!Jusqu’à toujours, chéri Twingo!

Recuerdo vívidamente la primera que lo ví en directo. Fue en una Feria del Transporte en Medellín, a finales de 1995. En verde rechinante (Gowi, según la carta de colores), ocupaba un modesto y solitario espacio en el recinto del Palacio de Exposiciones (hoy Plaza Mayor). Como “nerdo” que soy de este tema, ya lo había visto en unas imágenes del Salón de París de 1992, donde lo presentó su genio creador Patrick Le Quement, con una parafernalia digna de la esperanza que la Regie ponía en esta criatura: La de reemplazar al modelo que dio fama a Renault durante 40 años, el 4, y la de inaugurar una tendencia que haría historia en el segmento A, la de las minivanes de 3,3 metros.

Allá por 1995, Sofasa insistía en el mercado de entrada con una versión descafeinada del 9, el Brio, que si bien hacía alarde de una robustez mecánica a prueba de todo, se iba quedando desfasado si recordamos que la apertura económica marchaba a todo vapor por aquel entonces y los orientales comenzaban a morder mercado con sus diseños menos antíguos.

El Twingo, cuyo nombre proviene de la fusión de las palabras twist y tango, llegó entonces para meternos en el siglo 21 antes de tiempo. Su diseño no se parecía en nada a lo conocido, era una minivan a escala, un todo-en-uno ingeniosamente dibujado. Vuelvo a aquel contacto en la feria y recuerdo que me impresionó su espacio interior, como una pecera, sus enormes puertas y lo bien dispuesto que estaba todo. La vasta superficie vidriada que no dejaba ver la trompa, produciendo una sensación como de ir en la parte delantera de una buseta. Los asientos altos sin sujeción, con esa tela azul llena de figuritas al mejor estilo Fisher Price, la ausencia de instrumentos tras el volante, los plásticos duros, los mandos en colores a juego con la carrocería y ese tablero digital al centro, futurista, lógico, atrayente.

Cuando movías los asientos, se te abría la boca al ver las ingeniosas soluciones de modularidad, al convertir el carro en una cama o en una camioneta de piso plano, deslizar las sillas traseras para hacer más lugar al equipaje, regular los cinturones en altura, en fin, cada detalle era una clase magistral de aprovechamiento de espacios.

Su exterior generaba odios o amores por igual. De frente se veía como un batracio con sus farolas saltonas y sus direccionales como ojeras. Lateralmente y por detrás era un “carrito de impulso” y en conjunto “un automóvil para niñas y gays”, escuchaba uno decir entre los más guasones del corrillo morboso que se arremolinaba alrededor del recién llegado.

El motor venía heredado del 9, el Cleon 1.3 litros de 55  caballos con cadena de repartición, originario de los años 70, más la adopción de la inyección monopunto Magneti Marelli. Su precio de salida en las vitrinas de la red Renault fue de 11.7 millones de pesos en una unica versión. En un principio, los Twingos nacidos en Envigado se agolpaban en los concesionarios y los vendedores tenían que desplegar toda su artillería para lograr que la gente se acercara a mirar semejante irreverencia de carro, donde todo era nuevo y, para bien o para mal, sorprendente. La principal pregunta era sobre la inseguridad en caso de un impacto frontal “Con esa trompita, el paragolpes es uno”, “¿Cómo le quedarán los pies a una persona si ese carrito se da de frente?, decían. Había que explicar pacientemente que el Twingo cumplía las pruebas de choque del momento, con un mecanismo que  no permitía la instrusión del motor o sus partes a la cabina, entre otros sistemas.

Verde gowi, azul Ossy, morado, guayaba, rojo Tango y blanco eran los colores con los que salía el carro en medio de una agresiva e ingeniosa campaña publicitaria. Los primeros “valientes” que compraron el Twingo, en su mayoría ya lo habían visto en Europa donde era un éxito comercial, tal y como sucedió en su momento con el R4 o habían leído de sus bondades en las revistas de la época (internet apenas estaba naciendo). El que lo tenía era objeto de miradas y señalamientos en las calles, pues el carro inmediatamente sobresalía del resto de congéneres en el asfalto. Incluso, llegó a correrse la Copa Twingo en el Autódromo de Tocancipá, siendo este el unico país donde se llevó acabo un campeonato de velocidad con este emodelo

Para 1997 ya se vendía el Twingo con accesorios que realzaban su presencia, como la pintura body color, tonos metalizados, los rines de aluminio y el aire acondicionado que sacrificaba la guantera del pasajero. A mediados de ese año, se le añadió el motor de 1.149 cc que ahora producía 62 caballos gracias a la inyección multipunto y comenzaban las series especiales  que añadían más equipamiento o detalles diferenciadores. El interior también fue retocado y los colores vivos de la tapicería se matizaron por un azul oscuro más “digerible”

En 1998 el Twingo seguía sin despegar en ventas y este fue su peor años de facturaciones. Sofasa llegó a plantearse su desaparición de la línea de ensamble, aceptando la derrota por la apuesta emprendida dos años antes. En 1999 llegó el cambio más profundo y tanto el exterior como el interior del carro sufrieron importantes modificaciones denominándose Fase II a este modelo, línea que continuaría en producción, con ediciones limitadas (18 en total) hasta el final de sus días.

Este cambio y la desaceleración de la economía en aquellos años, hicieron que la gente buscara carros populares y gracias a la inmensa red de Renault, el Twingo comenzó a verse en las calles en manos de estudiantes, jóvenes profesionales y recién casados que tardíamente valoraban sus inagotables virtudes. Incluso, comenzaba la formación de clubes y portales en internet para agrupar a los aficionados de este carismático modelo.

En 2002, Sofasa da un golpe de mano al introducir el airbag para el conductor en todos los Twingos que salían de la planta, algo inédito en un modelo de entrada en el país. Para 2006, se adiciona el motor de 16 vávulas que aumentaba la potencia a 75 caballos. Con dos modelos, el Authentique y el Dynamique, cesa la producción el 18 de junio de 2012, cuando salió de Envigado el ultimo de los 99 mil 833 Twingos producidos en 16 años. Aun vendía cerca de 6 mil unidades anuales. En ese momento, Colombia era el unico país que producía esta versión en el mundo.

Mi matrimonio con el Twingo

Una mañana de noviembre de 1997 , hallábame yo buscando cómo reemplazar mi noble pero ya envejecido Renault 9 GTL de 1987 que comenzaba, a sus 155 mil kms., a ponerse achacoso. Pasé por el frente de uno de los concesionarios Renault de Medellín y afuera vi estacionado un Twingo de la primera serie pero de ese mismo año, en Rojo Bourdeaux, con el acabado body color y los rines de aluminio. Precioso, con solo 5 mil kms. Recorridos. Pregunté si lo vendían, me dijeron que era de la gerencia del concesionario. Insistí, hicieron una consulta y al ver mis ganas fijamos un precio. Dejé al 9 como parte de pago, financié el resto y comencé a vivir la “rara” experiencia del Twingo.

Viajar a bordo de él era completamente nuevo. El vidrio grandísimo sin referencia del capó, el limpiaparabrisas de una sola hoja, las puertas inmensas, la amplitud de las sillas trasera, la ausencia de relojes tras el volante, el atrayente velocímetro digital…Era como estar en un carro del futuro en los años 70. Este Twingo me acompañó en ciudad y carretera, viajé mucho en él y siempre se comportó como un campeón. En 5 años ya le había metido 105 mil kilómetros y había padecido parte de sus fallos consuetudinarios: La “durección resisitida”, el desajuste prematuro, la suspensión delicadísima, la temperatura sensible (dañó un empaque de culata), el olor a gasolina en la cabina, las ruedas minúsculas y alguno que otro fallo eléctrico. Una lluviosa noche de septiembre de 2002, revólver en mano, fui despojado del carro y nunca volvió a aparecer, ni siquiera desvalijado.

Superado el trauma y buscando reemplazo al malogrado Burdeos, apareció un 98 en Beige Carrara, inmaculado y con poco kilometraje. Yo buscaba un 4 puertas pero nuevamente caí seducido por las formas y el diseño del Twingo. Nada qué hacer, me fuí con él al garaje y estuvo con nostros 4 años en los que nos pasó factura por múltiples rubros: Caja de cambios, soportes de motor vencidos, radiador roto, velocímetro loco, perillas de ventilación quebradas, en fin, las fallas típicas de este modelo y el apelativo de “El carro del millón”, pues cada repuesto costaba una pequeña fortuna (grande para mí, lo admito). Cansados de este “agujero negro” en el bolsillo, le buscamos reemplazo en 2007 y hasta ahì llegó nuestra historia (y algunas veces histeria) con el Twingo, pero siempre me quedó el buen sabor de su increíble diseño, su modularidad sorprendente y su particular estilo para todo.

El Twingo es un carro que, como los amores intensos, traen dichas y desventuras pero que una vez se van de nuestras vidas, nos empeñamos en recordar solo en los buenos momentos. !Hasta siempre querido amigo!

Subir y arrancar Trato de hacer memoria y acordarme del primer momento en que un carro me llamó la atención más de lo normal y siempre me remito a unas viejas fotos de mi primer cumpleaños. Allí aparezco al lado de un flamante Ford Galaxie 500 adscrito al cuerpo de bomberos de alguna ciudad norteamericana. Posteriormente, mis padres continuaron regalándome autos en mis cumpleaños. Conservo también una fotografía con un pastel hermosamente decorado y un VW Beetle rojo que yo miraba con asombro. Vinieron luego los maravillosos Matchbox 1/64 y algunos coches de carreras que funcionaban con gasolina ¡de avión! Y que mis primos mayores gozaron a placer mientras el ruido ensordecedor que producían, me causaba genuino terror. Un tío fue quien acolitó (al fin y al cabo es sacerdote) mi primera “manejada” en su viejo Jeep Willys MB, con el que dábamos la vuelta a la manzana. El controlaba la pedalería y los cambios, mientras yo trataba de girar el pesado volante. Mis otros tíos me mantenían al tanto del mercado automotor, pues en los viajes y paseos me preguntaban por las marcas y modelos de todos los carros que veíamos, hasta que me los aprendí todos. De los “de verdad” recuerdo el Zastava 1500 amarillo de mi tío Aquiles, auto al que cariñosamente apodaban “el maracuyá” y que compraron el mismo año en el que nací. Cuando lo vendieron, casi no me cuentan pues temían mi tristeza al saberlo y pues, la verdad, no los defraudé. Llegó la época de las revistas, los catálogos, los libros y cuanta publicación sobre autos existiera. Pasaba tardes y noches devorándolas ansiosamente, aprendiéndome de memoria fichas técnicas, modelos, características y los datos más precisos de cada ejemplar. Eso sí de mecánica, nada. Me embiste un dulceabrigo y cualquier tornillo en un motor significa para mi, poco menos que magia negra Mi profesión de periodista me ha permitido experiencias inolvidables con los carros, dirigir algunos programas sobre el tema, cubrir las ferias, participar en encuentros, desfiles y ser testigo desde esta óptica del crecimiento y las contracciones del mercado, probar algunos modelos y conocer personajes que me han honrado con su invaluable amistad y sabiduría infinita. Con el advenimiento de internet y la televisión internacional, el aprendizaje se expandió a niveles insospechados. Ahora era posible explorar más allá y en tiempo real, lo que estaba sucediendo en el mercado automotor mundial. Participar en chats, foros y páginas se convirtió en la principal fuente de conocimiento y en un segundo aire para esta afición. Gracias entonces a la red mundial y a la magnífica herramienta que proporcionan los blogs, y, por supuesto, a la gentil complicidad del equipo de Medios Electrónicos de EL COLOMBIANO y su editor general, Fernando Quijano, que avaló esta propuesta, es que hoy puedo compartir con ustedes este rincón minúsculo del ciberespacio, en donde la idea es compartir experiencias y conocimientos, retroalimentarnos con las noticias que produce este dinámico sector, enterarnos de las novedades más recientes y, sobre todo, divertirnos con una pasión que va más allá de conducir y maravillarnos con el invento más sensacional de la historia. Se trata entonces de abrir el blogaraje y dejar salir la imaginación con el placer que produce ver estas hermosas piezas en acción, que nos roban suspiros y nos producen un constante hormigueo que solo los aficionados a los carros entendemos, compartimos y acolitamos (como mi tio el cura). Bienvenidos, súban, abròchense y disfruten el viaje.

17 comments

  1. David Ruiz   •  

    Excelente publicación… Se nos va el Twingo, una lastima por este venerable vehiculo, pero ya estaba un poco desfasado tecnologicamente. En el futuro la gente mayor dira “Ese fue mi primer carro”, como lo dicen hoy del Renault 4.

  2. Andrés   •  

    Los carros memorables dejan su huella en la historia!! El Twingo entre amores y odios. Lo ha hecho!! … Como dice la canción: “Todo tiene su final y nada dura para siempre, tenemos que recordar que no existe eternidad”. Yo contento con CUCA, mi Twingo!!

  3. juanp05   •  

    Yo tuve uno de estos apenas por unos meses. Gran carro a pesar de lo pegados al piso. Un buen modelo que deberá ser reemplazado por un una muy buena máquina que lo supere en prestaciones y mantenga el recuerdo de las buenas épocas vividas con el que ya se va.

  4. Said Dojev   •  

    Excelente artículo. Para bien o para mal el Twingo llegó a Colombia a romper paradigmas, a sacarnos de lo convencional. A traernos el siglo XXI como bien dices.

  5. Jean   •  

    !Jusqu’à toujours, chérie Twingo!

    C’est un très bon reportage, mais on dit “la Twingo”. Il est donc chérie, puisque est féminin.

    Bien à toi.

  6. JohnJ   •  

    Excelente post! Me asiste una duda, el renault Twingo dejará de producirse en Colombia?! si es así desde cuándo? Dónde se puede corroborar esta información? Por favor si pueden les agradezco cualquier info

  7. Blogaraje Blogaraje   •     Autor

    En efecto, John. El Twingo, como bien dice en el post, dejó de producirse hace 2 meses en Colombia.

  8. Alejo   •  

    excelente articulo. Una duda sin querer decir que yo tenga la razón pero recuerdo haber leido en una revista de circulación nacional sobre el tema que el nombre twingo surgia de las dos palabras inglesas twin (pareja) y go (ir) y queria decir “las parejas van”, un saludo.

  9. Sebastian Ospina   •  

    Juan Guillermo con la salida del Twingo se escuchan rumores de su posible reemplazo. Sabes algo del Clio Campus?.

  10. david   •  

    Dios lo tenga en su gloria……

    El único Renault que tuve. No soy muy amante a esa marca. Pero definitivamente era un guerrero.

  11. david   •  

    Tranquilos, los que vayan a extrañar el corazón del twingo y su viejo motor. Sofasa va a usar todos los motores de Twingo que le quedaron y lanzará otra de sus innovaciones. Clio con motor de Twingo. Me encanta esa innovación de la marca. Juntar una carrocería vieja y obsoleta con un motor viejo y más pequeño del que tenía. Asi se hace negocios en este país.

  12. Blogaraje Blogaraje   •     Autor

    En efecto, Sebastián. Ya está listo el reemplazo del Twingo, un Clio II denominado “Campus” y que llevará el motor 1.2 16V que tenía el desaparecido Twingo

  13. LuisFer   •  

    Sí, un Clio II (Campus), cuando en europa ya están en el Clio IV. Que verguenza, al menos hubiesen adaptado una versión del Clio III, con un frontal actualizado, acorde con el último lenguaje de diseño de la marca. Y eso no es nada, posiblemente hagan esto último con el Clio II, que se acaba de presentar en Brasil.

  14. fabian   •  

    oiga pero que pata tan braba la este man todo eso le paso con los dos carros tengo uno hace años y no le eh metido nada de repuestos solo cambio de aceite pastillas y gasolina, jajajaja me sorprende este man todo lo que le pidio el carro verdaderamente que patica.

  15. andres   •  

    buen dia me podrian colaborar con un dato tecnico. Es adecuado colocarle un rin 14 al twingo modelo 2004 que manejo actualmente? cuales serian los pro y los contra de este cambio? gracias

  16. alexander   •  

    El problema del twingo es ela parte del displey es didocol de conseguir sepuede desir que inposible

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>