GPS: El ojo en el cielo

La curiosidad humana de explorar, de conocer nuevos mundos, de ampliar las fronteras,  ha tenido en la cartografía  una gran herramienta desde el comienzo de la historia. Pero estas herramientas siempre tuvieron su desventaja frente a los cielos nublados, los cambios del paisaje y el paso del tiempo sobre el frágil papel de los planisferios. Tendrían que pasar casi mil años y que se desarrollaran la tecnología satelital y los relojes atómicos para que se diera el gran salto en materia de navegación terrestre.

Estamos hablando de los años 60 y 70, décadas en las que se aplica el posicionamiento global satelital con fines militares. Años más tarde la tecnología se dispone al ciudadano y desde hace un decenio surgen aplicaciones “de bolsillo” al alcance de cualquier consumidor.

Después de este “carretazo”, entremos en materia: ¿qué es el GPS?

El Global Position System -GPS- es un sistema global de navegación por satélite que permite determinar en cualquier parte del mundo la posición de un objeto.  Actualmente proporciona ubicación, herramientas de navegación y servicio de cronometría de manera gratuita e ininterrumpida.

El GPS es posible gracias a una constelación de 24 satélites puestos en órbita que dan vuelta a la tierra, cada 12 horas, a estaciones terrestres de seguimiento y a receptores móviles que cualquiera puede adquirir. Tal cantidad de satélites hace posible que mínimo seis de ellos sean siempre visibles por algún receptor desde cualquier lugar del mundo.

Bueno, ¿Y esto qué tiene que ver con los carros?

La tecnología de navegación por posicionamiento satelital ya está disponible en los automóviles que se venden en Colombia, incluso como equipo original. Monitorean y corrigen las trayectorias, actualizando y verificando sus relojes atómicos.

¿Cómo es la ubicación satelital?


En principio es importante mencionar que todos los satélites tienen sus relojes atómicos internos ajustados al mismo tiempo para poder conocer su posición a partir de datos que son enviados desde controladores en tierra.

Los procesadores internos de cada satélite transmiten su posición y una señal de tiempo al control terrestre para obtener como mínimo una triangulación con tres satélites. Debido a que la órbita de rotación es a 20.200 km y a que las señales viajan a la velocidad de la luz, al receptor le llegan con un retraso que se evidencia con un margen de error en posicionamiento de unos 6 metros. Sin embargo, el receptor calcula la distancia a cada satélite basado en la diferencia de tiempos de reporte recibida y como actualmente son mínimo seis los satélites visibles, hoy día el margen de errores poco significativo.

Dispositivos GPS al alcance del consumidor

En la actualidad hay una infinita oferta de estos aparatos, producto de la liberación de la tecnología. Los que se encuentran en las tiendas de tecnología son dispositivos con receptores de frecuencia satelital GPS que calculan, mediante diferencial de tiempo, la posición exacta. Tienen, según su aplicación, diferentes capacidades y funciones, entre ellas los handhelds (o georreferenciadores), los módulos Bluetooth y las especializados en navegación en tierra, en aire o en agua.

Dada la oferta de GPS de aplicación automotriz explicamos los especializados en la navegación terrestre. Mediante el uso de mapas digitales ruteables es posible la ubicación del destino y la trayectoria ideal para llegar a éste, además de tener capacidad para almacenar ubicaciones personalizadas. En algunos países reciben información del tráfico para escoger la ruta en función del tiempo de llegada, de los embotellamientos o de eventuales accidentes de tránsito.

Modernamente los hay capaces de recibir instrucciones por voz, identificar puntos críticos en la ruta (accidentes geográficos, radares, retenes, etc.) y enlazados con un sistema de telefonía móvil celular, realizan contacto con restaurantes, hoteles, etcétera, al tiempo que calculan la ruta a ellos.

Algunas aplicaciones permiten ubicar un vehículo dejado en un estacionamiento [siempre que sea de cielos abiertos) o cuentan con programas de asistencia en conducción ecológica (pues dan pautas para ahorrar combustible).

En Colombia la tecnología funciona, tanto así que ya las marcas de autos y motos presentes en el país ofrecen estos dispositivos como gancho de venta. Esto es posible porque hay acceso libre global a la radiofrecuencia GPS, cualquier dispositivo con recepción funciona en cualquier parte del mundo, hay enorme disponibilidad de equipos y mapas de las principales regiones de Colombia y en varias marcas.

Muy pronto, será imposible perderse en las rutas nacionales. Bueno, eso esperamos, pues con nuestra nomenclatura, cierres, cambios viales y caminos que no van a ninguna parte, este tema puede ser dificil hasta para un GPS

Fuente: Cesvi Colombia

Subir y arrancar Trato de hacer memoria y acordarme del primer momento en que un carro me llamó la atención más de lo normal y siempre me remito a unas viejas fotos de mi primer cumpleaños. Allí aparezco al lado de un flamante Ford Galaxie 500 adscrito al cuerpo de bomberos de alguna ciudad norteamericana. Posteriormente, mis padres continuaron regalándome autos en mis cumpleaños. Conservo también una fotografía con un pastel hermosamente decorado y un VW Beetle rojo que yo miraba con asombro. Vinieron luego los maravillosos Matchbox 1/64 y algunos coches de carreras que funcionaban con gasolina ¡de avión! Y que mis primos mayores gozaron a placer mientras el ruido ensordecedor que producían, me causaba genuino terror. Un tío fue quien acolitó (al fin y al cabo es sacerdote) mi primera “manejada” en su viejo Jeep Willys MB, con el que dábamos la vuelta a la manzana. El controlaba la pedalería y los cambios, mientras yo trataba de girar el pesado volante. Mis otros tíos me mantenían al tanto del mercado automotor, pues en los viajes y paseos me preguntaban por las marcas y modelos de todos los carros que veíamos, hasta que me los aprendí todos. De los “de verdad” recuerdo el Zastava 1500 amarillo de mi tío Aquiles, auto al que cariñosamente apodaban “el maracuyá” y que compraron el mismo año en el que nací. Cuando lo vendieron, casi no me cuentan pues temían mi tristeza al saberlo y pues, la verdad, no los defraudé. Llegó la época de las revistas, los catálogos, los libros y cuanta publicación sobre autos existiera. Pasaba tardes y noches devorándolas ansiosamente, aprendiéndome de memoria fichas técnicas, modelos, características y los datos más precisos de cada ejemplar. Eso sí de mecánica, nada. Me embiste un dulceabrigo y cualquier tornillo en un motor significa para mi, poco menos que magia negra Mi profesión de periodista me ha permitido experiencias inolvidables con los carros, dirigir algunos programas sobre el tema, cubrir las ferias, participar en encuentros, desfiles y ser testigo desde esta óptica del crecimiento y las contracciones del mercado, probar algunos modelos y conocer personajes que me han honrado con su invaluable amistad y sabiduría infinita. Con el advenimiento de internet y la televisión internacional, el aprendizaje se expandió a niveles insospechados. Ahora era posible explorar más allá y en tiempo real, lo que estaba sucediendo en el mercado automotor mundial. Participar en chats, foros y páginas se convirtió en la principal fuente de conocimiento y en un segundo aire para esta afición. Gracias entonces a la red mundial y a la magnífica herramienta que proporcionan los blogs, y, por supuesto, a la gentil complicidad del equipo de Medios Electrónicos de EL COLOMBIANO y su editor general, Fernando Quijano, que avaló esta propuesta, es que hoy puedo compartir con ustedes este rincón minúsculo del ciberespacio, en donde la idea es compartir experiencias y conocimientos, retroalimentarnos con las noticias que produce este dinámico sector, enterarnos de las novedades más recientes y, sobre todo, divertirnos con una pasión que va más allá de conducir y maravillarnos con el invento más sensacional de la historia. Se trata entonces de abrir el blogaraje y dejar salir la imaginación con el placer que produce ver estas hermosas piezas en acción, que nos roban suspiros y nos producen un constante hormigueo que solo los aficionados a los carros entendemos, compartimos y acolitamos (como mi tio el cura). Bienvenidos, súban, abròchense y disfruten el viaje.

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