Así era el mercado automotor en 1912

Publicidad de un vehículo eléctrico en 1912

El centenario de la casa periodística que generosamente acoge este blog nos da pie para mirar el retrovisor, viajar 100 años en el pasado y dar un vistazo a cómo era el variopinto  mercado automotor en el mundo cuando aquel 6 de febrero de 1912 el propulsor de El Colombiano comenzaba su rodaje.

Parque Bolívar, Medellín 1912. Foto: Melitón Rodríguez

En 1912 Colombia apenas sí tenía “carruajes sin caballos” rodando por sus incipientes calles. Prácticamente se contaban con los dedos de la mano los que había en Medellín, traídos como juguetes por acaudalados habitantes de la villa, entre ellos el siempre visionario Don Gonzalo Mejía y, por supuesto, Don Carlos Coriolano Amador, quien para ese entonces ya había desechado su De Dion Bouton Vis-a-vis de 1899, del que nunca más se conoció su paradero. Había que traerlos desarmados, a lomo de mula e importar la gasolina, con lo que su uso se reducía a simples juegos de millonarios para asombrar calentanos. Solo después de la Primera Guerra Mundial (1918) y con el auge del ferrocarril, los carros comenzaron a llegar regularmente, con representación, repuestos y estaciones de servicio ya establecidas.

Ford T 1912

En el mundo, por su parte, se vendieron 1 millón 300 mil  ejemplares en 1912. Francia y Alemania se disputaban el primer lugar de la producción, con costosos modelos que aun no popularizaban el automóvil entre las clases medias y bajas. Al otro lado del charco, Henry Ford era el bueno de la película con su modelo T, que cada vez se vendía más con su bajo costo gracias a una cadena de montaje estandarizada que hacía mil carros al día. A Ford le estaba yendo tan bien, que por esa época abrió su primera fábrica fuera de Estados Unidos, el país escogido fue Inglaterra

Chevrolet Six Type C 1912

El nombre de Chevrolet comenzaba a sonar en el ambiente gracias a la marca fundada en 1911 por el corredor suizo Louis Chevrolet y el hábil empresario William Crapo Durant para hacer contrapeso a Ford, Buick y Willys-Overland, los líderes del mercado. Por los días del primer número de El Colombiano, se presentaba en Detroit el Six Type C Classic, primer ejemplar en la historia de la legendaria marca. Era un vehículo con motor de 6 cilindros y 4.9 litros de desplazamiento que producía 50 caballos de fuerza. Solo hasta 1958 el Impala, con sus 5.6 litros, desplazaría en tamaño a este propulsor. En 1912 se produjeron 3 mil unidades del Six Type C Classic.

Publicidad de los primeros carros eléctricos de Studebaker

En 1912 había ya carros eléctricos, quién lo creyera, elaborados por Studebaker, pero no tuvieron mayor éxito (¿Les suena conocida la historia?)

Bugatti Type 13

En Europa las carreras vendían carros. Tras el inicio en Estados Unidos de la prueba de las 500 millas de Indianápolis en 1911, en el viejo continente el Rally de Montecarlo sorprendía a la multitud por la calidad  de los vehículos participantes que soportaban la dura prueba de atravesar media Europa hasta la Costa Azul, el primer ganador fue un automóvil Turcat-Mery. Ettore Bugatti conquistaba a la aristocracia con el modelo 13 Pur Sang de 4 válvulas por cilindro que arrasaba en los circuitos europeos al alcanzar una velocidad máxima de 95 km/h con una belleza estética que sería un punto de identificación para esta alcurniosa marca.

Hispano-Suiza 15T Alfonso XIII

Otro nombre, Hispano-Suiza, comenzaba su andadura en el mundo de los automóviles de lujo con el modelo 15T Alfonso XIII, en honor al rey español fanático de los automóviles. Este deportivo ya alcanzaba 125 km/h con un motor de 65 caballos.

Austro-Daimler 1912

Un nombre entrañable en la industria, el de Ferdinand Porsche, era ya famoso en 1912 por pertenecer a un avezado piloto e ingeniero que hacía triunfar a la marca Austro-Daimler en la carrera Prince Henry. 20 años después, Porsche, convertido en un portento de la  ingeniería automotriz, fundaría su propia empresa y haría públicos en 1938 los primeros trazos del Volkswagen  Type 1 (Escarabajo).

Peugeot Bébe 1912

Peugeot sorprendía a los franceses con su modelo Bébe de solo 856 cc y un sofisiticado mecanismo de transmisión consistente en dos ejes concéntricos, de los cuáles uno gira por el interior del otro. El motor de solo 10 caballos es un invento de Ettore Bugatti. Sería, un año después, el modelo más vendido en Francia.

Audi Alpensieger 1912

En Alemania Audi mostraba su modelo Alpensieger, con exito en las carreras gracias a un motor de 3.5 litros.

Benz 8/20 CV 1912

Benz, que aun no se fusionaba con Mercedes, lanzaba el  modelo 8/20 CV tratando de conquistar mercados de clase media. El carro es un éxito pese a que su precio no resulta tan bajo por los altos costes de producción. El nombre de la marca, asociado desde siempre a lo bueno y caro, ayuda en las ventas.

Fiat Zero 1912

En Italia, Fiat presenta el Zero, un exitoso modelo que es el primero en ser fabricado totalmente por la empresa y uno de los primeros también en ofrecer dos carrocerías, sedán y deportivo con opciones de motores de 4 y 6 cilindros

Abadal 1912

En España un aventurero empresario, Francisco Abadal, fabrica un modelo con su nombre, comprando partes a diversos distribuidores y construyendo un motor propio de 4 o 6 cilindros. La Primera Guerra Mundial (1914-18), acabaría con el sueño de este creador.

Russo-Baltique

Finalmente, en la lejana Rusia, el modelo Russo-Baltique, hecho en una fábrica de vagones de tren, se prepara para motorizar a la nación zarista. Está basado en un modelo alemán de Rex-Simplex y en un vehículo belga llamado Fondu. Pero la revolución bolchevique de 1917 da al traste con el proyecto 5 años después.

Subir y arrancar Trato de hacer memoria y acordarme del primer momento en que un carro me llamó la atención más de lo normal y siempre me remito a unas viejas fotos de mi primer cumpleaños. Allí aparezco al lado de un flamante Ford Galaxie 500 adscrito al cuerpo de bomberos de alguna ciudad norteamericana. Posteriormente, mis padres continuaron regalándome autos en mis cumpleaños. Conservo también una fotografía con un pastel hermosamente decorado y un VW Beetle rojo que yo miraba con asombro. Vinieron luego los maravillosos Matchbox 1/64 y algunos coches de carreras que funcionaban con gasolina ¡de avión! Y que mis primos mayores gozaron a placer mientras el ruido ensordecedor que producían, me causaba genuino terror. Un tío fue quien acolitó (al fin y al cabo es sacerdote) mi primera “manejada” en su viejo Jeep Willys MB, con el que dábamos la vuelta a la manzana. El controlaba la pedalería y los cambios, mientras yo trataba de girar el pesado volante. Mis otros tíos me mantenían al tanto del mercado automotor, pues en los viajes y paseos me preguntaban por las marcas y modelos de todos los carros que veíamos, hasta que me los aprendí todos. De los “de verdad” recuerdo el Zastava 1500 amarillo de mi tío Aquiles, auto al que cariñosamente apodaban “el maracuyá” y que compraron el mismo año en el que nací. Cuando lo vendieron, casi no me cuentan pues temían mi tristeza al saberlo y pues, la verdad, no los defraudé. Llegó la época de las revistas, los catálogos, los libros y cuanta publicación sobre autos existiera. Pasaba tardes y noches devorándolas ansiosamente, aprendiéndome de memoria fichas técnicas, modelos, características y los datos más precisos de cada ejemplar. Eso sí de mecánica, nada. Me embiste un dulceabrigo y cualquier tornillo en un motor significa para mi, poco menos que magia negra Mi profesión de periodista me ha permitido experiencias inolvidables con los carros, dirigir algunos programas sobre el tema, cubrir las ferias, participar en encuentros, desfiles y ser testigo desde esta óptica del crecimiento y las contracciones del mercado, probar algunos modelos y conocer personajes que me han honrado con su invaluable amistad y sabiduría infinita. Con el advenimiento de internet y la televisión internacional, el aprendizaje se expandió a niveles insospechados. Ahora era posible explorar más allá y en tiempo real, lo que estaba sucediendo en el mercado automotor mundial. Participar en chats, foros y páginas se convirtió en la principal fuente de conocimiento y en un segundo aire para esta afición. Gracias entonces a la red mundial y a la magnífica herramienta que proporcionan los blogs, y, por supuesto, a la gentil complicidad del equipo de Medios Electrónicos de EL COLOMBIANO y su editor general, Fernando Quijano, que avaló esta propuesta, es que hoy puedo compartir con ustedes este rincón minúsculo del ciberespacio, en donde la idea es compartir experiencias y conocimientos, retroalimentarnos con las noticias que produce este dinámico sector, enterarnos de las novedades más recientes y, sobre todo, divertirnos con una pasión que va más allá de conducir y maravillarnos con el invento más sensacional de la historia. Se trata entonces de abrir el blogaraje y dejar salir la imaginación con el placer que produce ver estas hermosas piezas en acción, que nos roban suspiros y nos producen un constante hormigueo que solo los aficionados a los carros entendemos, compartimos y acolitamos (como mi tio el cura). Bienvenidos, súban, abròchense y disfruten el viaje.

2 comments

  1. Gabriel Alberto Betancur   •  

    Juan: Mis felicitaciones.
    Lindo aporte a los 100 años de nuestro diario leer.

  2. Henry Rivera   •  

    felicito a blogaraje por este informe sobre el panorama automotor hace 100, años en donde el mercado colombiano estaban disponibles autos norteamericanos que hasta los años de 1970 fueron los reyes.

    Falto poner que en Bogota, importaron algunos renault como el del señor Quijano Wills, quien tambien tenia un fiat, autos extraños en la epoca en que solo se empezo a comercializar el ford T o tres patadas.

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