Mi pirámide nutricional

La primera semana de febrero el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) y el Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) publicaron la guía alimentaria para los norteamericanos. Estas guías son revisadas cada 5 años y orienta desde el punto de vista nutricional las mejores opciones nutricionales para la prevención de enfermedades crónicas como la Diabetes, la Hipertensión y el Cáncer.
El resumen ejecutivo de este informe conocido como la pirámide nutricional esta enfocado en tres puntos que son:
• Consumir menos calorías
• Realizar actividad física regular
• Disminuir la aparición de enfermedades

 
Esta guía está orientada para personas de 2 años en adelante y los dos objetivos fundamentales son:
1. Mantener el balance calórico. Es decir gastar la misma cantidad de Energía que se consume. El gasto está determinado por una vida activa y la realización de ejercicio.
2. Enfatizar el consumo de alimentos con alta densidad de nutrientes. Esto es, escoger aquellos alimentos que nos aportan mayor cantidad de nutrientes sin brindar más calorías de las estrictamente necesarias. Ejemplo una fruta en vez de un dulce.
El balance calórico, el equilibrio, se obtiene a partir de reducir y aumentar el consumo de algunos productos.
Reducir:
1. Consumo de sodio. No añadir sal a los alimentos, consumir pocos productos con preservantes.
2. Del total de calorías diarias menos del 10% deben provenir de las grasas saturadas (carnes, mantecas).
3. Consumir menos de 300 mg de Colesterol al día. Consumir productos bajos en grasa.
4. Las grasas trans (hidrogenadas) que están en productos como las margarinas se recomienda bajar el consumo al mínimo.
5. Bajar las calorías provenientes de las grasas sólidas y azucares refinados.
6. Limitar el consumo de grasas refinadas.

Aumentar:
1. Consumo de frutas y verduras
2. Tener dentro de la dieta variedad de vegetales especialmente aquellos de color verde, naranja y granos.
3. La mitad de las “harinas” que sean integrales.
4. Los lácteos y derivados lácteos deben ser bajos en grasa.
5. Consumir variedad de proteínas de diferentes orígenes, animal y vegetal. Carnes magras, bajas en grasa, y de origen vegetal tenemos como fuente de proteína la soya, el fríjol, la lenteja y demás granos.
6. Utilizar aceites vegetales en vez de grasas sólidas.
7. Aumentar el consumo de fibra que se obtiene al consumir frutas, verduras, leguminosas y cereales integrales.
8. La actividad física es fundamental en el logro de una nutrición saludable.
Estas recomendaciones son para todas las personas independientes de su edad, es fundamental para aquellas parejas que estén planeando un embarazo futuro y estoy convencido que su aplicación deriva en la mejoría del estado de salud.