Chiqui… ¿vamos a tomar lechita?

La importancia del consumo de lácteos en la infancia.

Mi relación con los lácteos no ha sido muy cordial, particularmente con la leche. Tal vez de una manera contestataria rechacé el consumo de leche por una larga ausencia mi madre que estuvo fuera del país visitando a su familia en el extranjero. Luego, la abuela de un gran amigo, Doña Susa, una gran matrona, me insistía hasta el cansancio (en su afán por brindarme una buena nutrición) para que tomara leche recién ordeñada que no era de mi gusto. Y por eso me alejé mucho más de ella. Por último fui graduado como catador de leche para mi padre, cuando el sospechaba que podría estar pasada, la mayoría de veces acertaba y yo sufría las consecuencias de consumir leche agría. Por eso no he sido muy afecto en particular a la leche.Desde el punto de vista nutricional se debe tomar una posición, pues existen los defensores y los detractores de la leche. Por un lado existen argumentos desde el punto de vista científico que le indilgan a la leche su responsabilidad en la aparición de algunas condiciones autoinmunes como la diabetes mellitus, el asma y por su puesto las alergias, que son innegables pero no son solo privilegio de la leche. Los defensores hablan acerca de sus propiedades nutricionales y el cubrimiento de los requerimientos en la dieta de las personas, además de su asequibilidad y economía.

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