ENSIN 2015. A propósito de la Encuesta de Nutrición

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Larga ha sido la espera de los resultados de la Encuesta Nacional de Situación Nutricional ENSIN 2015. Corta ha sido la sorpresa, pues desde la primera realización de esta encuesta desde el 2005, cada vez somos testigos del aumento del sobrepeso y de la obesidad. Era de esperarse, porque no existen políticas contundentes y serias para la prevención de este flagelo. No es privilegio solo de Colombia, y nos encontramos al nivel de los indicadores de exceso de peso en menores de 5 años en el Mundo con un 6,3% contra un 6,2% a nivel mundial y un poco por debajo de la región. Desafortunadamente el exceso de peso en menores de edad escolar paso de 18,8% a 24,4%. Y está establecido que un niño obeso se convertirá en un adulto obeso.

Como lo he considerado antes no podemos esperar que se desarrollen políticas a nivel gubernamental. Es un asunto de Estado, pues compromete a los Ministerios de Salud, Educación, Agricultura y Hacienda. Pero estas entidades reaccionan tardíamente a las necesidades del Pueblo y es donde debemos empezar las pequeñas acciones.

Todos debemos comprometernos en nuestro pequeño mundo para empezar a hacer cambios.

Los padres y cuidadores de los niños en primera instancia debemos ser modelos a seguir, cultivar buenos hábitos alimentarios y de vida como son la higiene del sueño, el aseo y la actividad física. Se habla mucho de la responsabilidad de la genética en los problemas de peso, pero son los ambientes propicios para la obesidad los que disparan ese gatillo de la genética. Por eso es importante enseñar sobre todos los grupos de alimentos a los niños, ofrecerlos en los tiempos de comida, respetar la rutina del sueño y el aseo, brindar espacios para la recreación y el deporte y no delegar en las pantallas la educación de nuestros hijos. No podemos quedarnos contentos con darles un producto procesado por economía y facilidad sin darle la oportunidad de consumir una fruta mucho más barata e igual de fácil de llevar y consumir.

Los maestros en la construcción de las bases de la educación, también tienen la oportunidad de orientar a los niños en sus buenos hábitos, han sido de igual forma modelos a seguir. No tenemos que esperar que se implemente la cátedra de nutrición en las escuelas para hablar de alimentación saludable. Los claustros educativos tienen el poder en sus manos para orientar las tiendas y restaurantes de las instituciones educativas. Las universidades y particularmente las facultades de medicina y ciencias de la salud deberían enfatizar la educación en nutrición, para tener unos médicos y personal de la salud mejor perfilados para las necesidades de un País que está aumentando de peso.

Los gobiernos tienen mucha responsabilidad en mejorar la calidad de vida de los ciudadanos. Hoy por lo menos se cuenta con más información, pero necesitamos además de la información, acciones innovadoras para impactar la salud de la población. Las pequeñas acciones que hagamos en nuestro entorno puede impactar de una manera positiva más allá de las políticas que se implementen.

Aquí no se come a la carta

cooking-1050254_1920Esa fue la sentencia de Isabel esta semana que me dejo bien impresionado. Repetir las rutinas, ser consistente en el discurso y ser congruente con los actos, va generando en el inconsciente aquellas respuestas que esperamos de nuestros hijos y en este caso en particular en la dieta, entendiéndose por dieta la alimentación que conforma la nutrición de una persona.  No creo que alguna vez haya dicho las palabras de “aquí no se come a la carta”. Pero Isabel ya las tiene bien definidas.

Esto no quiere decir que no podamos dar gusto a nuestros hijos en cuanto a sus preferencias gastronómicas, pero también debemos cuidar el presupuesto familiar. No siempre se puede comer fuera de casa en primer lugar. Tampoco podemos preparar una comida diferente para cada miembro de la familia, pues esto consume tiempo y en ocasiones no disponemos de mucho. En tercer lugar tenemos que aprender a valorar los alimentos por lo que son y especialmente en hacer consciente todo el valor que nos brindan. Los alimentos nos ayudan a crecer, son importantes para estar saludables al conferirnos defensas, al igual que nos ayudan a estar bien desde el punto de vista anímico.

Es mas, considero y así se lo manifiesto en consulta a los padres que tienen hijos selectivos para el consumo de alimentos, que siempre debe haber algo que le guste a uno en el plato que se va a comer. Continuar leyendo

Alimentando a Isabel 3 años

Es increíble  como pasa el tiempo de rápido. Ya he cumplido tres años escribiendo este blog acerca de los avances y las dificultades que hemos tenido con la alimentación de Isabel. Cada día trae su afán y exactamente hace un año hacía el resumen de las lecciones aprendidas y creo que es otra vez el espacio para un momento de reflexión y quiero además pedir a mis amables lectores que compartan cual ha sido su experiencia y que tan útiles han sido los artículos para mejorar la alimentación de sus hijos.

Para resumir algunos aspectos clave para la alimentación:

  1. Rutinas
  2. Disciplina
  3. Consistencia
  4. No reemplazar comidas
  5. Dar ejemplo
  6. Insistir
  7. No manipular

Las rutinas ayudan a introyectar los actos que nosotros queremos como padres que hagan nuestros hijos, en este caso cumplir los tiempos de comida. La disciplina obliga a cumplir las rutinas y a ser consistentes con todo lo que queremos realizar. No debemos reemplazar comidas con dietas liquidas que no van a ayudar a educar en la alimentación de nuestros hijos. El ejemplo es fundamental pues la imitación que hacen de nuestros actos son oportunidades que tenemos para inculcarles un hábito. No rendirnos ante la primera y ante las constantes negativas de nuestros hijos para no comer, insistiendo con argumentos podemos alcanzar las metas. La alimentación no puede ser objeto de premio o castigo, no podemos utilizar la comida como recompensa pues estaríamos creando un mal hábito.

Se desperto el sol

Todas las mañanas espero ansioso en mi cama la noticia de Isabel para anunciar a viva voz que “Se despertó el Sol”. Este es el preludio de nuestra carrera diaria para empezar las diferentes rutinas que marcan el comienzo de cada día y lógicamente el afán propio del mismo. Entonces voy a prepararme una taza de café, alistar la  lonchera, hacer el desayuno de Isabel que puede variar de acuerdo a su preferencia. Después viene el aseo y la puesta a punto para ir a la guardería donde su madre se encarga de los finos detalles como el peinado y la presentación impecable.

Todo suena muy rutinario y tal parece que marcha con la precisión del más exacto reloj suizo. Pero no todo es tan calmado como aparenta. Con el ánimo de ganar tiempo y por las destrezas de Isabel, dejamos que se alimente sola. Pero este es el primero de los errores que he cometido en tal sentido, pues ejerzo mi vigilancia entre sorbos de café, espuma de afeitar y preparación logística de los vehículos familiares de acuerdo al pico y placa correspondiente y dependiendo de la agenda de cada uno. Al no estar al pendiente de los detalles no se puede identificar si hay alguna alteración en el consumo de los alimentos, porque por la necesidad de salir pronto de la casa se puede perdonar que no haya acabado su plato o se dejen alimentos para consumir en el camino al prescolar. El segundo error está en que los alimentos no se están consumiendo en el sitio que debe ser, el comedor. Por las multitareas prefiero tener a Isabel cerca y esto implica que no consuma su alimento en el salón comedor. Y el tercero y más grave es que tiene distracciones mientras toma el desayuno y esto es hacerlo frente al televisor. Continuar leyendo

Triqui traque

¡Triqui!¡Traque!¡Juipi!¡Juape!¡Arre!¡Hola!¡Upa! ¡Vivo!, ¡Carambola

Este es el comienzo de uno de los poemas de Rafael Pombo que Isabel lee conmigo o con su madre a la hora de acostarse. La llegada de la noche es un llamado para Isabel para apegarse a sus rutinas. Dice que está oscuro y que es hora de bañarse. Dentro de los rituales diarios que realizamos además del aseo general, el cepillado de dientes es fundamental y por último el premio diario de explorar los libros y leer un cuento. No me cansaré de insistir en el cumplimiento de los horarios y en el desarrollo de las rutinas diarias para adquirir los hábitos saludables que deseamos para nuestros hijos.

Dentro de los hábitos saludables esta la realización de actividad física. Si queremos que nuestros hijos sean activos, debemos comenzar por nosotros mismos en la realización de ejercicio físico. Desde hace un año ya Isabel se convirtió en mi compañía para los viajes en bicicleta, lógicamente ella es una pasajera que goza plenamente y plácidamente del viaje que realizamos con cierta regularidad, y es tan contagioso que su madre se nos unió en esta actividad que se ha convertido en una práctica de rutina de la familia. Que nos permite estar juntos y realizar un ejercicio físico que nos ayuda a estar saludables.

Es tal el entusiasmo que tenemos con el ciclismo, que cuando Isabel cumplió los dos años de edad uno de los presentes que recibió fue una bicicleta con las especificaciones para su edad. Poco a poco se ha ido apropiando de su bicicleta y ha aprendido ya a manejarla sola, es más, uno o dos días de la semana cuando llego temprano a casa y si el clima lo permite le dedicamos unos cuantos minutos a montar en bicicleta. Es una actividad física muy buena para la niña, desarrolla su motricidad y tiene un gasto de energía, además que permite que ella sea independiente y fortalezca su auto confianza, y la aleja de las pantallas de televisión y tabletas electrónicas, que igual no son ajenas a su entorno, pero están definidas para ciertas ocasiones.

El día de ayer salimos a caminar en familia en la pista atlética de una unidad deportiva. Isabel iba en el coche, pero después de dar unas tres vueltas decidió bajarse y acompañar a su mamá en un trote suave que fue de unos 400 metros, más que loable para esta pequeña. Me sentí complacido al ver que el ejemplo que le damos la incentiva para hacer actividad física y me recuerda que en ese mismo sitio fue donde también mi padre hace unos 38 años atrás nos inculcó en la realización de actividad física.

Espero que compartan con sus hijos estos momentos, pues en lo particular me hacen especialmente muy feliz.

Cuentos para comer sin cuentos

El gran problema al que se enfrentan todos los padres es la alimentación adecuada de sus hijos. Ya he comentado la angustia que genera que los niños no coman correctamente o que prácticamente no se alimenten. Siempre se debe descartar una causa orgánica a esta situación, es decir, verificar que no estemos frente a un problema de salud mayor como infecciones respiratorias o intestinales. En segunda instancia nos enfrentaremos a problemas de tipo emocional y en el blog anterior también mencione los problemas que pueden aparecer en las etapas de adaptación. En el caso de Isabel ha sido la adaptación a la guardería, también esta estrenando cama, es decir, ya cambió la cuna por una cama normal y esta en entrenamiento para abandonar el pañal durante el día. Todas estas situaciones se deben tener en cuenta porque están ocasionando un estrés emocional que se manifiesta con la disminución del apetito.
Temas como la disciplina, las rutinas, el hábito ya se han tratado con anterioridad y en este caso quiero recomendar una herramienta valiosa especialmente para los niños mayores de tres años para educarlos desde el punto de vista .  Se llama “Cuentos para comer sin cuentos”.
Este libro de la editorial la esfera de los libros, es escrito por un grupo de especialistas en sicología y educación que buscan y prometen enseñar buenos hábitos alimenticios a los niños y acabar con la pesadilla de los padres.  Como aparece en su prologo el proceso de aprendizaje nunca termina y nos resalta la importancia de aprovechar los cuentos y las actividades lúdicas para enseñar a los niños buenos hábitos y valores. Se recomienda para niños inapetentes, manipuladores, tiranos, lentos, que juegan, provocan o utilizan la comida para llamar la atención de los adultos, práctico para establecer buenos hábitos alimenticios y pautas y valores que se pueden trasladar al resto de las esferas de la vida infantil.


Cada capitulo esta estructurado de la siguiente manera: tiene un cuento con unos puntos resaltados que son clave en la historia en donde se enfatizaran los objetivos de la misma. Al finalizar la historia tiene una información importante para los padres como son el objetivo del cuento, las ideas principales y las pautas pedagógicas que debemos aplicar para sacar provecho de la historia. Por ultimo trae una actividad planeada que surge del cuento que se acabó de leer.
Entre los temas tratados están: levantarse en la mañana y prepararse para salir al colegio, alimentarse bien disfrutando la comida, adquirir comportamientos adecuados en la mesa, lavarse las manos antes de comer, aprender el valor de los alimentos, destinar el tiempo adecuado para comer, porque comer verduras, ayudar a manejar el sobrepeso entre otros.
Estoy seguro que esta no es una receta mágica, pero ayudará de alguna manera para la construcción de unos hábitos saludables. La continuidad en las tareas que realizamos diariamente, la consistencia de nuestros actos con nuestros pensamientos y las pautas de disciplina que imponemos nos permitirá llegar a las metas que nos fijemos.

Isabel no quiere comer

Ahora entiendo la angustia de los padres cuyos hijos no quieren comer. La responsabilidad de nosotros para con ellos nos hace extremadamente sensibles a sus cambios y como proveedores que somos no queremos dejar desatendidas sus necesidades y la alimentación es particularmente susceptible en este aspecto, pues dejar de brindarle la alimentación se puede traducir en enfermedad. Entonces cuando su apetito disminuye buscamos de todas las formas posibles darles la alimentación. Es en este punto donde antes de empezar a hacer gala de nuestra imaginación para que coman, debemos prestar atención a las situaciones que hay alrededor que puedan ocasionar una alteración del apetito. Estas pueden ser por enfermedad donde la fiebre, las alteraciones intestinales, los cuadros respiratorios altos (amigdalitis por ejemplo) afectan el apetito. La otra causa frecuente relacionada con disminución en el apetito son los cambios emocionales. Por ejemplo los cambios en las rutinas diarias puede producir disminución en el consumo de alimentos por falta de adaptación al nuevo horario. En fin se debe ser buen observador y analizar todas las causas posibles para darles solución.

En el caso de Isabel fue por el inicio del pre escolar. Ahora se debe bañar temprano en la mañana, antes lo hacia más tarde, igualmente ya no desayuna con su madrina como lo hacia antes, sino que lo debe hacer con sus padres, no puede hacer su siesta matinal y esta en un ambiente totalmente nuevo con nuevos amigos y cuidadores. Todos estos cambios se dieron de un día para otro. Esta situación genera un estrés emocional marcado que puede afectar el apetito y todo depende del tiempo que este dure para corregir esta situación.
Estrategias:

  • Identificar los alimentos preferidos para ofrecerlos en primera instancia.
  • Respetar los horarios de comida para evitar grandes traumatismos.
  • Establecer nuevas rutinas y ser consistentes con ellas.
  • Evitar dar altas cantidades de alimentos alrededor de los horarios de comida.
  • No sobrecargar con liquidos, es la opción que elegimos por facilidad y  la que probablemente mas afecta pues terminamos llenando a nuestros hijos con biberones y bebidas azucaradas, perdiendo los nutrientes de las comidas regulares.

En el caso de Isabel además de lo anteriormente mencionado solo accedi a darle su bebida de láctea en la noche solo si había comido, de lo contrario se dormia sin comer y al día siguiente su apetito era voraz. Solo nos tardamos 2 días en mejorar esta situación, por fortuna la adaptación a el pre escolar se ha dado normalmente y su apetito cada día es mejor.
Lo más importante es ser mantener firmeza en nuestras decisiones y de esta manera fijamos nuestra posición y nuestros hijos entienden y comprenden cual es su sitio y así alcanzamos la armonía dentro de esta relación.

Galletas con mantequilla

Ya finalizaron las vacaciones y desde el fin de semana pasado estamos de regreso en casa con el propósito de descansar un poco antes de reiniciar labores. Pasamos esta vez vacaciones con Isabel en el eje cafetero en la Finca Hotel Combia donde Isabel tuvo de nuevo su protagonismo con los cocineros, pues siempre estuvieron dispuestos a cumplir sus escasos caprichos y con quienes quedamos inmensamente agradecidos. Reitero que cuando salgamos de vacaciones tengamos un contacto directo con la cocina del Hotel, pues esto nos facilita la preparación de las comidas y atender las necesidades particulares de nuestros hijos.
En estas vacaciones el viaje fue vía terrestre y para tal motivo debemos prepararnos muy bien pues no sabemos qué puede pasar en el camino como demoras por paso restringido en la vía, fallas mecánicas o cualquier otro imprevisto. Es importante llevar buena cantidad de agua potable, frutas como pasa bocas así como productos empacados como galletas. También tener las bebidas preferidas de los niños debido a la posibilidad de no encontrarlas en el camino. De igual manera debemos llevar la leche en polvo que este consumiendo el bebe para poder ofrecerle está en cualquier momento.
Por fortuna no tuvimos inconvenientes graves durante el viaje y la salud de Isabel estuvo de maravilla durante los cinco días de recreo. Pero al regresar a casa comenzó a presentar un cuadro viral que se inicio con diarrea y continuo con un cuadro de fiebre con síntomas respiratorios. Es normal que ante la presencia de enfermedades, los niños y cualquier persona tengan cambios en el apetito, es decir, que este disminuye. Ante la falta de apetito no podemos dejar de ofrecerle los alimentos. Con Isabel no dejamos de darle los tres tiempos de comida. A pesar que ella comía menos no por eso dejamos de sentarla a la mesa por el tiempo que corresponde a la comida para intentar que ella consumiera los alimentos. Si insistimos, pero no exageramos en ese sentido, aceptamos la falta de apetito, pero tampoco rompimos la rutina de la alimentación. Me llamo mucho la atención que uno de los pocos alimentos que consumió Isabel eran sus preferidas galletas con mantequilla.
Para resumir ante la presencia de enfermedades debemos tener en cuenta que:

  • Hay disminución del apetito y por eso los niños van a comer menos.
  • No abandonar la rutina por la enfermedad, es decir, no alterar los horarios de comidas y la calidad de la dieta a no ser que la enfermedad como tal así lo obligue.
  • Ser consistentes con las rutinas, sin dejar de consentir a nuestros hijos.
  • Ofrecer los alimentos aceptados con mayor frecuencia para garantizar una ingesta alimentaria.
  • Hidratar a los pequeños ante la presencia de fiebre, ofreciendo constantemente líquidos orales como agua, bebidas naturales o sales de rehidratación.

 

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