El automóvil, un joven de 125 años

La tarde del 29 de enero de 1886, la oficina de patentes de Stuttgart (Alemania para los más despistados), avaló la petición del ingeniero Karl Benz para patentar un vehículo autopropulsado por un motor de combustión interna a gasolina. Era la DRP No. 37435.  En ese momento memorable de la historia, señoras y señores, nació como tal nuestro objeto de culto, el automóvil.

Esta fecha no está exenta de polémicas, pues antes del triciclo de Benz hubo otros intentos de automóviles desde el siglo XVIII, solo que nunca se patentaron o no tuvieron un éxito comercial, además, lo más parecido a un carro, como hoy en día lo conocemos, es el invento del fundador de la primera marca de automóviles del mundo.

Una vez perfeccionado el modelo, en noviembre de ese mismo 1886 se presentó en sociedad el auto de tres ruedas con motor que se reconoció oficialmente como el primer automóvil del mundo (Motorwagen). A diferencia de otros inventores de aquella época, Benz no sólo instaló un motor de combustión interna en el chasis del vehículo, sino que logró que se movilizara (tal y como sucede hoy en día). Era el indicio más claro de que los carros tirados por caballos iban a dejar de ser pronto el único medio de transporte.

La tecnología  del Benz Motorwagen 1886 seguía los métodos de ingeniería que se mantuvieron durante años: un pequeño motor de cuatro tiempos horizontal, de un solo cilindro, que funcionaba con gasolina, encendido electrico, carburador y radiador refrigerado por agua, entre otras cosas que son afines al automóvil moderno.

El Motorwagen en el Mercedes-Benz Museum de Stuttgart

El vehículo en sí mismo era absolutamente original y a partir de su irrupción todos los carros se produjeron desde entonces basados en los principios de este modelo. Por eso, Blogaraje se suma a la efeméride de hoy como la oficial para el nacimiento del automóvil

¿Cómo venderlo? !Mostrándolo!


Tres vehículos fueron terminados antes de 1888 en Manheim. (Recordemos que se construían de manera artesanal, Henry Ford no había inventado la producción en serie) Para mostrar y vender, Bertha, la esposa de Karl, no tuvo mejor idea que hacer un “test drive” de uno de ellos. Se ideó un viaje a la casa de su mamá, en Pforzheim. Una mañana subió a sus hijos Eugen y Richard en el vehículo y arrancó, había que recorrer 80 kilómetros. 5 días después, Bertha volvió a casa sin ninguna novedad mecánica, lo cual dió al vehículo una publicidad invaluable, dándolo a conocer como un nuevo (y fascinante) medio de transporte. Y como dicen en las pelis….”el resto, es historia”

Subir y arrancar Trato de hacer memoria y acordarme del primer momento en que un carro me llamó la atención más de lo normal y siempre me remito a unas viejas fotos de mi primer cumpleaños. Allí aparezco al lado de un flamante Ford Galaxie 500 adscrito al cuerpo de bomberos de alguna ciudad norteamericana. Posteriormente, mis padres continuaron regalándome autos en mis cumpleaños. Conservo también una fotografía con un pastel hermosamente decorado y un VW Beetle rojo que yo miraba con asombro. Vinieron luego los maravillosos Matchbox 1/64 y algunos coches de carreras que funcionaban con gasolina ¡de avión! Y que mis primos mayores gozaron a placer mientras el ruido ensordecedor que producían, me causaba genuino terror. Un tío fue quien acolitó (al fin y al cabo es sacerdote) mi primera “manejada” en su viejo Jeep Willys MB, con el que dábamos la vuelta a la manzana. El controlaba la pedalería y los cambios, mientras yo trataba de girar el pesado volante. Mis otros tíos me mantenían al tanto del mercado automotor, pues en los viajes y paseos me preguntaban por las marcas y modelos de todos los carros que veíamos, hasta que me los aprendí todos. De los “de verdad” recuerdo el Zastava 1500 amarillo de mi tío Aquiles, auto al que cariñosamente apodaban “el maracuyá” y que compraron el mismo año en el que nací. Cuando lo vendieron, casi no me cuentan pues temían mi tristeza al saberlo y pues, la verdad, no los defraudé. Llegó la época de las revistas, los catálogos, los libros y cuanta publicación sobre autos existiera. Pasaba tardes y noches devorándolas ansiosamente, aprendiéndome de memoria fichas técnicas, modelos, características y los datos más precisos de cada ejemplar. Eso sí de mecánica, nada. Me embiste un dulceabrigo y cualquier tornillo en un motor significa para mi, poco menos que magia negra Mi profesión de periodista me ha permitido experiencias inolvidables con los carros, dirigir algunos programas sobre el tema, cubrir las ferias, participar en encuentros, desfiles y ser testigo desde esta óptica del crecimiento y las contracciones del mercado, probar algunos modelos y conocer personajes que me han honrado con su invaluable amistad y sabiduría infinita. Con el advenimiento de internet y la televisión internacional, el aprendizaje se expandió a niveles insospechados. Ahora era posible explorar más allá y en tiempo real, lo que estaba sucediendo en el mercado automotor mundial. Participar en chats, foros y páginas se convirtió en la principal fuente de conocimiento y en un segundo aire para esta afición. Gracias entonces a la red mundial y a la magnífica herramienta que proporcionan los blogs, y, por supuesto, a la gentil complicidad del equipo de Medios Electrónicos de EL COLOMBIANO y su editor general, Fernando Quijano, que avaló esta propuesta, es que hoy puedo compartir con ustedes este rincón minúsculo del ciberespacio, en donde la idea es compartir experiencias y conocimientos, retroalimentarnos con las noticias que produce este dinámico sector, enterarnos de las novedades más recientes y, sobre todo, divertirnos con una pasión que va más allá de conducir y maravillarnos con el invento más sensacional de la historia. Se trata entonces de abrir el blogaraje y dejar salir la imaginación con el placer que produce ver estas hermosas piezas en acción, que nos roban suspiros y nos producen un constante hormigueo que solo los aficionados a los carros entendemos, compartimos y acolitamos (como mi tio el cura). Bienvenidos, súban, abròchense y disfruten el viaje.

4 comments

  1. heraldo   •  

    Muy bonita nota.
    A proósito de clásicos, qué pasó con el Wartburg?

  2. David Ruiz   •  

    Venerable vehiculo, el genesis del automovil, Excelente nota :)

    Aproposito, saben cual es el auto mas antiguo en Colombia?

  3. Blogaraje   •  

    David, el auto más antiguo del que se tenga noticia en Colombia es un De Dion Bouton de 1899 que trajo Don Carlos Coriolano Amador a Medellín. Lamentablemente se perdiò todo rastro de él. El más antiguo que yo conozca es un Pierce Arrow de 1917, pero no sé si aun está en el país. Creo que el más añejo que se conserve sea un Cadillac de 1919 que está en Bogotá.

    Heraldo, el Wartburg está casi listo, faltan detallitos menores, pronto lo presentaremos en sociedad completamente terminado

  4. David Ruiz   •  

    Gracias por la pronta respuesta,muy interesante, nunca habia oido esa marca,pero si mucho de Don Carlos Coriolano Amador, conocidisimo y acaudalado industrial que habito la ciudad de Medellin.

    Aproposito, ya ni me acordaba del Wartburg, lo tienen en mucho silencio desde hace un buen tiempo, alguna sorpresa del avance que ha tenido nos van a mostrar!

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