El conductor elegido….para tomar

El Centro de Experimentación y Seguridad Vial de Colombia, CESVI, decidió comprobar in situ y con todo el apoyo científico, los efectos que tiene la ingesta de licor en el ser humano y peor, en la conducción de vehículos automotores. Para ello se consiguió un grupo de voluntarios (supongo que hubo de rechazar miles de solicitudes) que se embriagaron de cuenta de CESVI para después manejar en un estado “alegrón” por la pista del Autódromo de Tocancipá. Así fue la historia (y en algún caso, la histeria)

"Señorita, usted tiene sangre en el alcohol"

Los “cómplices” de la propuesta fueron: La Policía Nacional, el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses, Mapfre Seguros y 3M de Colombia. La idea era realizar una prueba vivencial con  siete personas seleccionadas por su género, contextura física y edad, entre ellas dos mujeres y cinco hombres de edades entre los 20 y los 60 años.

La rumba prueba comenzó a las 8 de la mañana cuando a los siete voluntarios se les sirvió el desayunito, para luego realizárseles una rutina de verificación del estado médico, coordinación motriz, test de alcoholemia y una prueba de habilidad al volante de 170 metros de longitud, consistente en realizar en una sección del trazado un eslalon de 100 metros para luego pasar por un corredor de conos y finalizar en una zona de frenado.

"¿A la izquierda me dijo?"

Y ahora sí, a lo que vinimos. De a tres cervezas por paciente en un lapso de media hora. Luego, otra evaluación médica, de coordinación, alcoholemia y conducción…y de nuevo !Al bar que el mundo se va a acabar! y ahora con musiquita “caliente” como dicen las señoras.

"¿El cuatsho?...Claaarooo, vea, vea..Tooy ferpecto, hic"

Consta en el registro de control de cada una de las estaciones de la rutina que a los enrumbados se les comenzó a alterar la tensión arterial, el ritmo cardíaco, la coordinación e incluso, ya el alcoholímetro registraba desde este mismo momento por encima de los niveles permitidos, hecho que quedó demostrado con la aparición de errores en la conducción.

Y ahora, migraron hacia el “brutanol”. Una rondita de tres  aguardientes se les sirvió a los voluntarios para ser consumida en el mismo lapso de la cerveza (A algunos como que les sobró un montón de tiempo) y esperar 15 minutos para volver a pasar por la misma rutina de exámenes. La evidencia fáctica comenzó a alarmar a las autoridades médicas y de policía pues el alcohol les comenzaba a hacer mella en la condición física y de coordinación.

"¿Cómo dijo?. ¿Que tome o que sople?"

Al final de la mañana y luego de otras dos rondas de tres aguardientes cada una –con las respectivas verificaciones médicas y de habilidad-, los voluntarios ya estaban hablando ‘en letra pegada’, a algunos los cogió “la abrazadera” y a otros “la llorona” y/o todas las anteriores.  Los niveles de estaban disparados por encima del límite permitido, la coordinación era un recuerdo del pasado y, claro está, la habilidad al volante se diluyó también en el alcohol.

El Maestro Jorge Cortés, uno de los sufridos voluntarios

Como sería la cosa que en promedio hubo una disminución en la capacidad motriz del 61% respecto a la primera ingesta y atención a lo siguiente: en los apenas 170 metros de la pista de conos, a los siete voluntarios se les disminuyó en promedio un 17% la habilidad en la prueba al volante, respecto de la primera ingesta. Si en tan corta distancia disminuye esa cifra, ¿se imagina cuando una persona conduce varios kilómetros hasta su residencia luego de una noche en el bar?

Por cierto, una de las voluntarias simplemente no pudo siquiera empuñar el volante.  Entre los varones, los errores en la conducción fueron tantos que incluso, uno de ellos –Jorge Cortés, con cuatro décadas de experiencia como piloto profesional-, expresó con un entrecortado balbuceo: “…felicitacionesssss… graciasssss por el aporte y ssssiempre entregue las llavesssss…!Hic!”

Antes de dar por finalizada la prueba, se les dio a los voluntarios que quedaban en pie  algunas sustancias que se han detectado como posibles comodines para burlar la prueba de alcoholemia: un pan, un caramelo de menta, una medida de enjuague bucal, una taza de café cargado y la oportunidad de cepillarse los dientes. Para sorpresa de todos, en lugar de atenuar el registro de aliento alcohólico lo que se logró fue aumentar en promedio en un 34% la medición de alcoholemia.

En este punto y ya poniéndonos serios, Cesvi Colombia quiere hacer un llamado a la cordura pues cuando se intenta burlar el control de alcoholemia, lo que hay que apreciar es que el primer engañado es el conductor manejando bajo el efecto del alcohol; luego, en lugar de  mentir, debería asumir la actitud responsable de entregar las llaves y transportarse por otro medio.


El cierre del experimento fue contundentemente resumido por el teniente de la Policía Herbert Celis, comandante de Tránsito de la zona norte de Cundinamarca, quien expresó: “fíjense ustedes que solo llevan cuatro horas de ‘rumba’: normalmente quienes comienzan a las 8 o 9 de la noche, a la 1 o 2 de la mañana se les acaba el trago y salen en carro a buscar más en un estado de embriaguez inaceptable para conducir un vehículo…”

Por cierto, así como desde la primera cerveza se comenzó a sentir el efecto del alcohol, al final de la prueba todos los voluntarios –sin importar su sexo, contextura o edad- tenían el mismo elevado nivel de alcoholemia. Por eso Cesvi Colombia hace un llamado para que en estos días de celebración haya cero tolerancia en el consumo de alcohol y la conducción de automóviles.

Subir y arrancar Trato de hacer memoria y acordarme del primer momento en que un carro me llamó la atención más de lo normal y siempre me remito a unas viejas fotos de mi primer cumpleaños. Allí aparezco al lado de un flamante Ford Galaxie 500 adscrito al cuerpo de bomberos de alguna ciudad norteamericana. Posteriormente, mis padres continuaron regalándome autos en mis cumpleaños. Conservo también una fotografía con un pastel hermosamente decorado y un VW Beetle rojo que yo miraba con asombro. Vinieron luego los maravillosos Matchbox 1/64 y algunos coches de carreras que funcionaban con gasolina ¡de avión! Y que mis primos mayores gozaron a placer mientras el ruido ensordecedor que producían, me causaba genuino terror. Un tío fue quien acolitó (al fin y al cabo es sacerdote) mi primera “manejada” en su viejo Jeep Willys MB, con el que dábamos la vuelta a la manzana. El controlaba la pedalería y los cambios, mientras yo trataba de girar el pesado volante. Mis otros tíos me mantenían al tanto del mercado automotor, pues en los viajes y paseos me preguntaban por las marcas y modelos de todos los carros que veíamos, hasta que me los aprendí todos. De los “de verdad” recuerdo el Zastava 1500 amarillo de mi tío Aquiles, auto al que cariñosamente apodaban “el maracuyá” y que compraron el mismo año en el que nací. Cuando lo vendieron, casi no me cuentan pues temían mi tristeza al saberlo y pues, la verdad, no los defraudé. Llegó la época de las revistas, los catálogos, los libros y cuanta publicación sobre autos existiera. Pasaba tardes y noches devorándolas ansiosamente, aprendiéndome de memoria fichas técnicas, modelos, características y los datos más precisos de cada ejemplar. Eso sí de mecánica, nada. Me embiste un dulceabrigo y cualquier tornillo en un motor significa para mi, poco menos que magia negra Mi profesión de periodista me ha permitido experiencias inolvidables con los carros, dirigir algunos programas sobre el tema, cubrir las ferias, participar en encuentros, desfiles y ser testigo desde esta óptica del crecimiento y las contracciones del mercado, probar algunos modelos y conocer personajes que me han honrado con su invaluable amistad y sabiduría infinita. Con el advenimiento de internet y la televisión internacional, el aprendizaje se expandió a niveles insospechados. Ahora era posible explorar más allá y en tiempo real, lo que estaba sucediendo en el mercado automotor mundial. Participar en chats, foros y páginas se convirtió en la principal fuente de conocimiento y en un segundo aire para esta afición. Gracias entonces a la red mundial y a la magnífica herramienta que proporcionan los blogs, y, por supuesto, a la gentil complicidad del equipo de Medios Electrónicos de EL COLOMBIANO y su editor general, Fernando Quijano, que avaló esta propuesta, es que hoy puedo compartir con ustedes este rincón minúsculo del ciberespacio, en donde la idea es compartir experiencias y conocimientos, retroalimentarnos con las noticias que produce este dinámico sector, enterarnos de las novedades más recientes y, sobre todo, divertirnos con una pasión que va más allá de conducir y maravillarnos con el invento más sensacional de la historia. Se trata entonces de abrir el blogaraje y dejar salir la imaginación con el placer que produce ver estas hermosas piezas en acción, que nos roban suspiros y nos producen un constante hormigueo que solo los aficionados a los carros entendemos, compartimos y acolitamos (como mi tio el cura). Bienvenidos, súban, abròchense y disfruten el viaje.

1 comment

  1. juanp   •  

    Exclente prueba, para demostrar que con sólo “unito” es suficiente para perder las condiciones ideales de coordinación, atención y adecuada conducción de un vehículo, sin importar su número de ruedas.

    Este tipo de pruebas con sustancias y sujuetos reales resultan muy oportunas, pues demuestran hasta la saciedad que la cantaleta no es talk cosa, sino una verdadera recomendación de supervivencia, respeto por la vida y por la integridad de quien conduce, y más aún de quienes andan por las calles, bien como peatones o como usuarios de otros automotores.

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