Estos son los 5 mejores talleres de Colombia (ninguno en Medellín)

Como resultado del Plan de Clasificación de Talleres -PCT adelantado en el año en curso, Cesvi Colombia hizo entrega de los primeros certificados A+ a 5 talleres colombianos tras obtener resultados sobresalientes en sus procesos operativos y de gestión, con una calificación superior o igual a 95%. El PCT es un programa de Cesvi Colombia que desde el año 2001 vela por la adecuada gestión de los talleres en la reparación de vehículos.

El PCT ha sido catalogado como el mejor estándar que tiene la industria de la reparación automotriz en Colombia , pues se trata de evaluar como los talleres logran  devolverles a los vehículos sus condiciones originales de seguridad y estética.

La evaluación de los talleres se hace en cinco variables principales: carrocería, pintura, enderezado de chasís, electromecánica y gestión y en cada una de ellas los consultores de Cesvi Colombia no solamente visitan y califican el cumplimiento de los estándares, sino que proponen vías de mejoramiento continuo para ser reevaluadas al año siguiente y así emprender el camino de la productividad.

Los talleres que cumplen con más del 90% los estándares propuestos, reciben una calificación de A; aquellos que lo logren entre el 80 y el 90%, B; entre el 65 y el 80%, C; entre el 50 y el 65%, D; y menos del 50%, E.

De esta forma, con cerca de 400 talleres evaluados (concesionarios de marca y todo tipo, en su mayoría socios estratégicos de las principales aseguradoras del país), la clasificación A+ quedó en manos de 5 centros de reparación mecánica: Autosuperior (Cali), Alianza Automotriz (Cali), Car Hyundai (Bogotá – Sede Norte), Motovalle (Cali) y Yokomotor (Bogotá).

Los resultados de este PCT se han convertido en un ejemplo de mejoramiento sectorial porque, así como en el año 2001 solamente el 0,9% de los talleres consultados alcanzaba la clasificación A, en la más reciente evaluación del año pasado hubo una evolución al 29,5%.

Subir y arrancar Trato de hacer memoria y acordarme del primer momento en que un carro me llamó la atención más de lo normal y siempre me remito a unas viejas fotos de mi primer cumpleaños. Allí aparezco al lado de un flamante Ford Galaxie 500 adscrito al cuerpo de bomberos de alguna ciudad norteamericana. Posteriormente, mis padres continuaron regalándome autos en mis cumpleaños. Conservo también una fotografía con un pastel hermosamente decorado y un VW Beetle rojo que yo miraba con asombro. Vinieron luego los maravillosos Matchbox 1/64 y algunos coches de carreras que funcionaban con gasolina ¡de avión! Y que mis primos mayores gozaron a placer mientras el ruido ensordecedor que producían, me causaba genuino terror. Un tío fue quien acolitó (al fin y al cabo es sacerdote) mi primera “manejada” en su viejo Jeep Willys MB, con el que dábamos la vuelta a la manzana. El controlaba la pedalería y los cambios, mientras yo trataba de girar el pesado volante. Mis otros tíos me mantenían al tanto del mercado automotor, pues en los viajes y paseos me preguntaban por las marcas y modelos de todos los carros que veíamos, hasta que me los aprendí todos. De los “de verdad” recuerdo el Zastava 1500 amarillo de mi tío Aquiles, auto al que cariñosamente apodaban “el maracuyá” y que compraron el mismo año en el que nací. Cuando lo vendieron, casi no me cuentan pues temían mi tristeza al saberlo y pues, la verdad, no los defraudé. Llegó la época de las revistas, los catálogos, los libros y cuanta publicación sobre autos existiera. Pasaba tardes y noches devorándolas ansiosamente, aprendiéndome de memoria fichas técnicas, modelos, características y los datos más precisos de cada ejemplar. Eso sí de mecánica, nada. Me embiste un dulceabrigo y cualquier tornillo en un motor significa para mi, poco menos que magia negra Mi profesión de periodista me ha permitido experiencias inolvidables con los carros, dirigir algunos programas sobre el tema, cubrir las ferias, participar en encuentros, desfiles y ser testigo desde esta óptica del crecimiento y las contracciones del mercado, probar algunos modelos y conocer personajes que me han honrado con su invaluable amistad y sabiduría infinita. Con el advenimiento de internet y la televisión internacional, el aprendizaje se expandió a niveles insospechados. Ahora era posible explorar más allá y en tiempo real, lo que estaba sucediendo en el mercado automotor mundial. Participar en chats, foros y páginas se convirtió en la principal fuente de conocimiento y en un segundo aire para esta afición. Gracias entonces a la red mundial y a la magnífica herramienta que proporcionan los blogs, y, por supuesto, a la gentil complicidad del equipo de Medios Electrónicos de EL COLOMBIANO y su editor general, Fernando Quijano, que avaló esta propuesta, es que hoy puedo compartir con ustedes este rincón minúsculo del ciberespacio, en donde la idea es compartir experiencias y conocimientos, retroalimentarnos con las noticias que produce este dinámico sector, enterarnos de las novedades más recientes y, sobre todo, divertirnos con una pasión que va más allá de conducir y maravillarnos con el invento más sensacional de la historia. Se trata entonces de abrir el blogaraje y dejar salir la imaginación con el placer que produce ver estas hermosas piezas en acción, que nos roban suspiros y nos producen un constante hormigueo que solo los aficionados a los carros entendemos, compartimos y acolitamos (como mi tio el cura). Bienvenidos, súban, abròchense y disfruten el viaje.

2 comments

  1. seria muy bueno que mencionaras los talleres de la ciudad de medellin que tienen la mejor calificacion, de ser posible.

  2. Lyvan   •  

    Totalmente de acuerdo, cuales fueron los mas sobresalientes de Medellin?

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