Airbag: La bolsa o la vida

Uno de los grandes avances en materia de seguridad en el automóvil son los Sistemas Suplementarios de Retención o SRS. Por tratarse de un conjunto de elementos que interactúan para proteger a quienes viajan en el automóvil en caso de accidente, el SRS es considerado como un elemento de seguridad pasiva. De hecho, está diseñado para complementar  la acción de sujeción de los sistemas primarios, como los cinturones de seguridad, en función de la supervivencia en caso de colisión.

Su efecto en las consecuencias de la accidentalidad se aprecia en las estadísticas de los principales organismos dedicados a la seguridad en carretera: en promedio evitan 30% de muertes y 75% de lesiones.

En orden de prioridad de activación, el SRS se compone de: pretensores pirotécnicos, airbags frontales, airbags laterales (instalados en las sillas y en puertas), airbags de cortina, airbags para rodillas, airbags de cinturón y apoyacabezas activos. Si bien no todos los SRS de los vehículos actuales en el mercado mundial integran la totalidad de los elementos anteriores, aquellos que sí lo hacen son los que mejor protegen.

Pero, en todo caso, un sistema común SRS está compuesto por elementos concebidos para sensar, calcular y diferenciar las variables dinámicas a las que se somete el vehículo en caso de un eventual impacto, y así permitir el accionamiento de los diferentes elementos del sistema dependiendo del lugar del vehículo, magnitud, y dirección.

Estos elementos son: los sensores de impacto, la instalación eléctrica de bajo voltaje, la unidad de control
del airbag, los disparadores, la instalación eléctrica de alto voltaje, los módulos airbag, bolsas en poliamida
revestidas en neopreno y los fulminantes.

La bolsa de aire (en inglés, airbag) es un sistema de seguridad pasiva instalado en la mayoría de los automóviles modernos. Este sistema fue registrado por primera vez el 23 de octubre de 1971 por la firma Mercedes-Benz, después de cinco años de desarrollo. Se compone de sensores de impacto, unidad de control (SRSCU, SAS, ACU, etc.), dispositivos de inflado y las bolsas de nylon o poliamida. Su función está supeditada a una colisión o desaceleración brusca. Los SRS buscan desacelerar con las bolsas inflables el impacto de la cabeza y el tórax de los ocupantes del vehículo contra los elementos interiores del carro.

Las bolsas inflables suelen estar colocadas en el centro del volante, sobre la guantera frente al asiento del
acompañante, en los laterales de los asientos delanteros, en el techo actuando de “cortina” y en algunos casos, bajo el volante para proteger las rodillas de su impacto contra la zona baja del tablero de instrumentos.

Secuencia de funcionamiento

La activación del SRS se hace de manera gradual en tres fases. En la primera, dada una colisión frontal, los sensores de impacto ubicados en el frente del vehículo captan las señales dinámicas del auto, las cuales son el ángulo de impacto, la velocidad  y el lugar del golpe. La señal es enviada por la instalación de bajo voltaje a la unidad de control del airbag. En la segunda fase, la señal de bajo voltaje es amplificada y corregida por la unidad de control del airbag. El tiempo transcurrido desde el impacto hasta la llegada a la unidad es de 10 milisegundos.

Inmediatamente, la unidad de control procesa la información basada en algoritmos especiales (secuencia de órdenes digitales) y determina el cierre del circuito de disparo del airbag según la información proveniente de un
acelerómetro interno y otros sensores del vehículo, incluyendo la Unidad de Control del Motor -ECU (el procesamiento de la información tarda aproximadamente 20 milisegundos).

El circuito se cierra (y por consiguiente activará el SRS) solamente si todas las señales satisfacen el parámetro de disparo (que podrá variar según el modelo y fabricante del auto y del SRS); en ese momento se envía una señal
de voltaje amplificado (24, 36 ó 48 voltios dependiendo del sistema) al módulo o módulos que requieran activación.

Finalmente, en el centro del airbag se ubica un generador de arco que, al recibir la señal proveniente de la unidad, activa un fulminante. En este momento se inicia la combustión del propulsante sólido Nitro de Sodio (NaN3), produciéndose gas (nitrógeno). Dada la capacidad de expansión del nitrógeno, la bolsa se infla a velocidades contempladas entre 190 y 320 km/h.

El “humo” que normalmente es expedido es realmente un polvo especial usado para el plegado y conservación de las fibras de la bolsa. El desinflado del airbag tarda entre 1 y 3 segundos para así permitir visibilidad al conductor.

¿Cuándo se disparan los airbags?

Según los principales proveedores de estos sistemas (Autoliv y Delphi), las unidades de control del SRS pueden permitir la activación de las bolsas según los siguientes factores:

  • Colisiones frontales en velocidades superiores a 22 km/h.
  • Desaceleraciones equivalentes al doble de la desaceleración experimentada en una frenada 100% eficiente, es decir, 1,8 gravedades.
  • Y el ángulo de impacto, el cual se extiende 30 grados a ambos lados del eje longitudinal del vehículo.

Dada la positiva influencia en la reducción de muertes y lesiones producto de accidentes de tránsito, BLOGARAJE  recomienda la compra de vehículos que vengan equipados con estos sistemas e invita humildemente a las autoridades tributarias a eliminar la carga arancelaria que tanto encarece los SRS y termina por alejarlos del consumidor.

Fuente: Cesvi Colombia

Subir y arrancar Trato de hacer memoria y acordarme del primer momento en que un carro me llamó la atención más de lo normal y siempre me remito a unas viejas fotos de mi primer cumpleaños. Allí aparezco al lado de un flamante Ford Galaxie 500 adscrito al cuerpo de bomberos de alguna ciudad norteamericana. Posteriormente, mis padres continuaron regalándome autos en mis cumpleaños. Conservo también una fotografía con un pastel hermosamente decorado y un VW Beetle rojo que yo miraba con asombro. Vinieron luego los maravillosos Matchbox 1/64 y algunos coches de carreras que funcionaban con gasolina ¡de avión! Y que mis primos mayores gozaron a placer mientras el ruido ensordecedor que producían, me causaba genuino terror. Un tío fue quien acolitó (al fin y al cabo es sacerdote) mi primera “manejada” en su viejo Jeep Willys MB, con el que dábamos la vuelta a la manzana. El controlaba la pedalería y los cambios, mientras yo trataba de girar el pesado volante. Mis otros tíos me mantenían al tanto del mercado automotor, pues en los viajes y paseos me preguntaban por las marcas y modelos de todos los carros que veíamos, hasta que me los aprendí todos. De los “de verdad” recuerdo el Zastava 1500 amarillo de mi tío Aquiles, auto al que cariñosamente apodaban “el maracuyá” y que compraron el mismo año en el que nací. Cuando lo vendieron, casi no me cuentan pues temían mi tristeza al saberlo y pues, la verdad, no los defraudé. Llegó la época de las revistas, los catálogos, los libros y cuanta publicación sobre autos existiera. Pasaba tardes y noches devorándolas ansiosamente, aprendiéndome de memoria fichas técnicas, modelos, características y los datos más precisos de cada ejemplar. Eso sí de mecánica, nada. Me embiste un dulceabrigo y cualquier tornillo en un motor significa para mi, poco menos que magia negra Mi profesión de periodista me ha permitido experiencias inolvidables con los carros, dirigir algunos programas sobre el tema, cubrir las ferias, participar en encuentros, desfiles y ser testigo desde esta óptica del crecimiento y las contracciones del mercado, probar algunos modelos y conocer personajes que me han honrado con su invaluable amistad y sabiduría infinita. Con el advenimiento de internet y la televisión internacional, el aprendizaje se expandió a niveles insospechados. Ahora era posible explorar más allá y en tiempo real, lo que estaba sucediendo en el mercado automotor mundial. Participar en chats, foros y páginas se convirtió en la principal fuente de conocimiento y en un segundo aire para esta afición. Gracias entonces a la red mundial y a la magnífica herramienta que proporcionan los blogs, y, por supuesto, a la gentil complicidad del equipo de Medios Electrónicos de EL COLOMBIANO y su editor general, Fernando Quijano, que avaló esta propuesta, es que hoy puedo compartir con ustedes este rincón minúsculo del ciberespacio, en donde la idea es compartir experiencias y conocimientos, retroalimentarnos con las noticias que produce este dinámico sector, enterarnos de las novedades más recientes y, sobre todo, divertirnos con una pasión que va más allá de conducir y maravillarnos con el invento más sensacional de la historia. Se trata entonces de abrir el blogaraje y dejar salir la imaginación con el placer que produce ver estas hermosas piezas en acción, que nos roban suspiros y nos producen un constante hormigueo que solo los aficionados a los carros entendemos, compartimos y acolitamos (como mi tio el cura). Bienvenidos, súban, abròchense y disfruten el viaje.

3 comments

  1. alexitosrv   •  

    Excelente artículo!, Don blogaraje. Ojalá las recomendaciones algún día las acojan las autoridades locales… qué bueno sería para todos si al mercado se adhieren más modelos como el Ford Fiesta 2011…

  2. camilo_paez   •  

    felicitaciones por el artículo, en especial la recomendación final.
    un saludo

  3. Gregorio Jose Osorio Carmona   •  

    Muy bueno el articulo, se explica bien el funcionaminto ya que estoy realizando un trabajo de este sistema y las imagenes son de calidad para explicar como funciona.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>