Chevrolet Camaro: Toma de contacto en Tocancipá

“Voy al lanzamiento del Camaro”, me daba vueltas esa frase en la cabeza cuando, con un grupo de amigos, me dirigía expectante hacia el autódromo de Tocancipá. Esas palabras evocaban un tiempo ya ido, me sentía un periodista norteamericano de 1967, cuando realmente, el Camaro fue presentado en sociedad. 43 años después, el desembarco era en una fría sabana del altiplano cundiboyacense.

Al entrar al autódromo, “Templo de la velocidad nacional”, esta ultima frase también produjo en mí cierta desazón. Pero en fin, que uno vuelve en sí viendo ya de primera mano esta nueva generación del reconocido pony car que nació para hacerle frente al arrollador éxito que estaba teniendo el Ford Mustang en su época.

Lo primero que alabo es su sensacional diseño, con todo el sabor retro que han querido darle a los deportivos modernos de Detroit. Aun tiene sabor de concept car, pues se paseó por variados salones durante su periodo de ostracismo a comienzos de siglo, hasta que en 2008 salió definitivamente a las calles. Mirarlo es darse cuenta, aun para el más desentendido, que estamos ante un deportivo con todas sus letras. La cabina pequeña y con un toque aeronáutico, el gran espacio que ocupa el motor y el remate trasero, ya proponen visualmente un reto a quienes osen subirse a disfrutar de hasta 400 caballos bajo el acelerador.

Por dentro, la propuesta estética no decepciona. Los mandos, la relojería y el timón, también tienen un sabor a antaño que enamora a primera vista. La iluminación azul del tablero es una invitación a sacarle todo el jugo a esos indicadores de velocidad.

Para acrecentar el toque racing, hay un pequeño cuadro de relojes en la parte baja del tablero, junto a la barra de cambios, que indican, para los que aun no aterrizan, que este carro fue concebido para arrancar sensaciones brutales de manejo y diversión. De resto, nada sobra y todo está hecho a la medida para que sólo dos, disfruten de las rabiosas prestaciones del Camaro 2011.

¿Escuché que dijo racing?


Luego de babear un rato teniendo este carro por fin frente a nuestros ojos, llegó la hora de dar una vuelta en él. Ah, pero no a sus mandos, no. Como acompañantes de un grupo de experimentados pilotos de diversas categorías, que podrían correr en Tocancipá con los ojos cerrados por las extensas “horas de vuelo” que tienen en este escenario.

A mi me correspondió el primer turno en un RS vinotinto, precioso. Esta versión tiene el motor V6  de 3.6 litros y 312 caballos con inyección directa y un poderoso torque de 375 Newton / metro a 5 mil 500 rpm. La caja es automática  de 6 velocidades con mando secuencial en el timón.

Nuestro piloto incicialmente rueda sin mucho afán y el Camaro apenas sí ronronea como un felino que se apresta para saltar sobre su presa indefensa. Yo voy entablando conversación con mi conductor más por ansiedad que por olfato periodístico. Preguntas como “¿Y qué tal el carrito?” o “¿Mucho trabajo, no?”  suenan vacías cuando, en un santiamén, el Camaro comienza a tragarse cada recta y a sortear cada curva con un ímpetu que congela la sangre.

Las ayudas del carro están desconectadas, las mías también. Mi cámara está en algún lugar de la cabina, pero a ese ritmo infernal, donde el piloto dirige a punta de volantazos y acelerones una orquesta de crujidos y chirridos, no queda más que hacer fuerza por no vomitar o cometer otro acto de biología vergonzante.

El chasis, las ruedas de 275 milimetros de ancho y las suspensiones con amortiguadores de gas, obedecen a regañadientes las ordenes del piloto, el carro se inscribe con una seguridad pasmosa en cada centímetro de asfalto, claro, a los mandos está un experto, mientras yo pienso en que no tengo ni la más remota idea de manejar…

Acelerador, frenos, cambios, volantazos, sacudones y dedos crispados después, estamos en la recta principal de Tocancipa, donde el Camaro desarrolla casi 160 km/h y su motor apenas va por un 75% de su capacidad. Así terminamos esta primera experiencia con el modelo.

El ataque  de las SS


El Camaro SS es la otra versión disponible en Colombia. Tiene 6.2 litros y anuncia 400 caballos de fuerza al interior de su V8, todo un muscle car como los de antaño. Este sí arranca con mayores ímpetus y se devora la pista como si esta fuera un indefenso pastel. El V8 suena como sólo los V8 pueden sonar, con ese rugido que mete miedo pero que a la vez se oye tan acompasado. Es ingeniería de la gruesa. Nuevamente sacudones, mirada perdida, el alma en vilo y el estómago revuelto al final de la recta. Si amigos, hay gente a la que le gusta que la asusten de esta manera, al lo American way of life.

Bonus track: The Stig en Toca


La gran sorpresa que nos llevamos aquel día fue conocer al personaje que  guiaría el plato fuerte de la tarde, un Camaro Hennessey, preparación especial que modifica algunas piezas del exterior y sobre todo, del motor, hasta dejarlo en 650 caballos de fuerza. Un monstuo especialmente concebido para circuitos cerrados que fue armado en la planta de GM Colmotores especialmente para la ocasión por un grupo de ingenieros, entre los que se cuenta mi buen amigo Alejandro Cepeda , que ya está de regreso en el país.

El periodista Ricardo Soler preguntó, con el tono que lo caracteriza, que si alguien alguna vez había visto el programa de BBC “Top Gear”. El cuestionamiento incluso sonó insolente ante la calidad de la concurrencia, que seguramente no se pierde el programa de automóviles más visto en el mundo.


El caso es que ante el multitudinario “siiiii”, Soler dijo que el mismísimo The Stig estaba allí para probar el Hennessey (no voy a entrar a explicar quien es The Stig, porque si están leyendo este blog es porque también les gusta el programa ¿no?). Pues si señoras y señores que ante nuestros ojos abiertos apareció el mismísimo Ben Collins, el sujeto que durante 7 años interpretó al mítico personaje del programa inglés. Con una amabilidad a toda prueba, el hombre soportó saludos, abrazos, besos, sudores, olores, fotos y demás muestras de cariño de sus fans.

Posteriormente, a lo que vinimos. El hombre se trepó en su montura y sólo unos pocos elegidos dieron la vueltecita como copilotos de The Stig  (sólo con mencionarlo ya produce estupor). “Entrevisté a The Stig” repetía como un autista mi colega y ahora socio en el proyecto automovilescolombia.com, Manuel Fernández. Además, Manolete “padeció” una vuelta en el Hennessey con el buen Ben.

Al acelerar la máquina, esta ruge como si no tuviera exhostos (por los que sale una coqueta llamarada al desacelerar de lo más fotogénica). Lo más impresionante y para no ahondar mucho en detalles, es el bramido de ese V8, es como un rugido de algo que tiene vida, que corre desbocado por la planicie camino a ninguna parte. Cuando se engancha un cambio bajo, el motor se queja con una serie de sonidos guturales, como de ahogo. Me dejó perplejo eso, de verdad.

Aquí y como colofón de ver a The Stig en acción, una prueba en video de lo que este prodigio de la conducción es capaz de hacer

En fin, a manera de conclusión, debemos decir que el Camaro, que por primera vez se ofrece oficialmente en el país, viene en versión RS de 3.6 litros y 312 caballos por 65 y 66 mil dólares con y sin techo corredizo y SS, V8 de 400 HP a 76 mil verdes.

Si siente nostalgia por los Muscle Cars de los 60 y 70, tiene la economía saneada y se quiere dar ese gustico extravagante, haga lo impensado, visite un concesionario Chevrolet.

Subir y arrancar Trato de hacer memoria y acordarme del primer momento en que un carro me llamó la atención más de lo normal y siempre me remito a unas viejas fotos de mi primer cumpleaños. Allí aparezco al lado de un flamante Ford Galaxie 500 adscrito al cuerpo de bomberos de alguna ciudad norteamericana. Posteriormente, mis padres continuaron regalándome autos en mis cumpleaños. Conservo también una fotografía con un pastel hermosamente decorado y un VW Beetle rojo que yo miraba con asombro. Vinieron luego los maravillosos Matchbox 1/64 y algunos coches de carreras que funcionaban con gasolina ¡de avión! Y que mis primos mayores gozaron a placer mientras el ruido ensordecedor que producían, me causaba genuino terror. Un tío fue quien acolitó (al fin y al cabo es sacerdote) mi primera “manejada” en su viejo Jeep Willys MB, con el que dábamos la vuelta a la manzana. El controlaba la pedalería y los cambios, mientras yo trataba de girar el pesado volante. Mis otros tíos me mantenían al tanto del mercado automotor, pues en los viajes y paseos me preguntaban por las marcas y modelos de todos los carros que veíamos, hasta que me los aprendí todos. De los “de verdad” recuerdo el Zastava 1500 amarillo de mi tío Aquiles, auto al que cariñosamente apodaban “el maracuyá” y que compraron el mismo año en el que nací. Cuando lo vendieron, casi no me cuentan pues temían mi tristeza al saberlo y pues, la verdad, no los defraudé. Llegó la época de las revistas, los catálogos, los libros y cuanta publicación sobre autos existiera. Pasaba tardes y noches devorándolas ansiosamente, aprendiéndome de memoria fichas técnicas, modelos, características y los datos más precisos de cada ejemplar. Eso sí de mecánica, nada. Me embiste un dulceabrigo y cualquier tornillo en un motor significa para mi, poco menos que magia negra Mi profesión de periodista me ha permitido experiencias inolvidables con los carros, dirigir algunos programas sobre el tema, cubrir las ferias, participar en encuentros, desfiles y ser testigo desde esta óptica del crecimiento y las contracciones del mercado, probar algunos modelos y conocer personajes que me han honrado con su invaluable amistad y sabiduría infinita. Con el advenimiento de internet y la televisión internacional, el aprendizaje se expandió a niveles insospechados. Ahora era posible explorar más allá y en tiempo real, lo que estaba sucediendo en el mercado automotor mundial. Participar en chats, foros y páginas se convirtió en la principal fuente de conocimiento y en un segundo aire para esta afición. Gracias entonces a la red mundial y a la magnífica herramienta que proporcionan los blogs, y, por supuesto, a la gentil complicidad del equipo de Medios Electrónicos de EL COLOMBIANO y su editor general, Fernando Quijano, que avaló esta propuesta, es que hoy puedo compartir con ustedes este rincón minúsculo del ciberespacio, en donde la idea es compartir experiencias y conocimientos, retroalimentarnos con las noticias que produce este dinámico sector, enterarnos de las novedades más recientes y, sobre todo, divertirnos con una pasión que va más allá de conducir y maravillarnos con el invento más sensacional de la historia. Se trata entonces de abrir el blogaraje y dejar salir la imaginación con el placer que produce ver estas hermosas piezas en acción, que nos roban suspiros y nos producen un constante hormigueo que solo los aficionados a los carros entendemos, compartimos y acolitamos (como mi tio el cura). Bienvenidos, súban, abròchense y disfruten el viaje.

5 comments

  1. sedaro   •  

    Simplemente espectacular!!!!! Que bueno que Colmotores esté trayendo estos carros!!!! Felicitaciones a Colmotores!!!

  2. Sebastian Cali   •  

    Simplemente lo veo y no lo creo!!! es un gusto temer esta nueva entrada a nuestro mercado.. en cuanto a The Stig no tengo palabras… lo unico que puedo decir, es que tengo envidia y de la buenaaaaaa por los que estubieron ahi!!!
    Felicitaciones Colmotores!!!

  3. caescobar   •  

    Absolutamente impresionante…..¡¡¡¡¡¡¡
    Mas alla de la algunas veces discutida calidad de sus productos, se le debe reconocer a GM la actitud innovadora, renovadora y arriesgada para su protafolio de productos. Q lastima que otras ensambladoras del pais sean tan timoratas en este sentido.
    Por otro lado… que envidia de la buena Juan, haber asistido a ese evento debio ser toda una descarga de adrenalina y sobre todo…conocer al mismisimo STIG¡¡¡¡ toda una leyenda, aunq para ser honesto, conocer su identidad fue algo asi como saber la verdadera identidad del niño Dios…jajajaja

  4. CAMILO   •  

    GUAU UFFFFF CARRO BUENO DE CAMARO SS ASI ME GUSTO MUXO QUE CEHEVERE

  5. aleja   •  

    Hola!! No sabes cuanto me alegra encontrar este articulo. Mi novio y yo somos los dueños actuales del RS vinotinto (Red Jewel Tintcoat) RDM004. Saludos!

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