BMW: Gran Turismo 3

Las marcas Premium siguen ensanchando sus portafolios con modelos cada vez más específicos dentro de sus gamas. El turno ahora es para BMW, que agrega otra opción a la exitosa Serie 3. Esta vez es una mezcla de sedán y hatchback que han denominado Gran Turismo. Veamos de qué se trata.

La Gran Turismo es la tercera variante de la carrocería de los Serie 3 (ya existen la sedan y la Touring). Su ventaja sobre el modelo 4 puertas es la de ofrecer un mayor espacio sobre todo para viajes prolongados. También su estética diferenciada y menos “seria” es un punto que puede hacer un hueco entre quienes estén buscando un carro de estas características.


Un punto único de este GT es la ausencia de parales centrales y el gran portón trasero con apertura y cierre automáticos. El alerón posterior también se retrae de manera autónoma y según la marca, “consigue reducir eficientemente las fuerzas aerodinámicas ascendentes al conducir a altas velocidades”.

De serie y como ocurre con toda la Serie 3, el GT recibe la transmisión automática de ocho marchas a las ruedas traseras y utiliza la función Auto Start/Stop para reducir el consumo. La versión 320i GT, que es la que se comercializa en Colombia tiene el ya visto propulsor TwinPower Turbo 2 litros gasolina de 184 caballos y un torque de 270 Nm disponible a partir de 1.250 rpm. Como opción se puede ordenar con caja manual de 6 velocidades.


Este modelo está ya disponible en la red de concesionarios Autogermana en Colombia desde $124.900.000 y una garantía de dos años sin límite de kilometraje con mantenimiento incluido por 5 años o 60 mil kilómetros.

Subir y arrancar Trato de hacer memoria y acordarme del primer momento en que un carro me llamó la atención más de lo normal y siempre me remito a unas viejas fotos de mi primer cumpleaños. Allí aparezco al lado de un flamante Ford Galaxie 500 adscrito al cuerpo de bomberos de alguna ciudad norteamericana. Posteriormente, mis padres continuaron regalándome autos en mis cumpleaños. Conservo también una fotografía con un pastel hermosamente decorado y un VW Beetle rojo que yo miraba con asombro. Vinieron luego los maravillosos Matchbox 1/64 y algunos coches de carreras que funcionaban con gasolina ¡de avión! Y que mis primos mayores gozaron a placer mientras el ruido ensordecedor que producían, me causaba genuino terror. Un tío fue quien acolitó (al fin y al cabo es sacerdote) mi primera “manejada” en su viejo Jeep Willys MB, con el que dábamos la vuelta a la manzana. El controlaba la pedalería y los cambios, mientras yo trataba de girar el pesado volante. Mis otros tíos me mantenían al tanto del mercado automotor, pues en los viajes y paseos me preguntaban por las marcas y modelos de todos los carros que veíamos, hasta que me los aprendí todos. De los “de verdad” recuerdo el Zastava 1500 amarillo de mi tío Aquiles, auto al que cariñosamente apodaban “el maracuyá” y que compraron el mismo año en el que nací. Cuando lo vendieron, casi no me cuentan pues temían mi tristeza al saberlo y pues, la verdad, no los defraudé. Llegó la época de las revistas, los catálogos, los libros y cuanta publicación sobre autos existiera. Pasaba tardes y noches devorándolas ansiosamente, aprendiéndome de memoria fichas técnicas, modelos, características y los datos más precisos de cada ejemplar. Eso sí de mecánica, nada. Me embiste un dulceabrigo y cualquier tornillo en un motor significa para mi, poco menos que magia negra Mi profesión de periodista me ha permitido experiencias inolvidables con los carros, dirigir algunos programas sobre el tema, cubrir las ferias, participar en encuentros, desfiles y ser testigo desde esta óptica del crecimiento y las contracciones del mercado, probar algunos modelos y conocer personajes que me han honrado con su invaluable amistad y sabiduría infinita. Con el advenimiento de internet y la televisión internacional, el aprendizaje se expandió a niveles insospechados. Ahora era posible explorar más allá y en tiempo real, lo que estaba sucediendo en el mercado automotor mundial. Participar en chats, foros y páginas se convirtió en la principal fuente de conocimiento y en un segundo aire para esta afición. Gracias entonces a la red mundial y a la magnífica herramienta que proporcionan los blogs, y, por supuesto, a la gentil complicidad del equipo de Medios Electrónicos de EL COLOMBIANO y su editor general, Fernando Quijano, que avaló esta propuesta, es que hoy puedo compartir con ustedes este rincón minúsculo del ciberespacio, en donde la idea es compartir experiencias y conocimientos, retroalimentarnos con las noticias que produce este dinámico sector, enterarnos de las novedades más recientes y, sobre todo, divertirnos con una pasión que va más allá de conducir y maravillarnos con el invento más sensacional de la historia. Se trata entonces de abrir el blogaraje y dejar salir la imaginación con el placer que produce ver estas hermosas piezas en acción, que nos roban suspiros y nos producen un constante hormigueo que solo los aficionados a los carros entendemos, compartimos y acolitamos (como mi tio el cura). Bienvenidos, súban, abròchense y disfruten el viaje.

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