Cuando hay dificultades en la alimentación

 Una causa frecuente de preocupación en los padres es cuando los niños comienzan a rechazar alimentos que eran sus preferidos y no prestan mayor interés a las comidas. Estos periodos pueden variar en intensidad de niño a niño y pueden durar de días a años. Estos sucesos son comunes en los procesos de maduración de los niños y si los padres logran comprenderlos y no generar ansiedad alrededor de los mismos pueden favorecer el normal desarrollo de los hábitos alimentarios. En una entrega anterior (El tamaño si importa) explique acerca del tamaño del estómago de los pequeños, tamaño que tenemos que tener en cuenta para respetar las cantidades que le ofrecemos en los diferentes tiempos de comida. A continuación una guía de dieta básica:

Alimento 2 A 3 AÑOS 4 A 6 AÑOS 7 A 12 AÑOS Comentarios
Porción/ Raciones Porción/ Raciones Porción/ Raciones
Lácteos y Derivados Media taza/ 4-5 ½ – ¾ taza/ 3-4 ½ -1 taza/ 3-4 Se puede sustituir por: queso, yogurt o leche en polvo
Carne, Aves y Pescados 1-2 onzas/ 2 1-2 onzas/ 2 2 onzas/ 3-4 Sustituir por: huevo, mantequilla de maní y leguminosas( frijol- lenteja)
 Vegetales Cocinados  

 

Crudos

2-3 cdas/ 4-5 3-4 cdas/ 4-5 ¼ – ½ taza/ 4-5 Incluir hojas verdes o amarillos como fuente de vitamina A como zanahorias, espinaca, brocoli
Pocas piezas Pocas piezas Varias piezas
Frutas CrudasJugos ½- 1 pequeña ½- 1 pequeña 1 mediana Incluir fruta con vitamina C, cítricos, fresas, melón, tomate
3-4 onzas 4 onzas 4 onzas
Pan integral ½ – 1 rebanada/ 3 1 rebanada/ 3 1 rebanada/ 4 Sustituir pan por: pasta, arroz, saltines, tortilla, arepa pequeña, panecillo
Cereal cocinado ¼- ½ taza ½ taza 1 taza
Cereal seco ½ – 1 taza 1 taza 1 taza

Adaptado de Lowenberg ME, Development of food patterns in Young children. Nutrition Infancy and Childhood  4 Ed. Times Mirror/Mosby College Publishing; 1989

Equivalentes

Taza= 230 mililitros    Onza= 30 mililitros ó 30 gramos    Cda= Cucharada= 15 mililitros 

Nota: Esta es una guía básica y en caso de necesidades especificas se debe individualizar con orientación profesional

Reivindicación con las abuelas

Hasta ahora he sido el terror de las abuelas, las madres primerizas se escudan en mi ciencia para controvertir con sus madres. Incluso yo mismo he tenido mis encontrones con mi esposa, mi madre y mi suegra. Mis lectores también me han cuestionado por aportar mis conocimientos y aquellos que he adquirido de la lectura de libros de texto en nutrición infantil y no tener en cuenta la sabiduría popular.
 Aquellos que me han seguido desde el comienzo de este espacio conocen ya mi postura frente al tema de la hora de la comida. María Clara y yo hemos intentado con la ayuda de la familia crear el hábito de la hora de comida, esto es, respetar el horario y disponer de un espacio adecuado para tomar los alimentos. Sentar a Isabel en su silla comedor y darle su comida.  Trato de ser estricto en el cumplimiento de esta rutina, la cual solo se rompe en circunstancias muy especiales, como cuando estamos fuera de casa en un día festivo. Pero sucede que Isabel ya empezó a caminar. Desde hace un mes se ha vuelto una persona más curiosa aún de lo que es. Ya no permanece inmóvil cuando le damos la comida y quiere desplazarse a todos lados. Inicialmente traté de permanecer inflexible ante mi convencimiento de que los alimentos se deben recibir en la mesa y criticaba a mi suegra por estar detrás de la niña insistiendo en que comiera. Tenemos que entender que los avances de Isabel traen nuevos intereses y que la comida en este momento empieza a pasar a un segundo plano, por lo que debemos procurar que ingiera la cantidad de alimento que ha acostumbrado a comer para no generar carencias por falta de ingesta. No sobrealimentar, pero si hacer gala de nuestra creatividad para que acepte como hasta hace poco los diferentes tiempos y tipos de comida. Aclaro que Isabel no ha dejado de comer, le interesa mucho más lo que hay en el plato de Papá o Mamá y recibe de nuestras manos.

Les comenté días atrás acerca de la diarrea crónica de Isabel y la necesidad que tuvimos de darle leche sin lactosa, la cual todavía está recibiendo. Sucede que en algún momento de su trastorno intestinal le aconsejaron una dieta elemental con una leche con aminoácidos hidrolizados para una mejor absorción, pensando en una alergia alimentaria. Este tipo de leches son de muy mal sabor, es decir, son planas y poco palatables, lo que hace que sean rechazadas como lo hizo Isabel. Vino entonces mi madre al rescate.  Nos recomendó rallar zanahoria y pasarla por una tela para obtener su jugo y agregarlo a la formula de aminoácidos, para darle sabor y garantizar la toma de parte de Isabel. Pues la sugerencia fue fabulosa y así logramos que Isabel se tomara esta leche.

Agradezco entonces a todas las madres y recomiendo que no desechemos su sabiduría, seamos críticos y discutamos que puede ser lo mejor para nuestros hijos, la ciencia y la experiencia se deben fundir para la salud de los pequeños. Espero sus comentarios con otras historias como estas.

Un abrazo para todas las madres.

El tamaño si importa

Me perdonan por ser reiterativo en el tema de la saciedad, pero como ya lo he dicho antes, es un concepto muy particular que depende de diferentes variables, y si no aprendemos a manejarlas, en el futuro tendremos problemas con la alimentación de nuestros hijos. Problemas como el sobrepeso, la obesidad y trastornos de la conducta alimentaria, así como dificultades en llevar una alimentación saludable. Para adquirir el concepto propio de saciedad en la infancia temprana es esencial la lactancia materna. Está demostrado por diferentes estudios, que aquellos bebes que reciben lactancia materna tienen más elaborado su sentido de saciedad. La alimentación por medio del seno materno exige más actividad de los niños, tienen que realizar mayor fuerza en la succión y luchar por su alimento, diferente a aquellos que reciben biberón algunas veces con bocas muy anchas que no permiten alcanzar el tiempo necesario del paso de la información de la distensión del estómago al cerebro y sentirse lleno. Entonces al llegar el momento cuando ya se siente lleno, el niño ha comido mas de lo requerido, esta sobrealimentado y esta situación produce un aumento del tamaño del estomago y con el tiempo hay una mayor capacidad gástrica. El tener un estomago cada vez mas grande va a requerir de mayor cantidad de alimento para saciarse, lo que va a terminar en sobrepeso y obesidad.

Una vez comienzan con la alimentación complementaria es de suma importancia comenzar a manejar las cantidades que debe recibir el bebé, y poner especial cuidado en no insistir demasiado en el ofrecimiento de la comida, pues como en el caso de los que reciben lactancia de formula exclusiva se pueden llenar más de la cuenta y producir como lo mencioné una mayor capacidad gástrica. A continuación veremos en la tabla los promedios de la capacidad gástrica de las diferentes edades que se deben tener en cuenta para las cantidades que debemos ofrecer en cada tiempo de comida y respetarlo para que nuestros hijos tengan la satisfacción de tener el logro de consumir lo que hay en el plato y que no tuvo que ser obligado a comerlo. Ellos mismos van construyendo sus límites.
Respetémoslos.

Capacidad gástrica = (Peso (g) -3)/ 10  
Edad Capacidad (mL)
Neonato 10 20
1 Semana 30-90
2-3 Semanas 75-100
1 Mes 90-150
3 Meses 150-200
1 Año 210-360
2 Años 500
10 Años 750-900
16 Años 1500
Adultos 2000-3000
Adaptado de Moulews&Ramsay, 1998  

Hábitos saludables desde la primera infancia

Cuando se revisa la reciente Encuesta de la Situación Nutricional (ENSIN 2010) encontramos que el 34.6% de la población nacional tiene sobrepeso y el 16.5% tiene obesidad, comparado con la encuesta anterior, el aumento fue de 5.3 puntos.  Cabe destacar que se presentan conductas de riesgo alimentario, es decir, dejan de comer o utilizan algún producto para perder peso un gran número de personas. Entonces hay consciencia de los problemas derivados por el sobrepeso, pero no existe una orientación adecuada para su manejo y tampoco existen unos hábitos saludables que ayuden a evitar estas situaciones. Sobresale también que las dietas complementarias (alimentación diferente a la leche materna) son deficientes en frutas y verduras, que deberían ser la base de este tipo de alimentación inicial. Esto lleva entonces a que las personas no ingieran frutas y verduras en la edad adulta y por lo tanto hace las dietas deficientes y convierte a las personas propensas al sobrepeso y la obesidad, así como a la desnutrición. Resalto también de la ENSIN 2010 que el 20% de la población consume gaseosas diariamente y el 20% de la población igualmente consumimos más de un producto de paquete diariamente. Esto nos demuestra nuevamente los malos hábitos alimentarios que existen en el País. Para terminar la población es cada vez más sedentaria y el 62% de los jóvenes dedican diariamente más de dos horas en videojuegos y/o ver televisión.
Los hábitos de vida saludable se construyen durante toda la vida. Nunca es tarde para cambiarlos, pero es en la primera infancia cuando la mente es más plástica y permite adaptar los nuevos hábitos de una manera más sencilla.
Como vimos en la ENSIN 2010 los colombianos complementainiciamos mal la dieta complementaria y no incluimos las frutas y verduras, es entonces ahí donde debemos cambiar para brindar la mejor nutrición a nuestros hijos. Incluir las verduras, las frutas y los cereales como parte de la dieta complementaria es crucial. Se debe empezar con rutinas desde pequeños para el baño, rutinas para la hora de dormir y para la ingesta de alimentos, esto es, respetar los horarios de comida y hacerlo en ambientes propicios para la misma, es decir, en el comedor sin otras distracciones que afecten el tiempo y la dedicación al consumo de alimentos.
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Los Buses son de Fresa

Hace poco estoy dedicado a la lectura de un libro interesante sobre el apetito y la ingesta alimentaria. En este libro destacan las  variables que existen para tener las preferencias por los diferentes tipos de alimentos e incluso por la cantidad de alimentos que consumimos.
Existen tres esferas que son la mental, la gastrointestinal y la social. Estas no actúan solitarias sino que en conjunto, se sobreexponen y cada una participa en la ingesta de alimentos y el control del apetito.

 Desde el punto de vista mental hay zonas en el cerebro encargadas de regular el apetito a diferentes estimulos dados por hormonas producidas en el mismo cerebro y otras provenientes de el sistema digestivo. El desarrollo mental y la avidez o la repulsión de un alimento también depende del ambiente que hay al momento de ingerir los alimentos.
Desde el momento que los alimentos llegan al tubo digestivo, es decir, a la boca, comienza una cascada de fenómenos que preparan la comida para su absorción y el mejor aprovechamiento, también se liberan hormonas que llevan señales al cerebro para suspender la ingesta cuando se esta lleno, igualmente se para el ingreso de comida cuando el estomago se distiende. La cantidad y calidad de alimento regula de igual forma su ingesta. Los azucares y la grasa estimulan el apetito y la proteína tiende a dar mas saciedad.
La interacción con la comida y el ambiente influyen de manera decisiva en el apetito. Si se come en familia tiende a haber un mejor consumo.
Los sentidos son esenciales en el desarrollo del apetito y la integración de los mismos. La vista, el olfato, el tacto de los alimentos, tanto con las manos como con la lengua y sobre todo el gusto representado en las papilas de la lengua. Tengo una pequeña paciente que por una situación desafortunada perdió la vista, pero esta le ha ayudado a agudizar el resto de sentidos y es así como me ha identificado en un video por la voz y dice que las busetas son de fresa, porque ha olido esta esencia alguna vez en un bus de servicio público.

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Frutas, verduras y algo más

El pasado fin de semana me embarque con un gran amigo en una tarea titánica, enseñar a los niños a comer frutas y verduras. La idea nació en la consulta médica, pues es una queja frecuente de los padres de familia, la poca ingesta de frutas y verduras de sus hijos. Igualmente hay médicos que identifican las deficiencias como la Doctora Alicia Cortes al valorar el iris de sus pacientes y los remiten para mejorar sus hábitos alimentarios.

Yo recuerdo muy bien en mi infancia que acompañaba a mi madre en la preparación de las verduras, en esos tiempos había que desgranar, las arvejas, limpiar las habichuelas, picar la zanahoria porque no existían los productos congelados. Acompañar a mi madre en la realización de esta tarea me brindo la oportunidad de tener un contacto directo con los alimentos y la curiosidad de probarlos, permitió que se consolidará una costumbre de comerlos crudos y de incluirlos en nuestras dietas sin mayor problema. Personalmente considero que nuestros hijos actúan por imitación y son sus referentes los que deben promocionar la ingesta de estos alimentos. Si damos ejemplo en casa al consumir frutas y verduras, si hacemos comentarios buenos acerca de las bondades del sabor de los alimentos y de la exploración de los mismos, tal vez estaremos iniciando un viaje tranquilo sin peleas ni pataletas por “tener” que consumir un producto saludable. Los pequeños son receptivos, inquietos y curiosos, exigen mucho de nuestro tiempo y dedicación y no podemos desfallecer en el intento de brindarles la mejor nutrición posible.

De acuerdo a la ENSIN 2010 (Encuesta de Situación Nutricional) no hemos cambiado nada, antes hemos empeorado en cuanto a los malos hábitos de vida. Se rescata algunas acciones que tienen que ver con la desnutrición, pero estas por ser más dramáticas, más no menos importantes, ameritan la atención de las autoridades. También mejoramos en lactancia materna.Pero perdimos cinco valiosos años sin hacer nada por mejorar. Las entidades educativas, las empresas, nosotros mismos somos responsables junto con las autoridades quienes tenemos esta gran responsabilidad en estas lamentables cifras.

Los resultados del taller fueron inicialmente buenos, es decir, logramos que al menos la mitad de asistentes probaran frutas y verduras en diferentes preparaciones y aceptaran su sabor. Es labor de sus padres continuar con el proceso. El chef Hernán Montoya y yo estamos complacidos con los resultados y estamos retados para mejorar cada día más y ayudar a quienes necesitan de nuestro apoyo.

Un abrazo a todos.