Mil millones de razones para comer fibra

dna-2541693_1920

La flora intestinal tiene tanta cantidad de células, incluso es mucho más grande que nuestro código genético, que está siendo considerada como un órgano adicional. De su estabilidad depende la salud de nuestro organismo, no solo intestinal, pues al parecer tiene relación con la prevención de enfermedades crónicas no transmisibles como la obesidad, la diabetes, la hipertensión, algunos tipos de cáncer e incluso la salud mental.

Los puntos determinantes están relacionados con los primeros años de vida. Un parto vía vaginal aporta una impronta importante de microorganismos, luego la lactancia materna y el contacto del hijo con la madre refuerzan ese proceso. Posteriormente la inclusión de fibra en la dieta cuando se inicia la alimentación complementaria acaba reforzando la producción y el equilibrio de esta flora. Y por supuesto los hábitos de ingesta de la familia para garantizar el consumo de fibra.

“Una mala flora intestinal se hereda así como un mal hábito se adquiere y juntos se conforman como algo nocivo para la salud humana.”

Tenemos que la flora se establece en los primeros días de la vida y se mantiene con la alimentación de dos formas. Una ya mencionada es la fibra que actúa como nutriente para la flora intestinal, es decir, no aporta microorganismos (probióticos). Y la otra es aportarlos o recibirlos directamente en productos alimenticios que contienen estos probióticos adicionados, especialmente en yogures. También se consiguen en presentaciones farmacéuticas como capsulas, polvos o bebidas que se utilizan bajo prescripción médica particularmente para el manejo de diarreas y problemas digestivos que alteran su orden y requieren de este para su normal funcionamiento.

Continuar leyendo

Y ya cocina sola.

Isabel_cocinando

En el desarrollo de las habilidades para una alimentación saludable es importante tener contacto con los alimentos desde temprana edad. Alguna vez les conté de la experiencia mercando con Isabel en la plaza de mercado. La gran cantidad de colores, olores y sabores son la mejor forma de conocer los alimentos y comenzar a aceptarlos.

La tortilla se ha convertido en uno de los platos favoritos de Isabel y ya que tiene siete años hemos decidido que sea ella su propia cocinera. Claro esta que desde hace ya algún tiempo la niña se ha acercado a la cocina en compañía de su madre y abuelas colaborando en la preparación de recetas sencillas como galletas de mantequilla, brownies y tortas. Es de suma importancia acompañar a los niños en estos procesos, pues las cocina es uno de los sitios de la casa donde se producen más accidentes. 

En los procesos de autonomía e independencia debemos brindarles toda la confianza posible pero de igual forma debemos estar atentos a los problemas que puedan surgir. Para evitar accidentes

  1. Estar siempre a su lado.
  2. Orientar sobre el uso de los utensilios.
  3. No dejar que manipulen el fuego o líquidos calientes.
  4. Usar utensilios que sean acordes a su tamaño y que no representen peligro.
  5. Explicar todas las acciones

La preparación de su comida hace que se adquiera una conexión con los alimentos y facilita su aceptación, permite que se experimenté mucho más y de esa forma se puede ampliar el abanico de ingredientes que acepten los niños.

Papá, me cabe una tortilla más. Cuanto se debe dejar comer demás.

tortilla-988986_1920

tortilla-988986_1920Una noche de esta semana la cena fue de acuerdo al gusto de Isabel. A pesar de que no ha sido una fanática del huevo, si le gusta la tortilla de huevo. Es uno de sus desayunos favoritos, también se sirve en otros tiempos de comida de acuerdo a la disponibilidad y sobre todo al deseo de Isabel. Nosotros como padres debemos moldear el hábito con rutinas y disciplina, pero en este proceso también debemos sacar provecho de las preferencias y gustos de los niños para poder brindar un aporte nutricional adecuado acorde a las necesidades individuales relacionadas con la edad y la etapa de crecimiento.
¿Cuál es el límite para permitir que se repita un plato o que se agregue más comida? Continuar leyendo

Triqui traque

¡Triqui!¡Traque!¡Juipi!¡Juape!¡Arre!¡Hola!¡Upa! ¡Vivo!, ¡Carambola

Este es el comienzo de uno de los poemas de Rafael Pombo que Isabel lee conmigo o con su madre a la hora de acostarse. La llegada de la noche es un llamado para Isabel para apegarse a sus rutinas. Dice que está oscuro y que es hora de bañarse. Dentro de los rituales diarios que realizamos además del aseo general, el cepillado de dientes es fundamental y por último el premio diario de explorar los libros y leer un cuento. No me cansaré de insistir en el cumplimiento de los horarios y en el desarrollo de las rutinas diarias para adquirir los hábitos saludables que deseamos para nuestros hijos.

Dentro de los hábitos saludables esta la realización de actividad física. Si queremos que nuestros hijos sean activos, debemos comenzar por nosotros mismos en la realización de ejercicio físico. Desde hace un año ya Isabel se convirtió en mi compañía para los viajes en bicicleta, lógicamente ella es una pasajera que goza plenamente y plácidamente del viaje que realizamos con cierta regularidad, y es tan contagioso que su madre se nos unió en esta actividad que se ha convertido en una práctica de rutina de la familia. Que nos permite estar juntos y realizar un ejercicio físico que nos ayuda a estar saludables.

Es tal el entusiasmo que tenemos con el ciclismo, que cuando Isabel cumplió los dos años de edad uno de los presentes que recibió fue una bicicleta con las especificaciones para su edad. Poco a poco se ha ido apropiando de su bicicleta y ha aprendido ya a manejarla sola, es más, uno o dos días de la semana cuando llego temprano a casa y si el clima lo permite le dedicamos unos cuantos minutos a montar en bicicleta. Es una actividad física muy buena para la niña, desarrolla su motricidad y tiene un gasto de energía, además que permite que ella sea independiente y fortalezca su auto confianza, y la aleja de las pantallas de televisión y tabletas electrónicas, que igual no son ajenas a su entorno, pero están definidas para ciertas ocasiones.

El día de ayer salimos a caminar en familia en la pista atlética de una unidad deportiva. Isabel iba en el coche, pero después de dar unas tres vueltas decidió bajarse y acompañar a su mamá en un trote suave que fue de unos 400 metros, más que loable para esta pequeña. Me sentí complacido al ver que el ejemplo que le damos la incentiva para hacer actividad física y me recuerda que en ese mismo sitio fue donde también mi padre hace unos 38 años atrás nos inculcó en la realización de actividad física.

Espero que compartan con sus hijos estos momentos, pues en lo particular me hacen especialmente muy feliz.

Ella come sola

Isabel ya esta próxima a cumplir dos años de edad y cada vez es una persona más independiente. El descubrimiento de su autonomía llega cada vez más lejos. Se quiere asear sola, enjabonarse, lavarse las manos, de igual forma intenta cada vez vestirse sola sin la ayuda nuestra y ya se pone los zapatos, se quita parte de la ropa, ella sola. También quiere estar sola para realizar sus diferentes actividades sin contar con nuestra ayuda como subirse a su cama o a su silla. La alimentación tampoco es ajena a esta nueva realidad y quiero comentar dos casos que ilustran muy bien esta situación y que puede ser la vivencia de muchos padres.

La independencia llego a la cuchara, en la adquisición de destrezas y especialmente en la motricidad fina, Isabel esta perfeccionando la manipulación de la cuchara. En este proceso es normal que en repetidas ocasiones no atine y termine la mitad de la comida en el plato y la otra mitad en la cara. Es importante que alentemos este aprendizaje pues le da confianza y lógicamente independencia. Esta independencia se traduce en que los niños se pueden alimentar solos y solo requieren nuestra vigilancia para evitar accidentes (ahogamientos) y para garantizar la ingesta de los alimentos. La confianza en si misma se traduce en signos de madurez que van afianzando su personalidad, autoestima e independencia. En esta etapa como en todas debemos llenarnos de paciencia para tolerar los derrames de comida en todas partes desde la mesa pasando por la cara hasta la ropa. Para ayudarles a alcanzar estas habilidades debemos facilitar los utensilios necesarios como cucharas y tenedores pequeños, platos y vasos irrompibles, brindarles el espacio adecuado para los tiempos de comida, alentarlos a que se alimenten por su propia cuenta, servirle la comida en bocados pequeños que puedan manipular y llevar a la boca fácilmente.

El segundo punto es un poco más delicado pues entra ya en los gustos y preferencias culinarias. Como le cuento yo a mis pacientes y amigos hasta ahora mando yo. Es decir, al llegar la independencia, esta además de la manipulación de las herramientas necesarias para alimentarse, empieza a formar parte en la decisión del menú. Considero que es una parte difícil, pues de todas formas debemos garantizar el consumo de todos los grupos de alimentos necesarios. Pero de nosotros depende que le brindemos la variedad necesaria. Entonces para ejemplificar lo que ha sucedido. En el caso de Isabel queríamos incluir en la cena una comida completa con carne, verduras y arroz o una sopa. Pero resulta que la niña dijo que quería arepa con mantequilla. Me parecía inútil caer en la discusión y obligarla a comer algo que no quería comer más que arepa, entonces le di la arepa con mantequilla y le incluí queso para garantizar el aporte proteico. No hubo llanto de ninguno de los dos, ni de Isabel ni de su padre. Esta es otra oportunidad para fortalecer su carácter y permitir que siga afianzando la autoconfianza y su independencia.

Debemos alentar a nuestros hijos para que adquieran esta independencia y el acompañamiento nuestro es de suma importancia para no pasar por alto los elementos fundamentales de la nutrición que garanticen su adecuado crecimiento y desarrollo al adquirir las destrezas necesarias tanto físicas como sicológicas.

Cometélo todo

En la consulta es frecuente encontrar padres y familias enteras angustiadas por los gustos alimentarios de sus hijos. Más que los gustos son los cambios de los hábitos alimentarios, es decir, aquellos que solían comer todo tipo de alimentos comienzan a rechazar algunos de ellos. En este tipo de circunstancias es importante descartar la presencia de alguna enfermedad y no pasarla por alto. La presencia de enfermedad queda descartada por un crecimiento adecuado de los niños, donde se encuentren dentro de los rangos saludables en las tablas de ganancia de talla y peso.
Existen tres estadios en el desarrollo en los que se puede presentar alteraciones en la adaptación de los hábitos alimentarios. El primero se presenta en los 2  primeros meses de edad, si no se presta atención al desarrollo del balance y desarrollo de los ritmos de alimentación, sueño y eliminación de los bebes, desencadenado por falta de contacto con los cuidadores y padres. El segundo se da entre los 2 y 6 meses de edad cuando empieza una mayor interacción del bebé con el medio y la falta de atención de parte de los padres y cuidadores para suplir las necesidades de alimentación y sueño también altera el normal desarrollo de los niños impidiendo una buena adaptación psicosocial que deriva en alteraciones digestivas como vómito, diarrea y poca ganancia de peso. Los dos primeros casos se dan especialmente por falta de habilidades de los padres y unas condiciones económicas precarias. La tercera etapa se da entre los 6 meses y los 6 años de edad y se conoce como la etapa de separación e individualización.  Los niños se hacen conscientes de las necesidades fisiológicas y las diferencia de las afectivas. Las alteraciones de separación se presentan por la necesidad de los pequeños por su autonomía y la dificultad de los padres para dársela.  En la medida que aumenta la ansiedad de los padres por la alimentación de los hijos, los niños quieren ganar más independencia y la manifiestan manipulando a sus padres.
Los casos más comunes son los niños que no se quieren sentar a la mesa, tienen aversión a diferentes texturas de los alimentos o mezclas de los mismos o se resiste a ser alimentado. A continuación unos puntos a tener en cuenta, pues las manifestaciones de esta etapa son más frecuentes de lo pensado y se pueden presentar de una manera sutil.

Establecer horarios de comidas, esta rutina permite tener claro los tiempos de comida
Restringir líquidos. El consumo exagerado de líquidos produce sensación de saciedad y al momento del tiempo de comida no va a tener apetito.
Ofrecer primero sólidos. Evita que se llene con cualquier tipo de líquido que tiene menos nutrientes que la comida sólida.
Raciones pequeñas. Es mejor que nuestro hijo pida que le sirvamos más comida a tener que botarla a la basura.
Refuerce conductas positivas e ignore las negativas. Ayuda a que los niños busquen cada vez nuestra aprobación por las actitudes adecuadas.
Tiempo de alimentación 20 a 30 minutos. Dedicar un tiempo exclusivo para comer ayuda a crear un ritmo.
Disminuya las distracciones durante la comida. Comer en ambientes adecuados y tranquilos sin distracciones permite una mayor concentración en los actos que se están realizando y crea conciencia de la alimentación.
No forzar. Nunca forzar porque genera rechazo y aversiones.