Kia Cadenza: Torneo de ascenso

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Nuestro amigo Juan Carlos Tinjacá ha conseguido las primeras fotos del Kia Cadenza en Colombia. Este sedán del segmento E llega para arañar mercado a los automóviles medianos que se comercializan sobre los 100 millones de pesos. Con 290 caballos, motor V6 de 3.5 litros y un equipo completísmo, tiene con qué responder.

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Kia sigue su sorpresivo ascenso en presencia y ventas en todos los segmentos. Ahora el elegido es el competido portafolio de los sedanes medianos, en el que para hacer una diferencia hay que poner en el asfalto algunas bazas importantes: diseño, equipo y potencia. Kia ha demostrado que con la llegada del ex Audi Peter Schreyer a su mesa de diseño, la idea es plantar cara a sus rivales más selectos y competir de tu a tu sin timidez.

El Cadenza, presentado mundialmente hace sólo unos meses y reemplazo del ya desfasado Opirus, quiere quitarle clientes a los rivales europeos (aunque aun no se vende en ese continente) como Renault, Peugeot y Volkswagen e incluso, que la gente lo prefiera a nombres de la alcurnia de Audi, Volvo y los intocables BMW y Mercedes Benz.

¿Qué tiene para responder?: Como primera medida, el precio. Por 97 millones de pesos estamos recibiendo 290 caballos (ningún automóvil nuevo tiene esa potencia hasta más allá de los 130 millones), 3.5 litros, 6 cilindros en V, caja secuencial de 6 velocidades, frenos de disco en las 4 ruedas con todas las asistencias disponibles en el mercado, rines de 17 pulgadas, control de tracción y estabilidad, completísimo pack eléctrico, incluyendo cámara de reversa, persiana trasera y techo solar de dos etapas e iluminación exterior tipo LED. Cuero en asientos, volante, paneles de puertas  y barra de cambios. Entradas auxiliares para todo tipo de dispositivos electrónicos y una comodidad interior apreciable.

En este video promocional, lleno de acción y persecuciones pueden apreciarse todas las bondades de este interesante lanzamiento

Subir y arrancar Trato de hacer memoria y acordarme del primer momento en que un carro me llamó la atención más de lo normal y siempre me remito a unas viejas fotos de mi primer cumpleaños. Allí aparezco al lado de un flamante Ford Galaxie 500 adscrito al cuerpo de bomberos de alguna ciudad norteamericana. Posteriormente, mis padres continuaron regalándome autos en mis cumpleaños. Conservo también una fotografía con un pastel hermosamente decorado y un VW Beetle rojo que yo miraba con asombro. Vinieron luego los maravillosos Matchbox 1/64 y algunos coches de carreras que funcionaban con gasolina ¡de avión! Y que mis primos mayores gozaron a placer mientras el ruido ensordecedor que producían, me causaba genuino terror. Un tío fue quien acolitó (al fin y al cabo es sacerdote) mi primera “manejada” en su viejo Jeep Willys MB, con el que dábamos la vuelta a la manzana. El controlaba la pedalería y los cambios, mientras yo trataba de girar el pesado volante. Mis otros tíos me mantenían al tanto del mercado automotor, pues en los viajes y paseos me preguntaban por las marcas y modelos de todos los carros que veíamos, hasta que me los aprendí todos. De los “de verdad” recuerdo el Zastava 1500 amarillo de mi tío Aquiles, auto al que cariñosamente apodaban “el maracuyá” y que compraron el mismo año en el que nací. Cuando lo vendieron, casi no me cuentan pues temían mi tristeza al saberlo y pues, la verdad, no los defraudé. Llegó la época de las revistas, los catálogos, los libros y cuanta publicación sobre autos existiera. Pasaba tardes y noches devorándolas ansiosamente, aprendiéndome de memoria fichas técnicas, modelos, características y los datos más precisos de cada ejemplar. Eso sí de mecánica, nada. Me embiste un dulceabrigo y cualquier tornillo en un motor significa para mi, poco menos que magia negra Mi profesión de periodista me ha permitido experiencias inolvidables con los carros, dirigir algunos programas sobre el tema, cubrir las ferias, participar en encuentros, desfiles y ser testigo desde esta óptica del crecimiento y las contracciones del mercado, probar algunos modelos y conocer personajes que me han honrado con su invaluable amistad y sabiduría infinita. Con el advenimiento de internet y la televisión internacional, el aprendizaje se expandió a niveles insospechados. Ahora era posible explorar más allá y en tiempo real, lo que estaba sucediendo en el mercado automotor mundial. Participar en chats, foros y páginas se convirtió en la principal fuente de conocimiento y en un segundo aire para esta afición. Gracias entonces a la red mundial y a la magnífica herramienta que proporcionan los blogs, y, por supuesto, a la gentil complicidad del equipo de Medios Electrónicos de EL COLOMBIANO y su editor general, Fernando Quijano, que avaló esta propuesta, es que hoy puedo compartir con ustedes este rincón minúsculo del ciberespacio, en donde la idea es compartir experiencias y conocimientos, retroalimentarnos con las noticias que produce este dinámico sector, enterarnos de las novedades más recientes y, sobre todo, divertirnos con una pasión que va más allá de conducir y maravillarnos con el invento más sensacional de la historia. Se trata entonces de abrir el blogaraje y dejar salir la imaginación con el placer que produce ver estas hermosas piezas en acción, que nos roban suspiros y nos producen un constante hormigueo que solo los aficionados a los carros entendemos, compartimos y acolitamos (como mi tio el cura). Bienvenidos, súban, abròchense y disfruten el viaje.

3 comments

  1. Manuel F.   •  

    Estimado Juan, recuerde que el Cadenza es del segmento E al estar previsto para reemplazar al Opirus, el sedán del segmento D de Kia es el Magentis.

  2. Blogaraje Blogaraje   •     Autor

    Toda la razòn, compañero…corregido

  3. juan carlos   •  

    estan preciosos los ejenplares me podrian enviar mas modelos a mi correo

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