La madre consciente que consiente, entrevista

El viernes pasado en una charla con mi amiga Mónica Cano me dio mucho gusto ver la preocupación que ella tiene por la sana alimentación de sus preciosas hijas. Me llamo la atención el comentario que le hicieron en el Colegio donde estudian las niñas. Le preguntaron que si las niñas tenían alguna condición clínica como Diabetes o problemas digestivos, por la comida que llevaban para los descansos.
La mamá de las niñas llego a este tipo de alimentación por que la hija mayor tenía problemas de dolor abdominal y constipación desde muy temprana edad. Desde que la niña comenzó a recibir una dieta rica en fibra con consumo de “harinas” (cereales) integrales como pan, galletas y tostadas, mejoró dramáticamente. Ya no consume ninguna “harina blanca”, no las tolera y tampoco le gustan.

  • Esta es una muestra de la lonchera de las niñas:
    • Bebidas lácteas con probióticos
    • Wraps integrales
    • Pasta
    • Sanduches con pan integral
    • Fajitas de pollo
    • Granola
    • Arroz y Maíz soplado

Una de las características de la dieta de Amalia y Lucia es que tiene pocas frituras, no consumen bebidas gaseosas y solo consumen un dulce diario y productos de paquete una sola vez por semana. Este equilibrio en su alimentación permite que sean unas niñas saludables y por quienes no se tienen que preocupar por problemas de peso.
Es importante educar a nuestros hijos acerca de la alimentación saludable y hacerlos conscientes de la importancia que esta tiene. Por ejemplo en la casa de las niñas los dulces y mecatos (paquetes) están a su alcance, pero precisamente por esto ellas no abusan de estos productos, es más, preguntan si pueden tener uno de más. La prohibición sin razón no es buena y esto se ejemplariza con una vecina de mis pequeñas amigas, ya que ella si tiene prohibiciones en su casa y cuando las visita se muestra ansiosa frente a la comida y la consume con voracidad y sin medida.
La invitación es entonces a generar buenos hábitos desde pequeños para ser saludables.

Que tomar en la noche?

Desde hace un mes mas o menos hemos ido eliminando el tetero de la noche a Isabel(16 meses). Yo he sido partidario de esta medida desde tiempo atrás, pues creo que este es el primer paso para entrenar el control de esfínteres, y mientras Isabel menos este acostumbrada a la ingesta de líquidos en la noche, probablemente será mas fácil contener la orina durante toda la noche. Todavía esta muy pequeña para pensar en el control de esfínteres, pero las rutinas son fundamentales para la creación de hábitos.

Pero el tema principal y el objetivo de la eliminación del tetero de la noche es la prevención de la caries del biberón. Esta es una alteración de la salud que se caracteriza por la presencia de caries rampante asociada a practicas alimentarías no apropiadas. Se ve afectada la dentición primaria de los infantes y de niños pequeños, especialmente aquellos a quienes se le permite dormir con el tetero lleno de leche, bebidas azucaradas o fermentables en la boca. Al quedarse dormido con el biberón en la boca con este tipo de bebidas, se disminuye el flujo de saliva, así como la deglución de la misma, lo que produce la permanencia de este fluido espeso en contacto con los dientes. El contacto con el azúcar por periodos prolongados favorece la formación de placa dental y la consecuente caries.

Sospechamos caries dental en los bebes que rechazan bebidas frías o hace muecas con la ingesta de alimentos, también por cambios en la coloración de los dientes.

Las medidas preventivas incluyen no dejar dormir a los bebes con tetero, limpiar dientes y encías con una gasa después de las comidas y enseñar la utilización de cepillo de dientes con crema sin fluor, limitar el consumo de jugos y darlo en taza mejor que en tetero y si es necesario brindar una bebida en la noche, dar tetero con agua.

Respecto al consumo de jugos y bebidas azucaradas, estas se deben limitar, pues son causa de limitación en la cantidad de ingesta de alimentos, puede llevar además de la caries dental a falla de crecimiento, talla baja y obesidad en el futuro.

Papá, cuanto pesas?

Hasta ahora nos hemos preocupado de cómo el peso de la madre influye en el peso de los hijos, es decir, el peso previo de la mamá antes del embarazo constituye una predicción del peso del bebé al nacimiento. Tanto nos hemos ocupado, que definimos unas metas de ganancia de peso para la madre con el objetivo principal de que su hijo nazca saludable, y ella pueda recuperar el peso previo al embarazo, incluso reducir hasta el peso saludable.
En una publicación reciente de unos estudios del Coombe Women and Infants University Hospital en Irlanda, definieron que también el peso del padre afecta al bebé.  Describieron que aquellos padres obesos tienen entre 2 y 4 veces más hijos obesos que aquellos padres con un peso saludable. Este problema se suma si la madre también es obesa y es de esta manera que se encuentra mayor peso al nacer. Hasta ahora solo habíamos tenido en cuenta el peso de la madre, pero desde este punto tenemos que empezar a estar atentos al peso del padre antes de que la pareja decida quedar en embarazo. El estudio reporto que solo el 22% de las parejas estaba en su peso saludable y que apenas una tercera parte de los padres tenían un índice de masa corporal (IMC) normal.
La importancia de este estudio nos alerta para lograr conseguir un peso saludable antes de iniciar una gestación. Llevar una alimentación saludable solamente no es suficiente, me refiero, a que los futuros padres se deben proponer alcanzar un peso saludable con IMC entre 18.5 y 24.9 para tener hijos con un peso adecuado y evitarle futuras enfermedades.(Ver Programación Fetal)
Los problemas de peso tienen mucho que ver con los hábitos alimentarios, la actividad física y la educación que recibamos respecto a la alimentación. Estos factores ambientales se pueden cambiar. Lo mismo que los factores mentales, es decir, aquellas personas que comen al tener un stress emocional, lo hacen porque así fueron educados. Para este tipo de problemas se puede intervenir para disminuir la ingesta emocional. La susceptibilidad genética no se puede cambiar todavía, pero prepararnos adecuadamente para decidir el momento de tener un hijo, nos puede estar acercando a prevenir desde el punto de vista genético.

La fruta solución

Ayer mientras descansábamos en casa y pasábamos la calurosa tarde jugando, llego el momento de darle el algo a Isabel. Yo no había pensado en ningún alimento en particular y entonces llegó la mamá  y le dio una ciruela. Me regocije viendo a Isabel comiendo con todo el gusto esta fruta, que si bien no es una fruta originaria de nuestra región si tiene unas características que permiten su consumo de parte de los bebes. En primer lugar tiene el tamaño adecuado a la pequeña mano de Isabel, lo que permite su manipulación sin necesidad de ayuda, segundo por el mismo tamaño es propio para que pueda ser mordido adecuadamente por las pequeñas bocas, en tercer lugar la semilla es suficientemente grande como para causar un ahogo, y además queda con parte de la carnosidad de la fruta y de esa manera aumenta su tamaño y por lo tanto minimiza el riesgo de ahogamiento. Es importante que durante los procesos de aprendizaje en la alimentación y en el desarrollo de habilidades de nuestros hijos, que ellos vayan dominando su propia alimentación. Esto los hace independientes y refuerza su autoestima al ver que ellos realizan las tareas por sí mismos. Durante este proceso de alimentarse solos, es fundamental que se encuentren bajo nuestra atenta vigilancia, para detectar cualquier problema que pueda surgir y especialmente evitar la aparición de algún accidente. Otras frutas que podemos ofrecer incluyen: manzana, pera, mango. Estas si se deben trocear pero en tamaños medianos que permitan la manipulación de los pequeños. En la creación de hábitos saludables se incluye el consumo de frutas diario hasta tres raciones con el ánimo de dar la fibra necesaria, de aportar vitaminas antioxidantes y brindar una dieta balanceada. Puede que en un futuro los niños rechacen las frutas dentro de su alimentación, pero considero que la persistencia y el ofrecer de manera regular este tipo de alimento, ayuda a la creación de un buen hábito. Entonces a manera de solucionar el dilema de que ofrecer de media mañana o algo a nuestros hijos, podemos echar mano de una gran cantidad de frutas que incluso se la pueden comer “solos” bajo nuestra vigilancia.

Huesos sanos en cuerpos sanos

La salud ósea es uno de los aspectos más importantes de la vida pues depende de la nutrición que se reciba en los primeros años de vida y de los hábitos nutricionales que se lleven después de esta etapa.  Para comenzar enfatizo la importancia de un consumo adecuado de calcio durante la gestación, pues las demandas del bebe en crecimiento deben ser cubiertas, para que la madre no presente una deficiencia posterior, ya que si un  feto en crecimiento no recibe calcio de la dieta materna lo va a obtener de los depósitos que tenga la madre. Vemos entonces como el binomio madre hijo tienen unos requerimientos aumentados y por lo tanto es importante dar un suplemento a la madre en gestación. El estado nutricional de la madre refleja el del bebé y es por eso que también la madre en embarazo debe recibir suplemento de vitamina D que es fundamental para el metabolismo del calcio y fijarlo a los huesos.
En los primeros años de vida la deficiencia de vitamina D se manifiesta como raquitismo que se caracteriza por una debilidad en los huesos que lleva a producir malformaciones en los mismos. La vitamina D es escasa en la naturaleza y por lo tanto se debe recibir en suplementos que están en las fórmulas de leche maternizadas y la fuente primordial que es la exposición al sol para que nuestro organismo la sintetice. Aquellos que solo reciben leche materna garantizan su aporte por la luz solar y la dieta (alimentación) de la mama.

La época clave en el metabolismo del calcio y la realización de los depósitos del mismo en los huesos es entre los 10 y los 18 años de edad. Es decir, en la época de crecimiento rápido de los huesos y la terminación de su crecimiento alrededor de los 16 años en las mujeres y los 18 años en los hombres. Es en este momento donde los requerimientos de calcio son mayores y donde la dieta debe ser rica en este mineral. Se recomienda entonces tener una alimentación que contenga lácteos y sus derivados, vegetales verdes, soya y si es del caso también consumir un suplemento de calcio, pues de acuerdo a las encuestas nutricionales realizadas en nuestro país, las dietas son deficientes en este nutriente. Cobra importancia la realización de actividad física, ya que esta estimula la producción de hueso y por lo tanto garantiza la fortaleza de los huesos. Igualmente se recomienda la disminución de la ingesta de bebidas gaseosas tipo cola específicamente, ya que estas alteran la absorción del calcio y son responsables de unos huesos frágiles en el futuro.

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Colesterol, el bueno, el malo y el feo

El colesterol es una forma de presentación de las grasas en la alimentación de cada persona y proviene de los alimentos así como de la producción endógena (interna) de cada individuo. Es frecuente en los últimos tiempos oír a las personas discutir acerca de sus niveles de colesterol, y los médicos con el ánimo de prevenir enfermedades cardiovasculares cada vez solicitan con mayor frecuencia su evaluación en el laboratorio, conocido como perfil lipídico. El perfil lipídico no es más que una medida del riesgo de presentar un evento coronario (infarto agudo del miocardio). Si lo vemos desde esta perspectiva, está bien que lo soliciten a las personas adultas, pero cuando se recomienda evaluar a los niños?

Según la Asociación Nacional de Lípidos (NLA) quien se pronuncio recientemente acerca de cuándo es el momento que se deben valorar los niños para la detección de la hipercolesterolemia familiar, recomendó que es prudente hacerlo entre los 9 y 11 años de edad. El rango de edad no es definido arbitrariamente, sino que la hipercolesterolemia familiar es una enfermedad mucho más frecuente que la Diabetes tipo1, el síndrome de Down o la Fibrosis Quística, que son patologías frecuentes de la infancia. Al no realizar tamizajes se dejaran de diagnosticar un gran grupo de pacientes. Las recomendaciones también sugieren evaluar los pacientes menores de 2 años que tengan historia familiar de enfermedad coronaria o factores de riesgo asociado como exposición al tabaco y sobrepeso.


El colesterol se clasifica en Colesterol de baja densidad (LDL), Colesterol de alta densidad (HDL) y Colesterol total. Los dos primeros son conocidos coloquialmente como colesterol malo y colesterol bueno respectivamente, también existe el Colesterol no HDL que se obtiene simplemente de restar el Colesterol total del HDL. Esta es una manera de hacerlo más amable de entender, el caso es que el LDL no debe superar 160 mg/dl en los menores y el no HDL  no puede ser mayor a 190 mg/dl.
Una vez encontrados estos valores se debe comenzar tratamiento médico nutricional que incluye los conocidos cambios terapéuticos del estilo de vida como las disminución de la grasa saturada de la dieta, aumentar la actividad física, disminuir las horas de sedentarismo y mantener un peso saludable. Si estos cambios no son suficientes para bajar los niveles de colesterol, se debe considerar el inicio de medicación. La medicación se puede utilizar de manera segura desde los 8 años de edad. De todas formas a pesar de tomar la medicación, el paciente debe mantener los cambios en el hábito de vida.
La hipercolesterolemia familiar es una enfermedad congénita y no podemos prevenirla, pero el llevar hábitos saludables, permitirán que el impacto de la enfermedad sea menor. Existe el otro extremo, que son aquellos pacientes que por su alimentación inadecuada llega a presentar un colesterol elevado y a quién con un simple plan alimentario se puede impactar positivamente y curar un problema que proviene exclusivamente de su dieta.

Blanqueando las harinas

Pensando en el tema del blog y buscando en la literatura que puede haber novedoso, me encontré con una entrevista realizada al Doctor Alan Greene, pediatra, quién es uno de los abanderados de la nutrición infantil en los Estados Unidos de Norteamérica. El Doctor Greene está promoviendo una lucha que él ha denominado “WhiteOut” que se puede traducir como blanqueado, en un juego de palabras que se refiere para eliminar las harinas blancas de la dieta, entendiendo por dieta lo que compone la alimentación de una persona.

“Que la primera comida de tu bebé sea una comida verdadera”, ese es el lema del Doctor Greene y concuerdo con él. Si queremos construir una alimentación saludable para nuestros hijos, debemos tratar al máximo de ofrecerle una comida sana y natural. Ha existido controversia acerca de que se debe iniciar como alimento sólido a los niños, en el caso de Isabel como lo describí anteriormente fue con vegetales, luego frutas y por último cereales. Otros dicen que debe ser con cereales, pero sucede que los cereales para bebé que existen son refinados (harinas blancas) y es contra estas las que no está de acuerdo el Doctor Greene. La causa del rechazo de parte del médico pediatra obedece a el desarrollo del gusto de los recién nacidos(inteligencia gustativa). Para comenzar la leche materna tiene diferentes sabores de acuerdo a la dieta de la madre, entonces desde la lactancia la madre comienza a educar el gusto de su hijo. Si hay algún tipo de eliminación de alimento de la dieta materna, se hace más difícil la aceptación de parte del bebé. En segundo término como también lo he comentado en este espacio el gusto se desarrolla por la exposición, es decir, debemos ofrecer un alimento de 10 a 20 veces para que este sea aceptado. Si a la primera oportunidad desfallecemos, nunca lograremos que el niño o la niña acepten el alimento. Vuelvo entonces a insistir en el término insistir, debemos ser repetitivos en ofrecer los alimentos. Se puede igualmente por ejemplo dar el alimento que queremos introducir en el primer bocado para lograr la exposición al mismo. Por último para concluir con la teoría del pediatra en mención, quién considera que la dieta de iniciación a los alimentos sólidos debe ser entonces con cereal integral.

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5 problemas y 23 soluciones

 Ya se definió una dieta básica, pero no hemos abordado los problemas específicos de alimentación y sus posibles soluciones.

Problema 1: Rechaza las carnes

Soluciones:

• Ofrecer trozos muy pequeños, tiernos y húmedos de carne o pescado

 • Añadir carne a la salsa de espaguetis, pizza, tacos, wraps o estofados

 • Incluir en la dieta leguminosas, huevo y queso

 • Ofrecer pescado sin espinas (enlatado)

Problema 2: Consume poca leche

Soluciones:

• Ofrecer queso y yogurt, gratinados, pasta con queso, pizza. Utilizar la leche para cocinar cereales (avena), cremas de vegetales y preparar budines y natillas

 • Agregar leche en polvo a las recetas

 • Dejar que el niño se sirva la leche y la tome con pitillo

Problema 3: Toma demasiada leche

 Soluciones:

• Ofrezca agua entre comidas

• Limite el consumo de leche a las comidas principales y ofrézcala al final de la comida

• Si todavía utiliza tetero cambiar a taza

Problema 4: Rechaza vegetales y frutas

 Soluciones:

• Si rechaza vegetales ofrezca mas fruta y viceversa

• Los vegetales deben estar tiernos y evitar sobrecocinarlos

• Prepare vegetales al vapor y presente en trozos que puedan ser tomados y consumidos con las manos

• Agregue salsas y dips, salsa de queso para vegetales cocidos, dips para vegetales crudos y yogurt para frutas

 • Prepare sopas y estofados con vegetales

• Adicione frutos secos a los cereales

• Prepare la fruta en diferentes formas, fresca, cocida, en jugo, en gelatina como ensalada

Insista

Problema 5: Consume demasiados dulces

 Soluciones:

• Compre pocos dulces, prepare dulces caseros

• No usar los dulces como castigo o recompensa

• Adicione a los alimentos en vez de utilizarlos como colación (snack)

 • Reduzca a la mitad el azúcar de las recetas

 • Comuníquese con los cuidadores, profesores y demás para limitar los dulces

Precaución: Este tipo de recomendaciones son para niños mayores de 3 años en la gran mayoría de ejemplos, pues en algunas soluciones puede haber respuestas que pueden producir riesgo de ahogamiento en los niños o producir también alergias en los más pequeños. Es importante evaluar la posible solución frente a la edad de nuestros hijos.