500 y 63 AMG: Mercedes-Benz alcanza el punto G en Colombia

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La Clase G de Mercedes-Benz está completa en Colombia. Y es que faltaba, paradójicamente, el primer modelo 4X4 que comercializó la marca derivada del fundador del automóvil: El Geländewagen, presentado en 1979 y fabricado siempre en conjunto con la firma austríaca Magna Steyr y que ha permanecido en el portafolio de la casa de Stuttgart con un diseño casi inalterado. Lo hemos visto como vehículo militar, como modelo de dos puertas, de cuatro, con carpa, cabina y hasta como Papamóvil. Ahora, por primera vez, se comercializa oficialmente en Colombia y en dos presentaciones, G500 y la brutal G63 AMG. Tuvimos oportunidad de conocerla (o mejor, reconocerla) en su presentación oficial en el país, que tuvo lugar en Rionegro (Antioquia).

Fotos: Daimler Colombia

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En Mercedes-Benz la Clase G abarca varios modelos: desde la compacta GLA, pasando por las GLC (anterior GLK), GLE (anterior ML), GLS (anterior GL) y la inalterada G “solita”, la fundadora y de la que se producen 13 mil unidades anuales. Esta ultima se denomina hoy en día W463 y si bien luce una carrocería casi igual a la de hace 36 años, tiene adelantos tecnológicos y de seguridad propios de este siglo, como los airbags, ABS, ESP y otras siglas ya de uso común en el automóvil moderno. También es el unico de toda la clase con prestaciones todoterreno puras y duras , gracias a su chasis independiente y a las suspensiones de eje rígido.

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El motor del G500 exhibe un V8 de 4 litros y 415 caballos con 610 Nm de torque con los que alcanza 100 km/h en 5,9 segundos, mientras el G63 AMG muestra credenciales con 5,5 litros biturbo, 563 caballos y 760 Nm de torque, para hacer el 0 a 100 en 5,4 segundos. la tracción es integral permanente (4X4) con bajo de accionamiento eléctrico y tres bloqueos de diferencial. La caja es automática 7G-TRONIC PLUS para el G500 y AMG SPEEDSHIFT PLUS 7G-TRONIC para el G63 AMG . La altura de la carrocería es de 21 cms.

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Los dos turbocompresores,  en lugar de ser configurados en el exterior de los bancos de cilindros, están dispuestos entre ellos en V o la también llamada “Hot Inside V”. Esta configuración permite, según la marca, “un diseño compacto, una respuesta óptima y bajas emisiones de escape”. El cárter es en aluminio y las superficies de cilindro cuentan con la tecnología NANOSLIDE®, que los convierte en el doble de duros como los revestimientos de hierro fundido convencionales. Dice Mercedes-Benz que esto “minimiza tanto la fricción interna como la demanda de combustible”.

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Aunque es un vehículo cero kilómetros, sorprenden sus formas a la vieja usanza, pues desde que se abren y se cierran las puertas rectas, su tacto y el sonido metálico son de modelo antiguo, al igual que su ergonomía, por encima de la media en altura. La comodación es real para cinco pasajeros y las sillas traseras tienen dos anclajes Isofix para sillas infantiles.

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En el interior encontramos molduras en madera, techo corredizo, sistema de sonido Harman Kardon®, Bluetooth, pantalla de infotainment COMAND Online, tapicería en cuero designo, asientos eléctricos, control activo de velocidad DISTRONIC PLUS, asistente de estacionamiento PARKTRONIC y por fuera, rines de 18 pulgadas, luces diurnas LED y rejillas protectoras para las luces. Las G63 AMG tienen pinzas de frenos en rojo y rines de 20 pulgadas.

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Los precios anunciados para Colombia son: $380 millones para el G500 y $499 millones para el G63 AMG. Se pidieron inicialmente 40 unidades, 35 G500 y cinco G63 AMG, que ya comienzan a quedar en manos del público nacional. El tiempo de espera por una unidad, luego de estas entregas, será de unos tres meses aproximadamente.

 

Subir y arrancar Trato de hacer memoria y acordarme del primer momento en que un carro me llamó la atención más de lo normal y siempre me remito a unas viejas fotos de mi primer cumpleaños. Allí aparezco al lado de un flamante Ford Galaxie 500 adscrito al cuerpo de bomberos de alguna ciudad norteamericana. Posteriormente, mis padres continuaron regalándome autos en mis cumpleaños. Conservo también una fotografía con un pastel hermosamente decorado y un VW Beetle rojo que yo miraba con asombro. Vinieron luego los maravillosos Matchbox 1/64 y algunos coches de carreras que funcionaban con gasolina ¡de avión! Y que mis primos mayores gozaron a placer mientras el ruido ensordecedor que producían, me causaba genuino terror. Un tío fue quien acolitó (al fin y al cabo es sacerdote) mi primera “manejada” en su viejo Jeep Willys MB, con el que dábamos la vuelta a la manzana. El controlaba la pedalería y los cambios, mientras yo trataba de girar el pesado volante. Mis otros tíos me mantenían al tanto del mercado automotor, pues en los viajes y paseos me preguntaban por las marcas y modelos de todos los carros que veíamos, hasta que me los aprendí todos. De los “de verdad” recuerdo el Zastava 1500 amarillo de mi tío Aquiles, auto al que cariñosamente apodaban “el maracuyá” y que compraron el mismo año en el que nací. Cuando lo vendieron, casi no me cuentan pues temían mi tristeza al saberlo y pues, la verdad, no los defraudé. Llegó la época de las revistas, los catálogos, los libros y cuanta publicación sobre autos existiera. Pasaba tardes y noches devorándolas ansiosamente, aprendiéndome de memoria fichas técnicas, modelos, características y los datos más precisos de cada ejemplar. Eso sí de mecánica, nada. Me embiste un dulceabrigo y cualquier tornillo en un motor significa para mi, poco menos que magia negra Mi profesión de periodista me ha permitido experiencias inolvidables con los carros, dirigir algunos programas sobre el tema, cubrir las ferias, participar en encuentros, desfiles y ser testigo desde esta óptica del crecimiento y las contracciones del mercado, probar algunos modelos y conocer personajes que me han honrado con su invaluable amistad y sabiduría infinita. Con el advenimiento de internet y la televisión internacional, el aprendizaje se expandió a niveles insospechados. Ahora era posible explorar más allá y en tiempo real, lo que estaba sucediendo en el mercado automotor mundial. Participar en chats, foros y páginas se convirtió en la principal fuente de conocimiento y en un segundo aire para esta afición. Gracias entonces a la red mundial y a la magnífica herramienta que proporcionan los blogs, y, por supuesto, a la gentil complicidad del equipo de Medios Electrónicos de EL COLOMBIANO y su editor general, Fernando Quijano, que avaló esta propuesta, es que hoy puedo compartir con ustedes este rincón minúsculo del ciberespacio, en donde la idea es compartir experiencias y conocimientos, retroalimentarnos con las noticias que produce este dinámico sector, enterarnos de las novedades más recientes y, sobre todo, divertirnos con una pasión que va más allá de conducir y maravillarnos con el invento más sensacional de la historia. Se trata entonces de abrir el blogaraje y dejar salir la imaginación con el placer que produce ver estas hermosas piezas en acción, que nos roban suspiros y nos producen un constante hormigueo que solo los aficionados a los carros entendemos, compartimos y acolitamos (como mi tio el cura). Bienvenidos, súban, abròchense y disfruten el viaje.

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