Cita a ciegas con un Ferrari

Metin Senturk perdió la visión a los tres años de edad. Este acontecimiento, capaz de arruinar la vida a quien lo padece, tuvo un efecto contrario en la existencia del pequeño niño turco, que desarrolló un enorme talento en su voz y hoy en día es uno de los cantantes de música pop más reconocidos del medio oriente. Metin llega a las páginas de Blogaraje también por convertirse en el conductor ciego más rápido del mundo sin compañía… le metió 292 km/h a un Ferrari F430 la semana pasada.

Sólo, con la compañía de un radio de comunicaciones, Senturk se subió a un flamante Ferrari F430,  en color cielo blu, uno de los más radicales modelos de la casa de Maranello y que necesita de un curso especial para su operación. La idea era batir el Guiness Record del conductor invidente más rápido a bordo de un vehículo y sin compañía.

Al otro lado del radio estaba el ex piloto de rallye Volkan Isik, quien seguriría a Senturk a prudente distancia  en otro F430 y por el aparato de comunicaciones le daría las instrucciones pertinentes para no perder el rumbo. El escenario fue el aeropuerto de Urfa, al este de Turquía, convenientemente ancho y despejado para lograr esta hazaña.

Al bajar del bólido italiano, el artista sólo atino a brincar de felicidad, derramar lágrimas de emoción y decir que literalmente había “bailado con la muerte”. Un nuevo récord Guiness está ahora en su poder, tras emocionantes momentos que todo mortal desaría experimentar alguna vez en su vida…aquí lo de menos era ver, sólo sentir el rugido de la caballería italiana, la sensación incomparable de la velocidad (en ambientes controlados) y la sinfonía del ese V8 en plena aceleración.






Subir y arrancar Trato de hacer memoria y acordarme del primer momento en que un carro me llamó la atención más de lo normal y siempre me remito a unas viejas fotos de mi primer cumpleaños. Allí aparezco al lado de un flamante Ford Galaxie 500 adscrito al cuerpo de bomberos de alguna ciudad norteamericana. Posteriormente, mis padres continuaron regalándome autos en mis cumpleaños. Conservo también una fotografía con un pastel hermosamente decorado y un VW Beetle rojo que yo miraba con asombro. Vinieron luego los maravillosos Matchbox 1/64 y algunos coches de carreras que funcionaban con gasolina ¡de avión! Y que mis primos mayores gozaron a placer mientras el ruido ensordecedor que producían, me causaba genuino terror. Un tío fue quien acolitó (al fin y al cabo es sacerdote) mi primera “manejada” en su viejo Jeep Willys MB, con el que dábamos la vuelta a la manzana. El controlaba la pedalería y los cambios, mientras yo trataba de girar el pesado volante. Mis otros tíos me mantenían al tanto del mercado automotor, pues en los viajes y paseos me preguntaban por las marcas y modelos de todos los carros que veíamos, hasta que me los aprendí todos. De los “de verdad” recuerdo el Zastava 1500 amarillo de mi tío Aquiles, auto al que cariñosamente apodaban “el maracuyá” y que compraron el mismo año en el que nací. Cuando lo vendieron, casi no me cuentan pues temían mi tristeza al saberlo y pues, la verdad, no los defraudé. Llegó la época de las revistas, los catálogos, los libros y cuanta publicación sobre autos existiera. Pasaba tardes y noches devorándolas ansiosamente, aprendiéndome de memoria fichas técnicas, modelos, características y los datos más precisos de cada ejemplar. Eso sí de mecánica, nada. Me embiste un dulceabrigo y cualquier tornillo en un motor significa para mi, poco menos que magia negra Mi profesión de periodista me ha permitido experiencias inolvidables con los carros, dirigir algunos programas sobre el tema, cubrir las ferias, participar en encuentros, desfiles y ser testigo desde esta óptica del crecimiento y las contracciones del mercado, probar algunos modelos y conocer personajes que me han honrado con su invaluable amistad y sabiduría infinita. Con el advenimiento de internet y la televisión internacional, el aprendizaje se expandió a niveles insospechados. Ahora era posible explorar más allá y en tiempo real, lo que estaba sucediendo en el mercado automotor mundial. Participar en chats, foros y páginas se convirtió en la principal fuente de conocimiento y en un segundo aire para esta afición. Gracias entonces a la red mundial y a la magnífica herramienta que proporcionan los blogs, y, por supuesto, a la gentil complicidad del equipo de Medios Electrónicos de EL COLOMBIANO y su editor general, Fernando Quijano, que avaló esta propuesta, es que hoy puedo compartir con ustedes este rincón minúsculo del ciberespacio, en donde la idea es compartir experiencias y conocimientos, retroalimentarnos con las noticias que produce este dinámico sector, enterarnos de las novedades más recientes y, sobre todo, divertirnos con una pasión que va más allá de conducir y maravillarnos con el invento más sensacional de la historia. Se trata entonces de abrir el blogaraje y dejar salir la imaginación con el placer que produce ver estas hermosas piezas en acción, que nos roban suspiros y nos producen un constante hormigueo que solo los aficionados a los carros entendemos, compartimos y acolitamos (como mi tio el cura). Bienvenidos, súban, abròchense y disfruten el viaje.

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