Isabel no quiere comer II

Cada momento tiene su afán. Hace un año y cuatro meses escribí acerca de la disminución del apetito de Isabel y que este obedecía a un cambio en su rutina diaria y a una situación emocional por el inicio de su etapa escolar. Hasta hoy no he podido descifrar cual es el problema que me acecha al respecto, pero como lo dije antes, debemos ser analíticos de todas las situaciones nuevas para poder encarar el problema de la mejor forma posible.

Las posibles causas pueden obedecer a su proceso de crecimiento y a sus cambios de intereses, pues cada vez es más divertido hacer algo diferente a comer. Ella necesita más tiempo para jugar, ya está socializando y la atención de sus pares puede que esté por encima de la alimentación. Además ya puede verbalizar, es decir, manifestar que no quiere algo, e incluso justificar por qué no  quiere hacer las cosas. Por el momento no evidenció ningún otro tipo de causa para esta falta de apetito.

Que hacer?

Por ahora hacer las recomendaciones de siempre.

  1. Mantener los horarios de comidas.
  2. Dedicar el tiempo suficiente para la toma de los alimentos que no supere los veinte minutos.
  3. No tener distracciones a la hora de comer.
  4. Ofrecer porciones acorde a su capacidad gástrica.
  5. No sobreactuarnos cuando no quiere comer y tomarlo con calma.
  6. Siempre tener algo que le guste en el plato además de otro tipo de alimento.
  7. No dar comidas con alto contenido calórico entre comidas. Y espaciar los tiempos de comida al menos cada 3 horas.
  8. Ser consistentes con todo lo anterior.
  9. No obligar a comer.
  10. Exigir el acompañamiento del grupo familiar y de cuidadores.

Estas son algunas de las recomendaciones que debemos seguir, soy consciente de la dificultad que tiene el seguimiento de las mismas, pero estoy convencido que son las herramientas que debemos aplicar. Somos los responsables del sano crecimiento de nuestros hijos, ellos tienen el derecho a recibir la educación de nuestra parte, así como la alimentación. Y siendo la alimentación un derecho fundamental , no podemos ni premiar o castigar con los alimentos, pero si podemos y debemos hacer la mejor elección para nuestros hijos.

Les contaré como continúa la historia, por lo pronto, Isabel almorzó bien.

Isabel no quiere comer

Ahora entiendo la angustia de los padres cuyos hijos no quieren comer. La responsabilidad de nosotros para con ellos nos hace extremadamente sensibles a sus cambios y como proveedores que somos no queremos dejar desatendidas sus necesidades y la alimentación es particularmente susceptible en este aspecto, pues dejar de brindarle la alimentación se puede traducir en enfermedad. Entonces cuando su apetito disminuye buscamos de todas las formas posibles darles la alimentación. Es en este punto donde antes de empezar a hacer gala de nuestra imaginación para que coman, debemos prestar atención a las situaciones que hay alrededor que puedan ocasionar una alteración del apetito. Estas pueden ser por enfermedad donde la fiebre, las alteraciones intestinales, los cuadros respiratorios altos (amigdalitis por ejemplo) afectan el apetito. La otra causa frecuente relacionada con disminución en el apetito son los cambios emocionales. Por ejemplo los cambios en las rutinas diarias puede producir disminución en el consumo de alimentos por falta de adaptación al nuevo horario. En fin se debe ser buen observador y analizar todas las causas posibles para darles solución.

En el caso de Isabel fue por el inicio del pre escolar. Ahora se debe bañar temprano en la mañana, antes lo hacia más tarde, igualmente ya no desayuna con su madrina como lo hacia antes, sino que lo debe hacer con sus padres, no puede hacer su siesta matinal y esta en un ambiente totalmente nuevo con nuevos amigos y cuidadores. Todos estos cambios se dieron de un día para otro. Esta situación genera un estrés emocional marcado que puede afectar el apetito y todo depende del tiempo que este dure para corregir esta situación.
Estrategias:

  • Identificar los alimentos preferidos para ofrecerlos en primera instancia.
  • Respetar los horarios de comida para evitar grandes traumatismos.
  • Establecer nuevas rutinas y ser consistentes con ellas.
  • Evitar dar altas cantidades de alimentos alrededor de los horarios de comida.
  • No sobrecargar con liquidos, es la opción que elegimos por facilidad y  la que probablemente mas afecta pues terminamos llenando a nuestros hijos con biberones y bebidas azucaradas, perdiendo los nutrientes de las comidas regulares.

En el caso de Isabel además de lo anteriormente mencionado solo accedi a darle su bebida de láctea en la noche solo si había comido, de lo contrario se dormia sin comer y al día siguiente su apetito era voraz. Solo nos tardamos 2 días en mejorar esta situación, por fortuna la adaptación a el pre escolar se ha dado normalmente y su apetito cada día es mejor.
Lo más importante es ser mantener firmeza en nuestras decisiones y de esta manera fijamos nuestra posición y nuestros hijos entienden y comprenden cual es su sitio y así alcanzamos la armonía dentro de esta relación.

Mil millones de razones para comer fibra

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La flora intestinal tiene tanta cantidad de células, incluso es mucho más grande que nuestro código genético, que está siendo considerada como un órgano adicional. De su estabilidad depende la salud de nuestro organismo, no solo intestinal, pues al parecer tiene relación con la prevención de enfermedades crónicas no transmisibles como la obesidad, la diabetes, la hipertensión, algunos tipos de cáncer e incluso la salud mental.

Los puntos determinantes están relacionados con los primeros años de vida. Un parto vía vaginal aporta una impronta importante de microorganismos, luego la lactancia materna y el contacto del hijo con la madre refuerzan ese proceso. Posteriormente la inclusión de fibra en la dieta cuando se inicia la alimentación complementaria acaba reforzando la producción y el equilibrio de esta flora. Y por supuesto los hábitos de ingesta de la familia para garantizar el consumo de fibra.

“Una mala flora intestinal se hereda así como un mal hábito se adquiere y juntos se conforman como algo nocivo para la salud humana.”

Tenemos que la flora se establece en los primeros días de la vida y se mantiene con la alimentación de dos formas. Una ya mencionada es la fibra que actúa como nutriente para la flora intestinal, es decir, no aporta microorganismos (probióticos). Y la otra es aportarlos o recibirlos directamente en productos alimenticios que contienen estos probióticos adicionados, especialmente en yogures. También se consiguen en presentaciones farmacéuticas como capsulas, polvos o bebidas que se utilizan bajo prescripción médica particularmente para el manejo de diarreas y problemas digestivos que alteran su orden y requieren de este para su normal funcionamiento.

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Aquí no se come a la carta

cooking-1050254_1920Esa fue la sentencia de Isabel esta semana que me dejo bien impresionado. Repetir las rutinas, ser consistente en el discurso y ser congruente con los actos, va generando en el inconsciente aquellas respuestas que esperamos de nuestros hijos y en este caso en particular en la dieta, entendiéndose por dieta la alimentación que conforma la nutrición de una persona.  No creo que alguna vez haya dicho las palabras de “aquí no se come a la carta”. Pero Isabel ya las tiene bien definidas.

Esto no quiere decir que no podamos dar gusto a nuestros hijos en cuanto a sus preferencias gastronómicas, pero también debemos cuidar el presupuesto familiar. No siempre se puede comer fuera de casa en primer lugar. Tampoco podemos preparar una comida diferente para cada miembro de la familia, pues esto consume tiempo y en ocasiones no disponemos de mucho. En tercer lugar tenemos que aprender a valorar los alimentos por lo que son y especialmente en hacer consciente todo el valor que nos brindan. Los alimentos nos ayudan a crecer, son importantes para estar saludables al conferirnos defensas, al igual que nos ayudan a estar bien desde el punto de vista anímico.

Es mas, considero y así se lo manifiesto en consulta a los padres que tienen hijos selectivos para el consumo de alimentos, que siempre debe haber algo que le guste a uno en el plato que se va a comer. Continuar leyendo

Papá, me cabe una tortilla más. Cuanto se debe dejar comer demás.

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tortilla-988986_1920Una noche de esta semana la cena fue de acuerdo al gusto de Isabel. A pesar de que no ha sido una fanática del huevo, si le gusta la tortilla de huevo. Es uno de sus desayunos favoritos, también se sirve en otros tiempos de comida de acuerdo a la disponibilidad y sobre todo al deseo de Isabel. Nosotros como padres debemos moldear el hábito con rutinas y disciplina, pero en este proceso también debemos sacar provecho de las preferencias y gustos de los niños para poder brindar un aporte nutricional adecuado acorde a las necesidades individuales relacionadas con la edad y la etapa de crecimiento.
¿Cuál es el límite para permitir que se repita un plato o que se agregue más comida? Continuar leyendo

No somos basurita

Una vez que los niños y niñas han crecido y han ampliado su repertorio en cuanto a los gustos alimentarios es frecuente encontrar que ya se consumen alimentos en la calle o por fuera de casa. No siempre estamos preparados, especialmente cuando salimos de casa, a la hora que corresponden a las comidas. No tenemos el acceso para la preparación de los alimentos de nuestros hijos, y debemos acudir a lo que se asemeje al gusto de ellos. También sucede que cuando estamos de paseo o visitando un centro comercial sentimos deseo de comer por ejemplo un helado o algún otro tipo de comida como dulces o pasteles. En estos momentos es de suma importancia evaluar diferentes situaciones para darles un manejo adecuado.

Inicialmente ver la hora y tratar de respetar el horario de comida de nuestros hijos. Si estamos cerca de la comida principal, preferir consumir una comida similar a la del niño o cercano a lo que el come regularmente. No pedir un plato exclusivo para él, y mejor adaptarnos nosotros a su gusto y tener una alternativa para compartir. Idealmente no comer dulces, postres, helados o altas cantidades de líquidos en este momento pues pueden alterar el apetito para la comida principal que prima sobre este tipo de comidas. Como alternativas existen “comidas rápidas” que pueden suplir una comida principal como las empanadas, hamburguesas, perros calientes, pasteles, tacos, pizza. Tal vez no son los ideales de una comida, pero en caso de necesidad son como lo he mencionado alternativas para suplir una necesidad. Personalmente  no considero esta “comida chatarra”, pues ningún alimento debe caer en esta clasificación, ya que ellos nos brindan de otra manera los nutrientes necesarios.
Si no estamos alrededor de la hora de su comida principal y la elección está alrededor de un gusto como un helado, siempre pedirlo para compartir. Abstenernos de pedir un alimento solo para nosotros y otro aparte para el niño, pues probablemente de acuerdo a la edad el niño no se lo comerá completamente y seremos nosotros quienes actuaremos como basurita. Esto quiere decir que por no desperdiciar comida nosotros como padres terminamos consumiendo las sobras de lo que no se alcanzaron a comer nuestros hijos o que por simple capricho no quisieron consumir.
Mi llamado es a respetar los gustos, a conocer las cantidades que consumen nuestros hijos, para evitar este tipo de situaciones, que lo único que logran es que los que se sometan a ser el recipiente de basura de sus hijos ganen peso y no logren mantener una vida saludable como quisiera.

En esta tabla esta definida la capacidad gástrica de acuerdo a la edad, comentado en El tamaño si importa

Capacidad gástrica = (Peso (g) -3)/ 10  
Edad Capacidad (mL)
Neonato 10 20
1 Semana 30-90
2-3 Semanas 75-100
1 Mes 90-150
3 Meses 150-200
1 Año 210-360
2 Años 500
10 Años 750-900
16 Años 1500
Adultos 2000-3000
Adaptado de Moulews&Ramsay, 1998  

El huevo en Abril

Una de las fuentes de proteína clásica ha sido el huevo. Es un alimento económico, fácil de preparar que permite ser utilizado en diferentes formas para los diferentes gustos y popularmente cuando alguien llega tarde a una comida ya servidas o no quiere comer nada se le ofrece un huevo como alternativa. Es un nutriente completo que también ha sido satanizado por su alto contenido en colesterol que puede ser responsable de las dislipidemias.

El huevo contiene proteínas, vitaminas y  minerales como Hierro, Vitamina A, Biotina, Tiamina y Riboflavina y por su puesto lípidos (grasas) además del colesterol. Es un alimento completo que proporciona 6 gramos de proteína por unidad. La cantidad mínima de proteína de un niño varia de 0.8 a 1.2 gramos de proteína por kilogramo de peso al día, es decir, que con el consumo de un huevo diario se está alcanzando casi la mitad de los requerimientos diarios en niños menores de tres años y la quinta parte en niños de hasta 10 años. Es importante recalcar la necesidad de la combinación de las diferentes fuentes de proteína de la dieta, pues son necesarias para un adecuado desarrollo. Debemos incluir entonces en la alimentación de nuestros hijos los lácteos, cárnicos y la proteína de origen vegetal como las leguminosas.

Isabel come huevo casi a diario, este hace parte de su desayuno. Particularmente le gusta más cuando se presenta como tortilla a la cual ella nombra “huevo como pizza”. Si se le sirve huevo frito o cocido, nunca se come la yema, hemos intentado infinidad de veces darle la yema y no la acepta, pero si está preparado como huevo revuelto o en tortilla no lo rechaza.

Hace poco me consultaron que Abril no come huevo y esta situación genera ansiedad en su familia, particularmente en su madre quién ha intentado de diferentes formas darle el huevo en su dieta. Hemos revisado que es una buena fuente de proteína para los pequeños, que aporta además otros nutrientes y que complementariamente es fácil de preparar y adicionalmente es económico. Es una falla que Abril no coma huevo, pues se pierde sus beneficios, aunque la buena noticia es que se debe seguir intentando en ofrecerle este valioso alimento. El huevo dentro de su versatilidad se usa en múltiples recetas como preparación de tortas, dulces, postres, apanados, salsas y flanes. No creo entonces que le haga falta, pues si recibe dentro de su alimentación los productos mencionados está recibiendo sus beneficios.

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