciaba: “y con esto hasta Pereira”. Era su manera de decirnos que debíamos desayunar bien para la jornada que emprenderíamos en un viaje fascinante por las carreteras de Colombia, conociendo su geografía, su cultura y su diversidad.

La época de vacaciones debe ser aprovechada en su totalidad para que nuestros hijos aprendan a conocer su País y sobre todo a conocer y reconocer su diversidad climática y su variedad de productos alimenticios. Si se hace una excursión por tierra es bueno llevar alimentos tradicionales preparados en casa como el  fiambre (envuelto en hoja de biao arroz, huevo, maduro, chicharrón) o como sea  la preferencia de la casa, tal vez no suena muy saludable, pero si mejor que un paquete de un producto procesado lleno de preservantes y químicos que no nos habla de nuestra cultura. Que tal llevar un termo con guandolo (bebida de panela y limón) con hielo bien refrescante en vez de una botella de dos litros de quién sabe qué. Por el camino tendremos la oportunidad de consumir una gran variedad de frutas nuestras como el mango, las naranjas, las mandarinas, los bananos o las piñas, en fin dependiendo a donde vayamos encontraremos alguna fruta novedosa que nos permitirá mejorar el repertorio del menú y así construir buenos hábitos alimentarios.

De igual forma si el viaje no es por las carreteras del País también a donde fuésemos tendremos la oportunidad de conocer la gastronomía de la región. Visitar los lugares tradicionales de cada ciudad para conocer sus platos, los dulces típicos de la región y así cambiarlos por los dulces y chocolates y demás productos procesados que no aportan desde lo nutricional lo necesario para nuestros hijos. En cambio consumir los platillos del sitio a donde vayamos de vacaciones nos va a permitir ampliar nuestro conocimiento cultural de donde vivimos y de donde venimos, a la par que va a ser mucho más saludable y de seguro económico.

Siempre cuando hablamos sobre alimentación no puede quedar de lado la actividad física, y las vacaciones son un momento importante para practicarla en familia. Realizar excursiones, caminatas por la playa, por nuestra ciudad o por el sitio que estemos conociendo nos va a permitir estar activos y nos va a brindar tiempo en familia y tiempo extra para conocer en detalle y no con la velocidad de un carro los diferentes sitios turísticos que estemos visitando.

Es pues una invitación para acercarnos a la gastronomía de nuestra región o País, para disfrutar en familia y realizar actividad física en grupo con todos los miembros del hogar.
Y les recuerdo que con esto hasta Pereira….

No más cereal

Recuerdo muy bien mis años de infancia donde siempre pedía con una gran cantidad de promesas a mis padres que me comería todo el cereal de caja que me iban a comprar, pero lo que más deseaba era la promoción que contenía la caja donde venía dicho producto. Recientemente durante la realización del mercado tuve un regreso a mi infancia cuando Isabel me pidió que le comprara un cereal de caja que traía una promoción de una película de cartelera. Le propuse que lleváramos el cereal de costumbre, púes tal vez este no sería de su agrado. A sabiendas que la motivación de Isabel era la promoción y después de negociar con ella, acordamos que si no consumía el producto no volveríamos a comprar cereal de caja. Como han podido leer no soy partidario de premiar o castigar con la comida, pues de esta forma podemos crear malos hábitos en nuestros hijos y la alimentación es un derecho que no le podemos negar a nuestros hijos.

Hoy se llego el día de la apertura del cereal, lo primero que salió fue la promoción y esta acaparo en un 70% la atención de Isabel, en todo caso se llevo la comida a su mesa de desayuno y como yo esperaba no se lo comió todo. Me senté a hablar con Isabel acerca de lo que acababa de ocurrir y acorde con ella que por lo pronto no comeremos más cereal al desayuno y que regresaremos para mi tranquilidad y gusto personal al desayuno con huevo, tostadas o salchichas y queso con pan y mermelada.

No soy de grandes afectos a los cereales de caja, especialmente aquellos diseñados para niños por su alto contenido de azúcar refinado y escaso aporte nutricional, la ventaja de estos productos radica en la mezcla con el lácteo o su derivado como el yogur y algunos casos con fruta.

Papaya

Uno de los deseos de los padres cuando acuden a consulta de nutrición para sus hijos es que ellos consuman mayor cantidad de frutas. La lista de preferencia de frutas es escasa en las diferentes edades. Según la encuesta de la situación nutricional en Colombia (ENSIN 2010) alrededor del 70% de la población colombiana consume la cantidad recomendada de fruta diaria, de tres raciones. Si discriminamos un poco más, tal vez no llegaríamos al 50%.

Siempre que llegamos a almorzar, es costumbre en nuestra casa consumir una ración de fruta. Esto permite calmar el hambre previo al almuerzo y es un buen estimulante del apetito. Además de brindar frescura en la dieta, aporta una cantidad importante de fibra, la cual ayudara para la saciedad y la digestión posterior.

La papaya es una fruta ideal para ese momento, es fuente de vitamina A, C y del complejo B, contiene minerales y es un buen antioxidante.

Si queremos que nuestros hijos consuman frutas, nosotros también debemos hacerlo. Servir siempre y ofrecer siempre es fundamental para crear buenos hábitos.

Alimentando a Isabel 3 años

Es increíble  como pasa el tiempo de rápido. Ya he cumplido tres años escribiendo este blog acerca de los avances y las dificultades que hemos tenido con la alimentación de Isabel. Cada día trae su afán y exactamente hace un año hacía el resumen de las lecciones aprendidas y creo que es otra vez el espacio para un momento de reflexión y quiero además pedir a mis amables lectores que compartan cual ha sido su experiencia y que tan útiles han sido los artículos para mejorar la alimentación de sus hijos.

Para resumir algunos aspectos clave para la alimentación:

  1. Rutinas
  2. Disciplina
  3. Consistencia
  4. No reemplazar comidas
  5. Dar ejemplo
  6. Insistir
  7. No manipular

Las rutinas ayudan a introyectar los actos que nosotros queremos como padres que hagan nuestros hijos, en este caso cumplir los tiempos de comida. La disciplina obliga a cumplir las rutinas y a ser consistentes con todo lo que queremos realizar. No debemos reemplazar comidas con dietas liquidas que no van a ayudar a educar en la alimentación de nuestros hijos. El ejemplo es fundamental pues la imitación que hacen de nuestros actos son oportunidades que tenemos para inculcarles un hábito. No rendirnos ante la primera y ante las constantes negativas de nuestros hijos para no comer, insistiendo con argumentos podemos alcanzar las metas. La alimentación no puede ser objeto de premio o castigo, no podemos utilizar la comida como recompensa pues estaríamos creando un mal hábito.

Se desperto el sol

Todas las mañanas espero ansioso en mi cama la noticia de Isabel para anunciar a viva voz que “Se despertó el Sol”. Este es el preludio de nuestra carrera diaria para empezar las diferentes rutinas que marcan el comienzo de cada día y lógicamente el afán propio del mismo. Entonces voy a prepararme una taza de café, alistar la  lonchera, hacer el desayuno de Isabel que puede variar de acuerdo a su preferencia. Después viene el aseo y la puesta a punto para ir a la guardería donde su madre se encarga de los finos detalles como el peinado y la presentación impecable.

Todo suena muy rutinario y tal parece que marcha con la precisión del más exacto reloj suizo. Pero no todo es tan calmado como aparenta. Con el ánimo de ganar tiempo y por las destrezas de Isabel, dejamos que se alimente sola. Pero este es el primero de los errores que he cometido en tal sentido, pues ejerzo mi vigilancia entre sorbos de café, espuma de afeitar y preparación logística de los vehículos familiares de acuerdo al pico y placa correspondiente y dependiendo de la agenda de cada uno. Al no estar al pendiente de los detalles no se puede identificar si hay alguna alteración en el consumo de los alimentos, porque por la necesidad de salir pronto de la casa se puede perdonar que no haya acabado su plato o se dejen alimentos para consumir en el camino al prescolar. El segundo error está en que los alimentos no se están consumiendo en el sitio que debe ser, el comedor. Por las multitareas prefiero tener a Isabel cerca y esto implica que no consuma su alimento en el salón comedor. Y el tercero y más grave es que tiene distracciones mientras toma el desayuno y esto es hacerlo frente al televisor. Continuar leyendo