El final de la diarrea

Hace un mes escribí acerca de la diarrea crónica y las posibles causas que desencadenaron este episodio en Isabel. Lo que no había escrito es que este cuadro continuo igual, es decir, la diarrea le duro a Isabel otro mes más. Incluso se llego a pensar en alergia alimentaria por la poca respuesta al tratamiento. Para recordar estos son los puntos relevantes en el manejo de la diarrea crónica

  1.  Hidratar con Sales de Rehidratación Oral después de cada deposición diarreica o vómito.
  2. Suspender o reducir la lactosa (formulas sin lactosa).
  3. Evitar irritantes intestinales (frijoles, repollo, etc.).
  4. Reponer el Zinc (Medicamentos con Zinc, bajo prescripción médica). También existen en el mercado sueros orales con Zinc.

Al tener como diagnostico una intolerancia alimentaria le recomendaron suspender toda la lactosa, incluso la que estuviera presente en los ingredientes de los alimentos que incluyen entonces las galletas, panes, productos de panadería, así como los lácteos y derivados. Para tal manejo decidí entonces dar como alternativa de carbohidratos complejos sin lactosa (harinas) arroz soplado, maíz soplado y unas tejas de trigo y levadura sin lactosa. Estos productos se consiguen en el supermercado en las secciones de panadería como libres de gluten y con el rotulo de light. En cierta medida ayudaron a cambiar la dieta de Isabel, pero no resolvieron el problema de la diarrea. Fue entonces cuando se consulto de nuevo con Gastroenterólogo quién al valorar de nuevo la historia clínica y revisar el manejo sin que se haya presentado mejoría, además de tener unos exámenes de laboratorio completamente normales, se definió como posible causa de la diarrea una enteritis pos infecciosa. Continuar leyendo

Cuando la diarrea se vuelve crónica

Hace un mes Isabel presento un cuadro infeccioso viral que comenzó con una fiebre alta durante unos tres días seguido por un brote en la piel y acompañado de este inicio con diarrea. La diarrea se define como el aumento del número de deposiciones diarias y a cambios en su consistencia. En el caso de Isabel se cambio su hábito intestinal con más de tres deposiciones diarias y a una consistencia liquida. La tarea que reviste mayor importancia frente a el diagnostico de la diarrea es la hidratación adecuada de los niños. Siempre se debe ofrecer sales de rehidratación oral, idealmente las que vienen preparadas comercialmente, pues estas garantizan los volúmenes y concentraciones adecuadas de electrolitos. No es recomendable la utilización de bebidas gaseosas o bebidas deportivas, pues estas tienen altas concentraciones de azúcar y pueden agravar la diarrea al absorber el agua del intestino. La recomendación acerca de la hidratación es ofrecer las sales de rehidratación después de cada deposición diarreica en pequeñas cantidades no mayores a 10 ml cada minuto con el ánimo de reemplazar el líquido perdido y garantizar la tolerancia a este líquido. Es de suma importancia no suspender la alimentación de los pequeños, pues si dejamos progresar la diarrea y le aunamos a esto la desnutrición por la suspensión de los alimentos, va a ser difícil su recuperación pronta y puede dejar secuelas. Se espera una pérdida de peso leve y por lo tanto debemos estar alertas a las pérdidas de peso mayores de 1 kilogramo y consultar oportunamente al pediatra para prevenir problemas futuros.

Cuando las deposiciones diarreicas se prolongan por más de 15 días, se considera una diarrea crónica. En esta situación es importante suspender la lactosa, que puede ser una causa de empeoramiento de la enfermedad y es así como a Isabel le comenzamos a dar leche de fórmula sin lactosa, de igual manera se necesito la utilización de probióticos con el objetivo de restablecer la microbiota (flora) intestinal. En situaciones de diarrea crónica el aumento de las deposiciones barre con las bacterias que son habitantes normales del intestino y necesarias para la defensa y absorción de nutrientes. Existen en el mercado diferentes productos para restablecer esta microbiota (flora) intestinal, pero se debe consultar con el especialista la cantidad y el tiempo de administración de este medicamento. Como en el mercado también existen derivados lácteos con este tipo de bacterias no nos debemos confundir y administrarlos a los niños porque los contienen, pues como mencione anteriormente se tuvo que suspender la lactosa en el caso de Isabel. Hay quienes prefieren no suspender la lactosa para una reintegración pronta a la dieta previa a la enfermedad, pero esto como es una controversia médica, ya depende de la preferencia del médico la suspensión o no de la lactosa. Una de las deficiencias que hay en nuestro medio es el Zinc, el cual también se utilizo como reemplazo en la enfermedad de Isabel. Está demostrado científicamente que la utilización de este suplemento es beneficioso para la reducción del tiempo de la diarrea y la recuperación intestinal en niños mayores de 6 meses.

 Al parecer después de este evento Isabel quedo con una intolerancia a la lactosa, pues al ofrecerle de nuevo una leche con lactosa volvió a presentar diarrea. La intolerancia a la lactosa es una de las deficiencias enzimáticas que se presenta con mayor frecuencia y comienza desde la infancia como en el caso de Isabel. Esta se caracteriza por la ausencia de lactasa, la enzima encargada de digerir el azúcar de la leche (lactosa). Los pacientes con deficiencia deben consumir una dieta libre de lactosa para evitar los síntomas intestinales que esta produce.