Los super alimentos. ¿Donde están?

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En nutrición no hay grandes misterios y las tendencias solo tratan de proponer algo novedoso pero que en última instancia no tiene ninguna ventaja sobre lo tradicional. En ese orden de ideas actualmente existe un auge por consumir súper alimentos como la quinua. La quinua es un cereal que tiene algún contenido de proteína y es originario de los Andes, donde su consumo es tradicional, particularmente en Perú y Bolivia. En años recientes fue incluida dentro de la dieta vegana como una fuente alterna de proteína y ha ido ganando su espacio. Creo que su popularidad obedece a la versatilidad que puede tener el producto en la inclusión de diferentes platos. En segundo lugar hasta hace poco la semilla de este cereal no hacia parte del inventario de las grandes comercializadores. Su producción había sido limpia, libre de contaminantes. Tampoco había sido manipulada genéticamente. La noticia reciente es que ya ha sido decodificada genéticamente. La alta demanda ha superado la capacidad de producción que era exclusiva de los Andes y esto afecta en parte las ventajas que se le ha encontrado por el afán de comercializarla.

No tenemos que cambiar nuestra identidad en búsqueda de una alimentación saludable.

Los diferentes grupos de alimentos se clasifican de acuerdo al mayor nutriente que el producto tenga, pues puede contener varios. Así por ejemplo el arroz es un cereal y se clasifica como tal, aunque contiene un poco de proteína. Las leguminosas como el frijol y la lenteja se reconocen como un carbohidrato, pero son una excelente fuente de proteína también. De hecho en las dietas vegetarianas son una de las principales fuentes de proteína.

Entonces tenemos que los granos que están a nuestro alcance y que hacen parte de nuestra alimentación tradicional, también son un súper alimento. Contienen incluso mayor cantidad de proteína que la quinua, unas 5 veces más. Está bien incluir variedad en la alimentación y descubrir nuevos ingredientes que aporten a nuestra salud. Pero no tenemos que cambiar nuestra identidad en la búsqueda de una alimentación saludable. Tenemos que mirar a nuestro alrededor y darle el verdadero valor a los productos nuestros. Tenemos los súper alimentos a nuestro alcance, sin necesidad de buscar en tiendas especializadas.

El peligro de las carnes rojas

Esta mañana tuve un encuentro con mi amiga Cristina y un poco contrariada me pregunto que si ella y toda su familia debía hacer el cambio a una dieta vegetariana, porque una amiga en común  la alerto sobre los peligros de la carne roja. Le prometí a mi amiga que iba a investigar al respecto, pues en los últimos días se ha difundido la noticia de los peligros que conlleva el consumo de carnes rojas, especialmente para el desarrollo de enfermedades cardiovasculares y la aparición de cáncer en quienes la consumen.

Este revuelo se debe a la publicación de un artículo en una revista científica, donde alertan sobre los peligros del consumo de carnes rojas. Todos los estudios deben ser evaluados con detenimiento, pues pueden llevar a malinterpretaciones incluso dentro del gremio médico y por lo tanto a emitir conceptos que no sean los más apropiados para la salud y la tranquilidad de los pacientes.

Los estudios científicos en el campo de la nutrición son difíciles de valorar, pues la información se obtiene directamente de los pacientes a través de cuestionarios sobre los hábitos alimentarios y sabemos que hay variables que no se pueden controlar, incluso las personas pueden poner información no real y por lo tanto pueden alterar el resultado final del estudio.

La publicación que hace referencia sobre el consumo de carnes rojas se hizo con base en la evaluación de dos estudios grandes realizados en Estados Unidos de Norteamérica como son el HPFS y el NHS por sus siglas en inglés, que fueron realizados en personal de la salud, el primero en hombres y el segundo en mujeres con un seguimiento a 22 y 28 años respectivamente en 121342 personas. El análisis que realiza el Doctor Pan y sus colaboradores es acerca de la relación entre el consumo de carne roja y la incidencia de cáncer y enfermedades cardiovasculares, concluyen que si se consume menos de una porción diaria de carne se reduce el riesgo de mortalidad en 7% y 19% por la enfermedades mencionadas, incluso que se pudieron haber prevenido 9.3% de muertes en hombres y 7.6% en mujeres que consumieron menos de 42g de carnes rojas al día.

Para el estudio del Doctor Pan carnes rojas se definen así:

  • Sin procesar: carne de res, cerdo y cordero
  • Procesadas: hamburguesas, salchichas, tocineta

La conclusión es que se debe consumir menos de una ración diaria de carne roja que corresponde a 84 gramos. Se debe buscar otra fuente de proteína como pescado, pollo, leguminosas (fríjol, lenteja, garbanzo), frutos secos (nueces y similares).

El aumento del riesgo de mortalidad obedece a que aquellos que consumen mayor cantidad de carnes rojas tienen menor ingesta de granos, verduras, frutas y leguminosas. Es decir comen menos fibra en su dieta y está demostrado que la fibra ayuda a reducir el colesterol y la carga de azúcar de los alimentos que en última instancia están relacionados con las enfermedades cardiovasculares, igual la fibra al mejorar el tránsito intestinal disminuye el riesgo del desarrollo de cáncer, específicamente el de colon.

Para responderle a Cristina no tenemos que volvernos vegetarianos estrictos, solo debemos hacer lo que invita el sentido común que es evitar los excesos. Como se lo dije personalmente a ella, los mares están contaminados por mercurio, la lluvia ácida afecta los cultivos, lo mismo que los agro químicos , existen enfermedades en los animales como diferentes virus como la gripe aviar, las vacas locas y quién sabe cuántas más nos falta por conocer.