Alfa Romeo reverdece laureles en Villa d´Este

Todos los años por estas calendas, las cercanías del aristocrático lago Como, donde tienen su mansiones los italianos más pudientes y algunos miembros del Jet-set mundial, se convierten en una especie de paraiso automotor en el que se reunen los más dignos y emblemáticos representantes de la industria, especialmente piezas antíguas, clásicas, spin offs y ejemplares únicos. Este año la noticia fue el triunfo de dos representantes de Alfa Romeo en las principales categorías que se premiaron, corroborando que la marca de Milan ha sido y es un referente en el diseño automotriz.

Alfa Romeo 4C

Alfa Romeo fue galardonada entonces con cuatro premios extraordinarios al rompedor 4C y a la  serie de modelos 6C 1750 GS de 1933 en el Concorso di Eleganza de Villa d’Este.

Alfa Romeo 6C 1750 de 1933

Además del “Concorso d’Eleganza Best of Show” que es otorgado por el jurado y otro premio que es votado por el público, el Alfa Romeo 6C 1750 GS también ganó la Coppa d’Oro, un reconocimiento otorgado por referéndum en este concurso.

El auto que se exhibió, un modelo particularmente raro, era un cupé diseñado por Figoni que fue presentado por primera vez en París en 1933 y ha sido exhibido varias veces en otros “concorsi d’eleganza”. Una versión light de este carro obtuvo el primer lugar en las 24 Horas de Le Mans en su categoría en 1935.


Entre 1929 y 1933, Alfa Romeo produjo una serie de autos deportivos para ser usados en carretera y en competencias, en concreto, los 1750 6C, en donde “6C” hace referencia a los 6 cilindros en línea de 1752 cm³.

Originalmente desarrollado por el diseñador Vittorio Jano, este carro se presentó  en Roma en 1929 y durante los cuatro años posteriores, se mejoró y actualizó continuamente, con seis series sucesivas. Los vehículos producidos se vendieron en su mayor parte con el chasis completo y fueron equipados por empresas especializadas, muchos de ellos eran de dos plazas y abiertos.

Por su parte, el Alfa Romeo 4C fue galardonado con el “Design Award for Concept Cars & Prototypes” por referéndum del público de Villa d’Este. El concepto presenta la fórmula clásica de los dos plazas, cupé de tracción trasera, con motor central, una longitud de aproximadamente 4 metros y una distancia entre ejes menor de 2,4 metros.

Subir y arrancar Trato de hacer memoria y acordarme del primer momento en que un carro me llamó la atención más de lo normal y siempre me remito a unas viejas fotos de mi primer cumpleaños. Allí aparezco al lado de un flamante Ford Galaxie 500 adscrito al cuerpo de bomberos de alguna ciudad norteamericana. Posteriormente, mis padres continuaron regalándome autos en mis cumpleaños. Conservo también una fotografía con un pastel hermosamente decorado y un VW Beetle rojo que yo miraba con asombro. Vinieron luego los maravillosos Matchbox 1/64 y algunos coches de carreras que funcionaban con gasolina ¡de avión! Y que mis primos mayores gozaron a placer mientras el ruido ensordecedor que producían, me causaba genuino terror. Un tío fue quien acolitó (al fin y al cabo es sacerdote) mi primera “manejada” en su viejo Jeep Willys MB, con el que dábamos la vuelta a la manzana. El controlaba la pedalería y los cambios, mientras yo trataba de girar el pesado volante. Mis otros tíos me mantenían al tanto del mercado automotor, pues en los viajes y paseos me preguntaban por las marcas y modelos de todos los carros que veíamos, hasta que me los aprendí todos. De los “de verdad” recuerdo el Zastava 1500 amarillo de mi tío Aquiles, auto al que cariñosamente apodaban “el maracuyá” y que compraron el mismo año en el que nací. Cuando lo vendieron, casi no me cuentan pues temían mi tristeza al saberlo y pues, la verdad, no los defraudé. Llegó la época de las revistas, los catálogos, los libros y cuanta publicación sobre autos existiera. Pasaba tardes y noches devorándolas ansiosamente, aprendiéndome de memoria fichas técnicas, modelos, características y los datos más precisos de cada ejemplar. Eso sí de mecánica, nada. Me embiste un dulceabrigo y cualquier tornillo en un motor significa para mi, poco menos que magia negra Mi profesión de periodista me ha permitido experiencias inolvidables con los carros, dirigir algunos programas sobre el tema, cubrir las ferias, participar en encuentros, desfiles y ser testigo desde esta óptica del crecimiento y las contracciones del mercado, probar algunos modelos y conocer personajes que me han honrado con su invaluable amistad y sabiduría infinita. Con el advenimiento de internet y la televisión internacional, el aprendizaje se expandió a niveles insospechados. Ahora era posible explorar más allá y en tiempo real, lo que estaba sucediendo en el mercado automotor mundial. Participar en chats, foros y páginas se convirtió en la principal fuente de conocimiento y en un segundo aire para esta afición. Gracias entonces a la red mundial y a la magnífica herramienta que proporcionan los blogs, y, por supuesto, a la gentil complicidad del equipo de Medios Electrónicos de EL COLOMBIANO y su editor general, Fernando Quijano, que avaló esta propuesta, es que hoy puedo compartir con ustedes este rincón minúsculo del ciberespacio, en donde la idea es compartir experiencias y conocimientos, retroalimentarnos con las noticias que produce este dinámico sector, enterarnos de las novedades más recientes y, sobre todo, divertirnos con una pasión que va más allá de conducir y maravillarnos con el invento más sensacional de la historia. Se trata entonces de abrir el blogaraje y dejar salir la imaginación con el placer que produce ver estas hermosas piezas en acción, que nos roban suspiros y nos producen un constante hormigueo que solo los aficionados a los carros entendemos, compartimos y acolitamos (como mi tio el cura). Bienvenidos, súban, abròchense y disfruten el viaje.

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