Dodge Dart 2013: Un trabajo en Italia

El nombre Dart está ligado a quienes vivimos la evolución del mercado automotor nacional en los años 70 (bueno, yo era un mozalbete que apenas sí balbuceaba los nombres de los carros con un fascinación que no muestra ni asomos de borrarse). Se trataba del automóvil más lujoso ensamblado en el país por Chrysler-Colmotores (1971-1981), un símbolo de estatus entre las familias nacionales más pudientes y tal vez el penúltimo rezago, junto con el Coronet, del carro norteamericano como rey de las carreteras nacionales (El último fue el Chevrolet Celebrity que se ensambló entre 1983 y 1985). Por eso el anuncio de los nuevos dueños de Chrysler, el Grupo FIAT, de revivir este nostálgico nombre, ha despertado cierta inquietud por saber con qué saldrán los italianos. Por lo pronto, su nuevo tamaño y configuración hacen pensar que tal vez pueda funcionar nuevamente en nuestro territorio.

Lo primero destacable es la marcada influencia italiana en sus líneas (recuerda mucho, mucho al Alfa Romeo Giulietta) y en su tren motriz, proveniente de FIAT. Ahora su tamaño es compacto para los estándares norteamericanos (En nuestro país sería un segmento D) y se anuncian 3 motores, igual número de transmisiones, 12 colores exteriores y 14 tonalidades para el interior, en unos matices frescos y juveniles que es el público al que le apunta este Dart. Cinco serán los acabados en los que se podrá solicitar este Dodge: SE, SXT, Rallye, Limited y R/T. Habrá 7 tipos de rines para escoger y el carro será ensamblado desde mayo próximo en la planta del Grupo Chrysler en  Belvidere, Illinois.

En las líneas frontales se aprecia, como decíamos, una fuerte inspiración italiana en la parrilla y en las cuidadas entradas de aire; Y atrás hay una inocultable reminiscencia al coupé deportivo Charger con su reflectivo a todo lo ancho de la cola y su exhosto de doble salida

El interior se ve muy cuidado y con un diseño ergonómico en la disposición de los controles y la iluminación. Destaca una pantalla de 8.4 pulgadas, una de las más grandes de su clase.

En el apartado motriz, el cliente tiene a disposición un propulsor de 2 litros denominado Tigershark, con 16 válvulas y 160 caballos. Un 1.4 turbo 16V de la aclamada familia MultiAir de FIAT también con 160 caballos y el 2.4 16V Tigershark MultiAir aspirado de 184 caballos. Los tres propulsores pueden ir acompañados por cajas manuales y automáticas de 6 velocidades y una de doble embrague seco denominada DDCT también con 6 relaciones. La marca anuncia que estos motores MultiAir tienen un 15% más de torque a bajas RPM y son un 7.5% más eficientes en consumo de combustible.

En el apartado de seguridad, Dodge anuncia para el Dart la implementación de una estructura reforzada en un 68% en acero de alta resistencia, la inclusión de 10 airbags, incluyendo los frontales de dos etapas y bolsas especiales para el tórax, la pelvis y las rodillas de conductor y pasajero

Subir y arrancar Trato de hacer memoria y acordarme del primer momento en que un carro me llamó la atención más de lo normal y siempre me remito a unas viejas fotos de mi primer cumpleaños. Allí aparezco al lado de un flamante Ford Galaxie 500 adscrito al cuerpo de bomberos de alguna ciudad norteamericana. Posteriormente, mis padres continuaron regalándome autos en mis cumpleaños. Conservo también una fotografía con un pastel hermosamente decorado y un VW Beetle rojo que yo miraba con asombro. Vinieron luego los maravillosos Matchbox 1/64 y algunos coches de carreras que funcionaban con gasolina ¡de avión! Y que mis primos mayores gozaron a placer mientras el ruido ensordecedor que producían, me causaba genuino terror. Un tío fue quien acolitó (al fin y al cabo es sacerdote) mi primera “manejada” en su viejo Jeep Willys MB, con el que dábamos la vuelta a la manzana. El controlaba la pedalería y los cambios, mientras yo trataba de girar el pesado volante. Mis otros tíos me mantenían al tanto del mercado automotor, pues en los viajes y paseos me preguntaban por las marcas y modelos de todos los carros que veíamos, hasta que me los aprendí todos. De los “de verdad” recuerdo el Zastava 1500 amarillo de mi tío Aquiles, auto al que cariñosamente apodaban “el maracuyá” y que compraron el mismo año en el que nací. Cuando lo vendieron, casi no me cuentan pues temían mi tristeza al saberlo y pues, la verdad, no los defraudé. Llegó la época de las revistas, los catálogos, los libros y cuanta publicación sobre autos existiera. Pasaba tardes y noches devorándolas ansiosamente, aprendiéndome de memoria fichas técnicas, modelos, características y los datos más precisos de cada ejemplar. Eso sí de mecánica, nada. Me embiste un dulceabrigo y cualquier tornillo en un motor significa para mi, poco menos que magia negra Mi profesión de periodista me ha permitido experiencias inolvidables con los carros, dirigir algunos programas sobre el tema, cubrir las ferias, participar en encuentros, desfiles y ser testigo desde esta óptica del crecimiento y las contracciones del mercado, probar algunos modelos y conocer personajes que me han honrado con su invaluable amistad y sabiduría infinita. Con el advenimiento de internet y la televisión internacional, el aprendizaje se expandió a niveles insospechados. Ahora era posible explorar más allá y en tiempo real, lo que estaba sucediendo en el mercado automotor mundial. Participar en chats, foros y páginas se convirtió en la principal fuente de conocimiento y en un segundo aire para esta afición. Gracias entonces a la red mundial y a la magnífica herramienta que proporcionan los blogs, y, por supuesto, a la gentil complicidad del equipo de Medios Electrónicos de EL COLOMBIANO y su editor general, Fernando Quijano, que avaló esta propuesta, es que hoy puedo compartir con ustedes este rincón minúsculo del ciberespacio, en donde la idea es compartir experiencias y conocimientos, retroalimentarnos con las noticias que produce este dinámico sector, enterarnos de las novedades más recientes y, sobre todo, divertirnos con una pasión que va más allá de conducir y maravillarnos con el invento más sensacional de la historia. Se trata entonces de abrir el blogaraje y dejar salir la imaginación con el placer que produce ver estas hermosas piezas en acción, que nos roban suspiros y nos producen un constante hormigueo que solo los aficionados a los carros entendemos, compartimos y acolitamos (como mi tio el cura). Bienvenidos, súban, abròchense y disfruten el viaje.

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